PANAMÁ Y SU HISTORIA por Vladimir Berrío-Lemm desde 1995.

8 de mayo de 2013

MAX LEMM, SERVIDOR DE LA PATRIA PANAMEÑA. Una semblanza histórico-biográfica.

Por: Vladimir Berrío-Lemm

Esta vida, no es la vida en que vivimos
esta vida es el honor y el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven
y hombres que viven en el mundo, muertos.

Antonio Muñoz Feijoo ([1])

 

Yo no puedo decir sino lo que en realidad siento y con eso, como panameño genuino,

no hago más que apreciar en su justo valor el significado del elemento extraño,

que con nosotros ha convivido en forma tan virtuosa como productiva,

sin esperar en la antesala a que le llamen para lo de la propina.  (…) 

Para mí Mr. Lemm no ha muerto.

Luis F. Tuñón hablando de Max Lemm. ([2])

INTRODUCCIÓN

Es difícil para personas de menos de 60 años escuchar que no fue Sebastián Villaláz quien pintó las ideas de su hermano Nicanor para hacer nuestro Escudo de Armas.  Más difícil que los libros de texto hicieran una tal corrección.  Incluso cansadamente indolente la cantidad de educadores que debiendo hablar de este tema, aún sabiendo que fuera verdad, estén dispuestas y dispuestos  a hacer las correcciones del caso.

Es casi un morboso shock el que sufrimos cuando leemos las palabras de Nicanor Villaláz, Dióscoro Brugiatti, Luis F. Tuñón,  Gilberto Javier Medina, Gerardo Arias Macre, y la propia Carmen Villaláz de Wolff y nos enteramos por ellos  de  la verdadera historia de cómo se hizo y llegó a nosotros el Escudo de Armas.

Tal vez más vinculante el shock y la dificultad si nos intentan de demostrar que fue un artista alemán el que interpretó las nobles ideas de Nicarnor Villaláz.  Y peor aún al darse cuenta que al buscar el nombre de aquel alemán que vivió como panameño, MAX LEMM, no existe un solo lugar de nuestro país en donde hallar una biografía del mismo, un escrito donde se explique su participación en coautoría  ni quién fue él en Panamá.

Este brevísimo artículo intentar abordar estos temas y darles una solución práctica.  En una síntesis apretada se conocerá la figura de Max Lemm,. el hombre, el educador, quien contribuyó con la cartografía, el ex bombero, el gran artista, pero sobre todo, quien convirtió en arte las ideas de don Nicanor Villaláz para concursar un diseño que diera un Escudo de Armas a la nueva Nación.

BIOGRAFÍA Y DESEMPEÑO

El hogar formado por Carl Ferdinand August Lemm (nacido el 8 de noviembre de 1837) y Emilie Charlotte  Auguste Bielert Müller (nacida el 3 de octubre de 1840), casados el 26 de enero de 1862, fructificó con el nacimiento de cuatro criaturas: Otto Carl Richard, nacido el 21 de junio de 1862; Martha Luise Auguste nacida el 18 de noviembre de 1863, Anna Auguste Marie, nacida el 9 de junio 1865 y el más pequeño, Max Carl Richard, que nació el 9 de agosto de 1868, y fue bautizado ese año en la Iglesia de Luisenstadt, donde, además, habían sido bautizados sus padres y hermanos.  Doña Emilie era afanosa repostera.  Don Carl, militar renombrado y maestro del grabado en acero.

De acuerdo a la partida de bautizo de Max Lemm B. y una investigación genealógica previa, fueron testigos sus dos abuelos paternos, Carl, (profesional del grabado y la litografía) y Friedrich (que trabajaba en la construcción).  Padrinos del acto fueron un tío materno, tornero;  el escultor Dietrich, cuñado del padre,  y un tío paterno, laqueador.

El abuelo paterno de Max fue Christian Carl Ludwig Lemm hijo (nacido hacia 1808) y su bisabuelo, de igual nombre (nacido hacia 1780).  Los abuelos maternos de Max fueron Friedrich Benjamin Bielert y Henriette Christiane Müller.  Por el lado de su abuela Henriette, se ha logrado escalar genealógicamente por las regiones del Alto Rin, Alsacia y Lorena y claro, Berlín, la ascendencia de esa parte de la familia, con fechas de 1650 y más antiguas.

Max Carl Richard Lemm Bielert.  1868-1939

Max Carl Richard Lemm Bielert. 1868-1939

FORMACIÓN ACADÉMICA

Max Lemm asistió a la Escuela Pública de Berlín (sistema de 9 años) de 1874 a 1882, de donde quedaba capacitado para ser maestro de campo o elegir estudios superiores.  Posiblemente influenciado por el arte de su padre, optó por lo último.

De 1884 a 1888 fue estudiante de la reputada Real Academia de Artes en Berlín (fundada en 1696), donde tomó su formación y orientación en arte, dibujo, grabado, fotolitografía y caligrafía.  Su certificación indica Cromolitógrafo.

La Cromolitografía es el método para hacer impresiones a colores.  Deriva de la técnica litográfica primitiva, sustituyendo la colocación manual de los colores.  El profesional de la cromolitografía velaba por la fidelidad cromática del trabajo realizado. El grabado es una técnica de impresión consistente en dibujar una imagen sobre una superficie rígida llamada matriz, dejando una huella que alojará tinta, que será transferida por presión a otra superficie como el papel, pudiendo hacerse muchas copias.  El título de Cromolitógrafo vendría a ser, en el caso de Max Lemm, al de “Maestro de artes gráficas y plásticas”.

Prestó servicio militar a Prusia ingresando al Ejército en 1887 y estuvo activo hasta 1897.  Allí aprendió calistenia y aplicó el dibujo y el grabado a la Cartografía.  Era Teniente 45 del Regimiento del Ejército en la Octava Compañía.  En esto siguió los pasos de su padre, quien fue prestante figura militar, numerosas veces condecorado.

 

TOCANDO PUERTO PANAMEÑO

En 1892 sale de Prusia y recorre varios países hasta llegar a México.  En algún momento se embarca para venir a Panamá, atraído por las noticias de la construcción de un canal interoceánico.  Desembarca en Colón, pero pronto abordará el tren hacia el Pacífico.  Vive en la Ciudad de Panamá, donde es pronto conocido por sus habilidades y dotes artísticas, siendo comparados sus retratos en calidad y  acabado con los de Epifanio Garay, e igualmente cotizados hoy en día.

SU VIDA PÚBLICA

SU PERTENENCIA A LOS BOMBEROS  ([3])

CERTIF BOMBEROS
El Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá se funda el 28 de noviembre de 1887.  Desde entonces naturales  y extranjeros con notable sentido cívico y humanitario se enrolaban como voluntarios para ayudar en las horas de necesidad.  Se estima que Max se inició como subalterno voluntario desde casi su llegada a esta ciudad, y estuvo allí hasta el 10 de septiembre de 1913, cuando se retira bajo licencia indefinida siendo sub-oficial ([4]).

Vale anotar que  el 16 de agosto se reunió la Junta de Oficiales del Cuerpo de Bomberos de Panamá con el Alcalde para la elección de un  nuevo Comandante, acto que se aprovechó para hacer nombramientos de ascenso entre los que se menciona MAX LEMM, SUBTENIENTE INSTRUCTOR DE LA COMPAÑÍA DE HACHEROS.

SU LABOR EDUCATIVA ([5])

Aquí se expone sólo su labor dentro del sector público.  Pero es bien sabido que trabajó además en colegios privados, entre ellos el Colegio del Istmo, así como el Colegio Inmaculada Concepción  y la Escuela Nocturna para Adultos ([6]).  De estos colegios el Ministerio de Educación no guarda archivos.

CERTIF EDUCACION

  • Entre 1897 y 1900 es catedrático de dibujo y calistenia en la Escuela Normal de Institutoras.
  • En 1902 inicia sus labores como profesor de arte, dibujo y pintura en el Colegio del Istmo junto a Nicanor Villaláz y otros renombrados educadores.
  • De 1903 a 1909 profesor de dibujo en la Escuela Normal.
  • Entre 1907 y 1909 fue profesor de dibujo en la Escuela Superior de Señoritas.
  • Entre 1909 y 1912 es profesor de dibujo y calistenia en varias escuelas públicas.
  • De 1912 a 1914 fue profesor de dibujo en la Escuela Nocturna y la Escuela Anexa al Instituto Nacional.
  • De 1914 a 1917 fue profesor de dibujo en la Escuela Anexa al Instituto Nacional y en la Escuela Normal.
  • Desde 1923 a 1931 fue profesor de dibujo y arte en la Escuela Profesional.

Al desarrollar cataratas y haber sido operado prematuramente, perdió el 85% de su visión, lo que le hizo renunciar a la educación en 1931.

Solicitó un subsidio al Presidente Ricardo J. Alfaro, pero aunque la opinión del Ejecutivo fue favorable, no tuvo transcendencia.

 

SU CONTRIBUCIÓN EN LA NOUVELLE COMPAGNIE DU CANAL DE PANAMÁ  Y LUEGO EN LA  ISTHMIAN CANAL COMMISSION

A su llegada a Panamá, pronto llamó la atención de los técnicos franceses los conocimientos de Max Lemm, quien fue contratado en 1894 por la Nouvelle Compagnie du Canal de Panamá en la ciudad de Panamá.  Allí laboró como un igual con los técnicos y cartógrafos venidos del Instituto Politécnico de París.  Su paga siempre fue igual que la de los franceses.

CERTIF NOUVELLE

Cuando Estados Unidos compra los haberes franceses en Panamá en 1904, la Comisión del Canal Ístmico revisa los expedientes laborales y encuentra apropiado llamar y contratar a Max Lemm, dentro del renovado Departamento de Cartografía, a donde se incorporarán Leytón y Bertoncinni, que eran cartógrafos, así como Briessemeister.

La historia laboral es como sigue ([7]):

Inició labores en la Nueva Compañía del Canal de Panamá en 1894 y  se mantuvo allí hasta 1904 en el Departamento de Cartografía.  Está señalado como tenedor de libros.  Esto está reafirmado en el Directorio General de la Ciudad de Panamá, edición 1898,  donde, además de estar mencionado profesionalmente, se indica que está asignado a la División del Pacífico.

El 12 de julio de 1904 es contratado por la Comisión del Canal Ístmico bajo el número de empleado 20,291 en el Departamento de Mapas, ubicado en el Edificio de la Comisión, actual Museo del Canal Interoceánico.

Allí fue contratado directamente por orden del Ingeniero Jefe del Canal John W. Wallace, bajo recomendación del Secretario de Gobierno, Justicia y Educación de Panamá, Nicolás Victoria Jaén.  Se desempeña como Litógrafo rango Clase 1 con un salario mensual de US$100.00 oro.

Por orden ejecutiva 2187 del 20 de julio de 1907, se le aumenta el salario a 125.00 oro mensual.  Mediante la orden 2674 de  14 de marzo de 1908 es promovido a Litógrafo rango Clase 2 manteniendo su nuevo salario.  Se menciona que podía ser trasladado a la División de Meteorología e Hidráulica de Ríos, pero no toma efecto.

Igualmente el 1 de marzo de 1908 es trasladado a la División de Materiales y Suministros de la Comisión, área del Atlántico, para trabajar en el Departamento de Impresiones.  Conserva su categoría y salario.

Ese año tuvo que pedir 6 semanas de vacaciones pagadas para pasar una parte de ellas, cerca de 40 días, fuera del Istmo, cosa que contravenía los reglamentos de la Comisión.  Le fueron negados esos 40 días y se le otorgaron 42 para uso exclusivo en el Istmo.  Iniciaron el 1 de junio y terminaron el 12 de julio.

Durante su ausencia la Comisión hizo una reducción de personal que lo alcanzó.  No obstante, en el formulario de terminación de la relación laboral del 14 de julio, se especifica que nada obstaba para que se le volviera a contratar en un futuro.

SU PARTICIPACIÓN EN LA CARTOGRAFÍA LOCAL ([8])

Aunque son varias las referencias directas e indirectas sobre el aporte de Max Lemm B. a la cartografía nacional, mencionamos entre otros la obra del Profesor Rafael Escarreola C, “Aspectos de las principales exploraciones y descubrimientos efectuados en Panamá, durante el Siglo XX”.   Parte de la amplia divulgación de esta obra se cubrió en El Matutino de 25 de mayo de 1974.  Además, dentro del equipo formado por Bertoncinni, Ramón M. Valdez, William A. Briesemeister y Francisco Leytón Uribe, Lemm desarrolló diversos tipos de mapas entre 1904 a 1925 dentro de los que cabe destacar:

Mapa de la República de Panamá, con relieve y líneas isobatas, pintado al óleo.  Al parecer es una serie de 10 mapas de los cuales uno quedaba en la casa de Bethania de la familia Leytón, y los demás están en la Biblioteca del Congreso en Washington.

Mapa de la ciudad de Panamá en 1904, con Bertoncinni.

Mapa de la República de Panamá (Ramón M. Valdez y Max Lemm B.) 1910, escala 1: 500,000 en tintas negra y blanca.

Mapa de la República de Panamá, arreglado por William A. Briesemeister, Francisco Leytón Uribe y Max Lemm B. bajo la dirección de Salas A. Villegas, Escala 1:500,000, relieve con curvas de nivel, en tintas según divisiones políticas de provincias y algunas líneas isobatas, 1925 ([9]).

 

MAPA DE LA CIUDAD DE PANAMÁ, 1904.  LEMM LITÓGRAFO

MAPA DE LA CIUDAD DE PANAMÁ, 1904. LEMM LITÓGRAFO. De este mapa existe un original a colores muy deteriorado en la sección de cartografía de la Autoridad del Canal.

Original del Plano de la CIudad de Panamá en 1904, por Bertoncini y Lemm, Isthmian Canal Commission, Colección del Archivo Nacional.

Original del Plano de la CIudad de Panamá en 1904, por Bertoncini y Lemm, Isthmian Canal Commission, Colección del Archivo Nacional.

 

Mapa de la Isthmian Canal Commission realizado en 1904 con participación de Max Lemm como litógrafo, reimpreso en 1906.  Archivo de la Cancillería.

Mapa de la Isthmian Canal Commission realizado en 1904 con participación de Max Lemm como litógrafo, reimpreso en 1906. Archivo de la Cancillería.

 

SU PRODUCCIÓN ARTÍSTICA

Debido a su larga permanencia en el Istmo (treinta y cuatro años), y su  relación con los franceses por dos lustros, debe haber producido muchos retratos de los altos directivos la Nouvelle Compagnie du Canal de Panamá. Otro tanto de las altas autoridades del Departamento de Panamá y tal vez de los cónsules establecidos en Colón o Panamá.

Utilizando fondos oscuros y difusos sobre los que destacaba la figura humana, su técnica permitía que los retratos parecieran fotos por no tener relieve y ser muy exactos (hiper realismo).

Para sorpresa de muchos, Max Lemm no sólo fue un gran pintor de retratos.  Su esmerada educación, su natural sensibilidad y su genio artístico le permitieron realizar notorias obras de arte en tema religioso.

Aquí señalaremos algunas de sus obras sin ser un listado final:

Pinta los retratos de sus padres Carl y Emilie  hacia 1900.   Estaba profundamente enamorado de su esposa.  Así es como la pinta al menos en cuatro ocasiones: a lápiz artístico sobre papel cuando aún estaba soltera; vestida de gala para un viaje a Francia.  Leyendo un libro con camisa de rico encaje; de perfil, con detalle sobresaliente de la camisa de seda con aplicaciones de oro.  Ver al final del artículo las imágenes y dimensiones.

Posteriormente dona el cuadro de El Cristo Triste  a la Iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes, que había sido un pedido privado.  El cuadro sufrió mucho deterioro desde 1910, de donde fue retirado a bodega donde se deslució más.  Este cuadro rectangular vertical, muestra a Jesucristo Nazareno vestido de púrpura sentado en una silla dorada.   El detalle de los ojos está hecho con pinceladas que recuerdan las obras del Renacimiento.  Llama la atención la posición de extrema torsión del cuerpo, dado que Jesús cruza su pierna izquierda sobre la derecha a la manera diplomática, mientras que su codo derecho reposa sobre su rodilla izquierda.  Está calzado con sandalias de tiras color dorado.  Complementa la extraña postura el sostener la barbilla con la mano derecha.  Hoy día este cuadro puede apreciarse en el conciso Museo de Nuestra Señora de las Mercedes.

Max también donó un cuadro de las Ánimas del Purgatorio a la Iglesia de Santa Ana.   Es de notar que en la edición de 1926 del Directorio General de la Ciudad de Panamá, nuevamente aparece en varias páginas de profesionales.

Siendo principalmente retratista y dibujante, su estancia obligada en la isla de Taboga le hizo incursionar en nuevos campos donde aplicó de una manera inusual sus conocimientos de pintura y preparación de materiales para pintar.  Por ejemplo, ante la imposibilidad de adquirir materiales para pintar, desarrolló miniaturas, tamaño tarjeta postal 8 X 12cms / 3 X 5” pintadas al óleo sobre cartulinas con detalles extremos.  No se sabe el número que creó, pero puede ser cercano a las 20.  Debido a esta producción, realizada con pinceles de 1 a 10 hebras de pelo de camello, en lugar de permitirle volver a tierra firme, lo mantuvieron detenido porque se especulaba que podía reproducir en un tamaño pequeño datos visuales que podrían comprometer la seguridad del Canal ([10]).  Y es que durante la Primera Guerra Mundial, el Gobierno de la Zona del Canal pidió permiso para llevar a los ciudadanos alemanes a una especie de “hospitalario” campo de concentración preventiva en el área de los hospitales franceses en Taboga.

Tomando tramos largos y gruesos de cañaza (bambú local) en Taboga y cortándolos en dos a lo largo, de nudo a nudo, logró laquearlos con pátina de clara de huevo y nácar, y sobre esta superficie pintar diferentes motivos que fueron adquiridos por los oficiales de Estados Unidos.   Los motivos fueron todos marinos e isleños  ([11])

Cuando se planteó la necesidad de crear un escudo o logo para la Escuela Profesional donde trabajaba, de los diseños presentados ganó el de Max Lemm, sobre todo luego de su explicación que la Escuela era como una colmena de laboriosas abejas, donde acudían las juventudes a formarse y a dar a cambio la rica miel de los ciudadanos de bien .

De memoria pinta sobre cartón un paisaje de los Alpes Bávaros ([12]).

Decora artísticamente el marco de entrada al salón de la antigua Cervecería Milwakee (también la llamaban Cervecería Alemana del Pacífico).  Este inmueble ya no existe pero estaba frente-lateral al antiguo Museo Antropológico, actual Escuela de Artes Plásticas del Instituto Nacional de Cultura.

Diseña e interpreta artísticamente el escudo de la República (1903) y lo simplifica (1904).

Pinta al menos 10 cuadros de personalidades locales en distinto formato, entre ellos Nicolás Pacheco, Nicolás Victoria Jaén.

Creemos oportuno referirnos a un óleo de buen tamaño que reposa en el Museo de Historia, planta baja del Palacio Municipal, el cual, deteriorado en la parte de la firma, es, sin embargo, un tremendo ejemplo de cómo solía pintar al claro-oscuro los personajes de Max Lemm B., con una sensación como que no hubieran pinceladas y se tratara de una foto (hiper-realismo).  Es una dama que bien pudo ser alguien importante de Panamá o bien de Alemania, de cierta edad, con vestidos austeros pero de calidad, sobre un fondo negro de azul, muy empleado por el maestro Max.

Como custodia del haber impreso nacional, la Biblioteca Nacional posee muchos periódicos y revistas. En uno se puede leer:

DOS CUADROS ADMIRABLES ([13])

Todo el que frecuenta el establecimiento de Don Carlos Jaeger, en Santa Ana, ha podido admirar dos obras de indiscutible mérito artístico como son las ejecutadas por el Sr. Maximiliano Lemm, que representan, una al Emperador de Alemania Guillermo II, en traje de Coracero de la Guardia, y el Entierro de Cristo por los apóstoles y Marías la noche de su muerte, la otra.   

En ambos cuadros se nota un admirable parecido que está en todo de acuerdo con el colorido de los rostros y con la expresión de los ojos, que en los de Guillermo II muestran su desprecio por todo y su temperamento militar.  Los de Cristo son tristes; se ve allí lágrimas y la amargura que invade el alma de su madre, llena de dolor.  La noche que envuelve esa escena le da un tinte más sentimental.

El Sr. Max Lemm B. debe estar satisfecho de sus obras, una de ellas, Guillermo II que fue comprada por el Sr. Jaeger, ha gustado mucho; la otra está en rifa.

Por nuestra parte enviamos nuestras felicitaciones al Sr. Max Lemm B. por su espléndido trabajo.

Consta la existencia de otros cuadros: Belisario Porras, Justo Arosemena, Rubén Arcia entre los personajes, y La Última Cena en Santa Ana entre los religiosos.

EL HOMBRE

Hacia 1896 conoce a la distinguida y culta señorita Delia Castro Quintero (hija de Pedro Castro y Carolina Quintero de Castro), nacida en la ciudad de Ocaña, Colombia.  Pronto le pide matrimonio.  Ella quedó huérfana muy joven y sus padrinos, el tío de ella y su esposa, la criaron y educaron; así pues,  les escribe pidiéndoles autorización para contraer matrimonio.  Delia regentaba un restaurante.

Hacían una curiosa pareja: él de estatura mediana, rubio y de ojos celeste intenso transparente; ella alta, de cabello y ojos oscuros.  Su primer hijo nace en 1898.  Tuvieron muchos hijos: Otto, Juan, Max, Delia, Enrique, Germán, Rodolfo y Martha.  Max Lemm era luterano y su esposa católica;  sus hijos crecieron como respetuosos católicos si bien no hay constancia que haya habido matrimonio religioso.  La Iglesia de Santa Ana era a donde asistían al culto, pero las partidas de bautismo están repartidas entre Saint Mary en Balboa, La Merced y Santa Ana en Panamá.

Su residencia era uno de los apartamentos de la Casa Carbone, el 19, en la Carrera de Coclé  #44, hoy Calle 14ª.  Misma casa donde recibirá las ideas de Nicanor Villaláz para la plasmación de un Escudo de Armas.

DELIA CASTRO DE LEMM.  ÓLEO SOBRE TELA.  1920

DELIA CASTRO DE LEMM. ÓLEO SOBRE TELA. 1920

De sus hijos, tres heredaron la vena artística,  pero no quisieron desarrollarse como artistas profesionales.  No obstante, existen numerosos cuadros producidos por Otto Lemm Castro.  Entre ellos destaca La Danza del Fuego, siendo un óleo sobre cartón, pintado cuando Otto ya tenía problemas de visión.  Rodolfo Lemm Castro, también se dedicó a hacer algunos cuadros pero se hizo particularmente famoso haciendo las gigantografías de los años 60′s y 80′s del  Teatro  Bella Vista, esto es, tomar los afiches publicitarios que traían las compañías peliculeras, y reproducirlos hasta 8 y 10 veces su tamaño real, empleando pintura esmalte.  En la Catedral de Colón debe reposar un óleo de buen tamaño que hizo Rodolfo sobre la Inmaculada Concepción.

Otro hijo de Max, también llamado Max, sabemos que mientras fue estudiante del Instituto Nacional, participó en un concurso con una obra a lápiz llamada Cabeza de Niño, con la que ganó el primer lugar.  Hay testimonios que Max hijo trabajó con el artista local Malanga (puede verse el artículo que apareció en el Panamá América on-line el 30 de abril de 1999:

Su esposa Delia muere en 1925 y fue sepultada en el Cementerio Amador en la tumba de granito negro que la familia compró y ordenó construir, a donde además reposan varios de sus hijos.

Cuando perdió el uso del 85% de su visión, sus estudiantes de la Escuela Profesional publicaron en la Revista Alas de 1931 sobre el particular, e incluso transcriben una carta que el propio Presidente de la República, Ricardo J. Alfaro, le escribió.

Es bueno indicar que existió una publicación equivalente a un directorio telefónico para la ciudad de Panamá, del cual se hicieron solo dos ediciones.  En el de 1926  aparece Max Lemm B. en las páginas 250, 253, 255, 261 y 271 de diferente manera profesional.  La publicación: Directorio General de la Ciudad de Panamá.

El 27  marzo de 1939 en la madrugada, luego que su nieta Leonor fuera Reina Infantil de los carnavales de la Ciudad de Panamá, muere Max casi a los 71 años de edad.  Siguiendo sus instrucciones, su cuerpo fue incinerado en la morgue del Hospital Gorgas en Ancón.

CARL LEMM B. Y EMILIE BIELERT DE LEMM, PADRES DE MAX.  ÓLEO SOBRE TELA.  1900.

CARL LEMM B. Y EMILIE BIELERT DE LEMM, PADRES DE MAX. ÓLEO SOBRE TELA. 1900.

EMILIE

La urna funeraria estaba acompañada por una extensa carta escrita por sus hijos, y traducida al alemán por Richard H. Nëwman, además de una tarjeta en donde estaba la firma de hijas e hijos.  Esta urna llega a Berlín, donde la recibió su hermana Martha, quien escribió de vuelta a Panamá para dar a conocer que habían recibido sepultura los restos de Max.  Acompañó la carta con un poema que luego fue traducido al castellano también por el Profesor Nëwman para el beneficio de los familiares panameños.

La carta cuya imagen antecede estas líneas es una prueba más que Max Lemm, cuando salió de Alemania y llegó a Panamá, tomó la decisión de hacerse baquiano, esto es, hacerse parte del nuevo medio.  Nunca le enseñó alemán a sus hijos ni les inscribió en el consulado prusiano ni posteriormente en la Embajada de Alemania.

Pese a todo su desempeño nacional murió relativamente olvidado y empobrecido.  De él escribió Dióscoro Brugiati ([14]):

El Profesor Max Lemm B. (…) fue maestro de dibujo en las escuelas nacionales, por espacio de treinta y tres años; caballero correcto, pulcro en el vestir y en su trato, artista de verdad, si bien sencillo y ajeno al ditirambo y a las poses estudiadas; hizo su obra con modestia y sinceridad, y por ahí ha dejado un sinnúmero de cuadros, etc., que han merecido los elogios y los fallos de la crítica, fue un servidor y ayudó a hacer Patria.  Sirvan pues estas líneas como un reconocimiento a la memoria del querido maestro”  (el subrayado es nuestro).

Requiescat in pacen.  Per asperam ad astram!

LEGADO DE MAX LEMM A LA PATRIA.

El 13 de noviembre de 1903 aparece en La Estrella de Panamá la convocatoria para escoger el Escudo de Armas de la República.  Se daba plazo para entregarlos hasta el día 28.

GACETA OFICIAL DONDE APARECE EL LLAMADO A CONCURSO PARA ESCUDO

GACETA OFICIAL DONDE APARECE EL LLAMADO A CONCURSO PARA ESCUDO

Por Decreto 19 de 1903 de 27 de noviembre se crea el jurado que elegirá el diseño ganador, compuesto por Ciro Urriola, Jerónimo Ossa, Manuel E. Amador, Ricardo Arango y Juan Méndez.  Este jurado revisa 102 diseños, y no encuentra mérito en ninguno pero da una oportunidad a los numerados 17, 30 y 67.

El 9 de diciembre de ese año, Jerónimo Ossa escribe al Secretario Morales que en votación secreta el jurado había elegido un escudo con el número 3, presentado a última hora”.  Este fue el escudo presentado por Nicanor Villaláz. ([15]).

 

Max recibe en su apartamento de la Casa Carbone del día 7 de diciembre a las 10:00pm a Nicanor Villaláz Lamela, a quien conocía por trabajar en el Colegio del Istmo, quien desea que plasme, interprete o diseñe artísticamente la idea abstracta que tenía para presentar un diseño de escudo al concurso que se había abierto hacía poco.  Le explica que previamente Ricardo Miró le había prometido hacer los esbozos pero que cayó la fecha límite para entregar diseños y el encargo se dio por terminado sin haber hecho más que un esbozo de  qué forma podría tener el blasón.  Igualmente que tiene un hermano, Sebastián, artista, pero que está radicado en Ecuador.  Entonces su amigo el Dr. De Roux le recomendó que viniera donde él.   Llevaba un papel de estraza 20 X 30cms con la forma probable en que podría verse el blasón.   Lo contactó porque deseaba hacer llegar un diseño de todas maneras al jurado calificador.  Max acepta y hace el diseño heráldico general, y luego va transformando en arte las ideas del abogado Villaláz.   Lemm  advierte a Villaláz que el águila debe mirar de frente o a la derecha de ella misma, pero Villaláz insistió que mirara a su izquierda.   Una vez concluido el dibujo a lápiz artístico, Villaláz lo recogió la mañana del 8, no sin antes Max desmontar un espejo de su marco dorado y colocar el diseño en el mismo y  llevó la obra, que fue recibida ex-tempore y, ante la protesta de un par de competidores, no sólo fue aceptada sino que fue acogida como ganadora.

Gracias a una entrevista que concedió don Nicanor a la gran educadora y exalumna del Instituto Nacional, Inés Fábrega de Prieto, en 1928, sabemos que el diseño concluido fue colocado dentro del marco de un espejo, madera dorada, y que medía aproximadamente 30 X 20cms vertical.  En declaraciones de Marta Lemm Castro, hija de Max Lemm, también sabemos que el papel empleado era del tipo llamado Kraft, de un color amarillento-sepia pálido.   El papel hecho mediante el proceso Kraft, o Papel Kraft simplemente, es al que también se llama Papel de Estraza y más concretamente en Panamá, Papel Manila pero amarillento y muy delgado.  Tiene varios calibres y las tonalidades pueden variar un poco.

Traemos en nuestro auxilio las declaraciones de Luis F. Tuñón aparecidas en el Diario La Hora.  Primero una carta que escribió para Germán Lemm Castro, fechada el 5 de marzo y que fue publicada en la edición del 26.  En ella el señor Tuñón manifiesta que él mismo participó con varios diseños en el concurso para el Escudo de Armas.   Otra carta, que apareció en la edición del 8 de marzo de 1948.    En ambas entregas vemos que el señor Tuñón conocía muy bien y era amigo de Max Lemm.   Allí nos dice datos que no aparecen en ningún libro de historia, y tienen la validez de ser su autor testigo de lo narrado.  A la letra lo pertinente:

CARTA DE LUIS F. TUÑÓN PUBLICADA EN EL DIARIO LA HORA, 8 DE MARZO DE 1948, P. 2.

CARTA DE LUIS F. TUÑÓN PUBLICADA EN EL DIARIO LA HORA, 8 DE MARZO DE 1948, P. 2.

El señor Max Lemm B. al ejecutar una obra pictórica después de tomar los datos para la ejecución de un trabajo de esa índole, si se dejaba a su gusto el arreglo de las cosas, él lo acomodaba  lo más técnicamente posible y de acuerdo con su escuela, pero si había imposición para hacerle alguna reforma después del convenio, él con paciencia le advertía de su error; pero si había insistencia, cartucheras al cañón.  En la confección del original del Escudo hubo dos casos así, según me dijo algún tiempo después al contestarme las felicitaciones que le hice por la feliz idea y por la bonita confección de esa obra, me respondió Mr. Lemm así:

“Yo no estoy del todo conforme, puesto que yo le hice una advertencia en la posición del águila.  Yo le dije al Dr. Villaláz, las águilas en los escudos, o están de frente o miran hacia el lado derecho; ‘no’, me dijo, ‘póngamela para el lado izquierdo’, y le dio sus razones.   Está bien, le dije”.  

Y como europeo y de acuerdo con sus costumbres lo arregló.  Por eso se puede afirmar sin riesgo de equivocarse, que Max Lemm B. hizo la interpretación del Escudo a su gusto; porque a ningún panameño de antes, ni de ahora al tratar de implementos de agricultura se le ocurre acordarse de la hoz y el azadón y se olvida en la combinación del pico, compañero inseparable de la pala, y bajando a los cuarteles inferiores para hablar del progreso quién sabe con qué lo habrían representado nuestros paisanos, tal vez con uno de los vapores de las compañías panameñas; pero él con el transporte terráqueo a la europea, y en el otro cuartel para completar los artículos que hicieran buena hermandad, productos de la tierra y productos del trabajo humano.  (…)”

El artículo es extenso y continúa, pero el mismo señor Tuñón refiere haber visto en 1928 un escudo primitivo hecho en 20.4 X 46cms / 8 X 18″, con un letrero que decía

Escudo de la República de Panamá, copia del que resultó aceptado por el Jurado respectivo y que fue colocado bajo el Solio Presidencial de la Convención Nacional Constituyente.  Esta copia fue hecha por Sebastián Villaláz, pero el original, esto es, el agraciado por el Jurado, es pequeña obra del maestro Max Lemm B. a quien se lo redactó el autor Don Nicanor Villaláz.  Este escudo fue aprobado más tarde por la Asamblea con las alteraciones conocidas que tiene hasta hoy día.”

Esto nos da una idea del paso del tiempo: el concurso cierra el 27 de noviembre, inicia la labor del Jurado Calificador, que concluye el  7 de diciembre, y el 8  se presenta el escudo primitivo que resulta favorecido.  Don Nicanor espera los resultados, pero aunque se le asignó el premio de 100 pesos,  el jurado calificador deja la labor definitiva a la Convención Nacional Constituyente en 1904.   Mientras toman la decisión, ordenan pintar una versión grande del Escudo a Lemm, y lo colocan sobre el solio, como se puede ver en algunas fotos. Llaman a Don Nicanor a partir de abril, que les narra o lee lo que significa el Escudo.    La Convención convertida en la Asamblea Nacional,  solicita una simplificación de los cuarteles del jefe y de la Punta, ejecutadas estas simplificaciones por Lemm y con el acuerdo de Villaláz.  Es entonces que se expide la Ley 64 de junio de 1904 y se solicita pasar en limpio el Escudo Adoptado en formato grande.

Llegado luego de junio a Panamá, Don Sebastián cumple el cometido por encargo de su hermano, haciendo la copia en limpio del diseño aprobado, simplificado y adoptado en un lienzo que reposó primero en el solio de la  Asamblea, esto es, los años que funcionó en el Palacio Nacional.  Pero Don Nicanor, en la entrevista de 1928 manifiesta que luego se lo entregaron a él y que estuvo en su oficina comercial de la calle 14 #64 por mucho tiempo.  No sabemos qué destino tomó aquel cuadro a la muerte de Don Nicanor, que fue posterior a la de su hermano.

Muchas personas han preguntado sobre el paradero del escudo original modificado.  El Dr. Gilberto Javier Medina nos manifestó a finales de los años ’90s que había tenido el privilegio de ver los 102 diseños de escudos presentados en diciembre de 1903, y que estaban archivados y protegidos en un edificio propiedad de la Asamblea Nacional.  Pero que el diseño 103, esto es, el que fue acogido, se le devolvió a don Nicanor, y éste lo obsequió en algún momento a Don Rodolfo Chiari, amigo íntimo y padrino de la finada Carmen Villaláz viuda de Wolff, hija única de Don Nicanor.  Don Rodolfo manifestó tiempo después que en una mudanza de domicilio, se dio por perdido tal escudo primitivo con las modificaciones.

CONVENCIÓN NACIONAL CONSTITUYENTE DE 1904. SUS MIEMBROS ALREDEDOR DEL ESCUDO PRIMITIVO.  VOLANTE TIPO RECUERDO HISTÓRICO

CONVENCIÓN NACIONAL CONSTITUYENTE DE 1904. SUS MIEMBROS ALREDEDOR DEL ESCUDO PRIMITIVO. LIBRO AZUL, 1917

O sea, si hemos leído bien, ni el Escudo Primitivo sin o con modificaciones, ni su copia en limpio en formato grande, existen.  Uno se perdió una mudanza, y el otro no sabemos su paradero luego de 1928.  Una gran pena porque allí estaban los referentes, esto es, los modelos para que se pudiera reproducir fielmente.  Incluso, podemos afirmar que el Escudo al óleo estaba tan poco accesible de la ciudadanía, porque desde 1904 a 1928 ya se pueden ver varias versiones distintas del mismo.   Otra gran pena, pues no haber tenido el Escudo-Referente ocasionó todo el embrollo en su reproducción posterior.

El mismo mes y año el autor de la glosa “Salpicaduras”, el recordado periodista Mariano Soto Escobar, bajo el seudónimo Yugurta,  se pronuncia sobre este tema.  Entre otras cosas dice:

Trabajábamos en la Asamblea Nacional de 1910 en compañía del poeta Hortensio de Ycaza y en el despacho donde vertíamos las actas en un libro gigantesco, donde Constantino Arosemena y don Guillermo Andreve contemplaban la inclusión en el presupuesto de gastos, de una partida que favoreciera económicamente a Maximiliano Lemm por su generosa participación en la ejecución del Escudo Nacional.  Desgraciadamente no cristalizó ese proyecto.  Desgraciadamente también han desaparecido los hombres que podrían haber dado fe de su participación en otros asuntos de interés histórico.”  El subrayado es nuestro ([16]).

Llamamos la atención a la frase subrayada.  Habrá que averiguar más al respecto.   Pero el periodista Soto Escobar, viendo pasar la disputa a diario, recibió una carta firmada por Marta Lemm viuda de Guajardo ([17]), tomó la decisión de reproducir parcialmente.  De allí transcribimos algunos detalles muy interesantes que son la firma de veracidad de la declaración hecha:

Como a las 10 p.m. (…) se presentó inesperadamente en casa de mi padre (…) don Nicanor Villaláz (…) portando un papel de los que en aquel entonces usaban los comerciantes para envolver mercancías en sus tiendas, conocido por “Kraft” (…)

Mi padre (…)  dibujó y pintó (…) esa misma noche el escudo con todos sus colores, y que el citado señor Villaláz fue a buscar a temprana hora del siguiente día  a la (…) residencia de los esposos Lemm-Castro en los albores de la República.  En esa misma casa, en ese apartamento, fue donde se confeccionó el Escudo Nacional de la República, y fue ese mismo escudo original, dibujado y pintado por mi padre Maximiliano Lemm, con varias sugestiones y variantes hechas por el el mismo, de acuerdo con el señor Villaláz.

También en 1948,  la distinguida educadora Inés Fábrega de Prieto, trae a la luz unos extractos de la entrevista que le hiciera en vida a don Nicanor Villaláz en 1928, en la cual podemos leer las propias palabras del autor conceptual del Escudo de Armas:

(…) el trabajo pictórico presentado al concurso fue obra del señor Max Lemm, distinguido ciudadano alemán radicado en nuestro país y que estuvo por muchos años dedicado a la enseñanza.  Medía aquel unos treinta centímetros de largo por veinte de ancho, (…).  Es de advertir que para hacerle las modificaciones al cuadro (…) el pintor Lemm, sin destruir el trabajo original, superpuso sobre éste nuevas tiras de papel con las reformas. ([18]).

Muy especialmente llamamos la atención del siguiente párrafo de la entrevista, que también apareció reproducido en otros medios:

Se ha atribuido erradamente la pintura del primer escudo de la República a mi hermano Sebastián, no obstante que él en esa época se encontraba ausente del país, en el Ecuador, de donde vino al poco tiempo ([19]).

De la lectura de la entrevista podemos, con todo el respeto que nos merece la eximia educadora, podemos deducir como decíamos, que la utilización del idioma en la construcción de sus oraciones nos viene a mostrar que en Panamá no se tenía claro lo que significaba (y nos atrevemos a decir, lo que significa aún hoy) una coautoría y una copia o réplica.   Doña Inés manifiesta al final de su artículo de 1948, pero como cosa de ella, no de las declaraciones de Don Nicanor Villaláz, que tenía más mérito el Escudo pintado por don Sebastián por ser el que más divulgación tuvo y mayor formato en tamaño.   Puede excusarse a doña Inés por no ser artista.   Entendemos que  se le quiera dar relevancia a la figura del artista Villlalaz, de quien nunca nadie ha menoscabado ni un ápice como profesional del arte igual que uno de sus descendientes, pero tampoco a costa de los méritos de otras personas.   Creemos que por comentarios como éste los autores de textos escolares sabían de la coautoría Villaláz-Lemm, pero “como que tenía más sentido” que fuera Villaláz-Villaláz.

Pero de esa entrevista no queda claro sólo lo de ser Max Lemm el autor artístico del Escudo, sino que además queda claro que fue el autor de las modificaciones gracias a las cuales la Convención adoptó legalmente el Escudo, nuevamente citando las palabras de don Nicanor:

Es de advertir que para hacerle las modificaciones al cuadro (…) el pintor Lemm, sin destruir el trabajo original, superpuso sobre éste nuevas tiras de papel con las reformas.

Incluso doña Carmen Villaláz viuda de Wolff, hija única de don Nicanor, en una entrevista concedida a un suplemento de l Mes de  la Patria, presta mérito a corregir que  el poeta Ricardo Miró no realizó el trabajo que se le pidió en primera instancia

No pudo Don Nicanor llegar a tiempo a entregar su modelo ya que no contó con los trazos prometidos por Don Ricardo Miró.  Declarado el concurso desierto y por referencias de unas amistades, se apresuró Don Nicanor a solicitar a Max Lemm trazara el diseño que él le instruyera.  El jurado aprobó este proyecto (…)

Los pocos trazos de su futuro concuño don Ricardo Miró, no le permitieron llegar a tiempo al concurso.  Pero el bosquejo que terminó Max Lemm fue recibido gustosamente en un segundo momento, y con ciertos ajustes fue aprobado oficialmente en 1904, y pintado al óleo formalmente a manos de Sebastián Villaláz (recién llegado al Istmo). ([20]).

ESCUDO PRIMITIVO HECHO EN PAPEL KRAFT Y LÁPICES DE ARTE MÁS ACUARELA.

ESCUDO PRIMITIVO HECHO EN PAPEL KRAFT Y LÁPICES DE ARTE MÁS ACUARELA.

Tal vez el momento es propicio para insistir.   Don Nicanor no llevó una hoja con la descripción de las ideas que tenía para la confección de un Escudo al jurado calificador.   Don Nicanor llevó una obra artística que no hizo él, por no ser artista, y no hizo su hermano, por estar en Ecuador y que tampoco hizo Ricardo Miró porque sólo llegó a esbozar la forma del blasón.   El señor Luis F. Tuñón manifiestan que fue Max Lemm quien escuchó aquellas ideas y las convirtió en arte; arte que fue presentado al Jurado Calificador, y luego a la Convención Nacional, donde pidieron que se simplificara, simplificación que el propio don Nicanor establece que la hizo don Max sin destruir el original.   Eso es una coautoría perfecta.  Don Sebastián tomó lo que ya había sido aprobado, modificado, acogido, y sin cambiarle más nada lo pasó en grande, en limpio, al óleo.   Don Nicanor es el autor intelectual, don Max es el intérprete artístico y don Sebastián es el primer copista.  Al César, lo que es del César.

INTERPRETACIÓN HERÁLDICA DEL ESCUDO DE ARMAS DE LA REPÚBLICA DE PANAMÁ ([21])

De forma ojival,  terciado en faja, con proporciones de tres para el alto y dos para el ancho en fondo de sinople (verde), símbolo de vegetación, bordura (boca) de  oro (amarilla). La faja del centro o punto de honor, muestra al Istmo con sus mares y su cielo en el cual se destacan: el sol, que comienza a esconderse tras el monte, por el oeste; y la luna que comienza a elevarse tras las ondas nocturnas, por el este, para significar la hora solemne de la separación de Panamá de Colombia el 3 de noviembre de 1903.

El jefe o parte superior está partido en dos cantones: en el de la diestra, en campo de plata (blanco), se ven un sable y un fusil colgados y cruzados en posición de abandono, para significar el adiós para siempre a las guerras civiles; y en el de la siniestra, en campo de gules (rojo), una pala y un azadón cruzados y relucientes, simbolizan el trabajo.

La punta del escudo o parte inferior también partida en dos cantones: el de la diestra, en campo de azur (azul), muestra una cornucopia de oro rebosante de monedas, emblema de la riqueza; y en el de la siniestra, en campo de plata, una rueda alada de madera con alas de oro, símbolo de progreso.

Como cimera, un Águila Arpía adulta, emblema nacional de soberanía, posada con las alas extendidas, la cabeza vuelta hacia la izquierda, símbolo de autonomía y llevando en su pico una cinta de plata cuyos cantos cuelgan a diestra y siniestra y sobre la cual se lee estampada en sable (negro), de un extremo al otro la divisa: “PRO MUNDI BENEFICIO” que significa “para beneficio del mundo”.

Por sobre el águila, las estrellas de oro, orientadas hacia arriba y dispuestas en forma de arco, serán tantas cuantas provincias tenga el país.

Por tenantes o soportes, a diestra y siniestra, dos banderas nacionales en astas con puntas de lanza “partesana”, cuelgan y se recogen en la parte inferior hacia la punta del escudo, dejando ver los colores rojo y blanco.

BOCETO O BORRADOR DE CORRECCIÓN AL ESCUDO ACTUAL SEGÚN LA LEY.  EL DEFINITIVO SERÁ EN ÓLEO SOBRE TELA

BOCETO O BORRADOR DE CORRECCIÓN AL ESCUDO ACTUAL SEGÚN LA LEY. EL DEFINITIVO SERÁ EN ÓLEO SOBRE TELA

PARTES DEL ESCUDO DE PANAMÁ TOMANDO UN ESCUDO DE ANTES DE 1923.

PARTES DEL ESCUDO DE PANAMÁ TOMANDO UN ESCUDO DE ANTES DE 1923.

LUEGO DE SU MUERTE

Con motivo de su muerte el 27 de marzo de  1939, algunas personas sugieren dar el nombre de Max Lemm B. a la calle frente a la Presidencia.  Se negó la petición por ser extranjero, pero luego se le da el nombre de otro extranjero que no había hecho nada por nuestro país excepto casarse con una honorable panameña y hacer buenos movimientos en los negocios que lo hicieron muy rico: Eloy Alfaro.

Podemos leer en el Diario La Hora de 2 de noviembre de 1956 un anuncio que podría interpretarse casi como una orden del entonces Ministro de Educación.  Lo agregamos como imagen para leerlo directamente:

Días después, los hijos de Max Lemm B. (Otto, Marta, Delia, Max, Rodolfo, Germán y Enrique) escriben al Ministro de Educación Ángel López Casís agradecidos.  Allí se puede leer:

Con el tiempo (podría decirse que luego de los años ’50) los libros de texto dejan de mencionarlo como coautor del Escudo de Panamá llegando a enseñarse oficialmente que los hermanos Villaláz eran los únicos autores de esta pieza heráldica tal vez por no entender qué significa “interpretar las ideas”, y pensar que la frase “pintado por Sebastián Villaláz” eran el equivalente de decir que el trabajo real había sido por los dos hermanos.   La única obra hecha por panameño alguno sobre los tres símbolos de la Nación panameña es la del Eximio Dr. Ernesto J. Castillero.  Y él no contribuye a aclarar la situación por una razón muy sencilla: las tres personas que tuvieron que ver con el Escudo habían muerto mucho antes que don Ernesto iniciara esa publicación.  O sea, contrario a lo que ocurrió respecto de la bandera y el himno, él no tuvo ocasión de entrevistar o pedir un testimonio escrito a los intervinientes del Escudo.

Por alguna razón que hoy no conocemos, en el ejemplar del Semanario El Pueblo de 29  de septiembre de 1956, se reprodujo parte de la entrevista ya citada de doña Inés Fábrega de Prieto (hecha en 1928 y extractada en 1948) en la sección donde Don Nicanor Villaláz Lamela, refiriéndose al Escudo de Armas manifestó que “se ha atribuido erradamente la pintura del primer escudo de la República a mi hermano Sebastián”, con lo que nuevamente se zanja esta cuestión ante, como siempre, ante el silencio de toda la rama nacida del artista Sebastián Villaláz.

Es de rigor mencionar que en 1969, el recordado Rubén Darío Carles publicó una rara revista de misceláneos temas a la que llamó acertadamente Reminiscencias, que en su página 4 aparece una reproducción de la fotocomposición artística realizada con motivo de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, y en cuyo centro, por cierto, por mandato de la propia Constituyente, está el Escudo todavía sin simplificar.  Y en la página 31 reproducen el Escudo original, también sin modificar.  Ya hemos llamado la atención que donde más fácilmente puede consultarse esta rara foto de recuerdo es en la edición Libro Azul de 1917.

Igualmente está el esfuerzo de Surroca y Miranda a través de la Imprenta Gráfica, S.A., que en 1972 publicó el álbum Esta es mi Patria, Iª edición,  aparece a colores una reproducción del Escudo original poniendo como autores a Villaláz y Lemm.  No obstante, en las ediciones subsiguientes, el autor prefirió suprimir al intérprete artístico y al copista y deja sólo a don Nicanor, creando nueva confusión al respecto, como si él hubiera tanto ideado como pintado este símbolo.

Deseamos intercalar que no todo es confusión al presente.   Podemos consultar un sitio de Internet del cual ponemos su vínculo activo (active link), en el cual los aspectos de autoría están perfectamente esclarecidos:

Entre 1974 y 1980 el periodista Gerardo Arias Macre retoma el tema de la coautoría del Escudo, y pide hacer corrección a la Academia Panameña de la Historia, que declina (…).  En la carta publicada por él, por citar un ejemplo, aclara lo que ya es obvio:

El mérito del señor Sebastián Villaláz, es el de haber trasladado el boceto del Escudo Nacional hecho a lápiz de colores por el Profesor Max Lemm B., y aprobado con anterioridad al arribo de éste al país, al lienzo con utilización del óleo (copista)”. ([22])”

CARTA DE GERARDO ARIAS MACRE A LA ACADEMIA DE LA HISTORIA.  MATUTINO, 28 DE OCTUBRE DE 1976.

CARTA DE GERARDO ARIAS MACRE A LA ACADEMIA DE LA HISTORIA. MATUTINO, 28 DE OCTUBRE DE 1976.

Arias Macre considera inapropiado llamar prócer a Sebastián Villaláz porque cuando ocurrieron los hechos, incluido lo del Escudo, no se encontraba en Panamá sino en Ecuador.   Que por ello era menester en caso tal, de agregar como prócer a Max Lemm.  Creemos de rigor citar del mismo escrito el penúltimo párrafo:

La conciencia de los pueblos libres se  manifiesta en el respeto que se le tenga a los símbolos patrios y  en la aplicación de las leyes principios supremos que rigen los destinos de esos pueblos.

Y al ver que  la Academia rehuyó el tema, podemos leer otra nota del periodista, esta vez del 11 de noviembre de 1976:

Hombres libres vendrán mañana, dignos de hacer la obligante investigación de un hecho histórico al que hoy se opone la Academia Panameña de la Historia; ellos la harán a la luz de un sol puro, sin complicidades y sin sombras, ya que la Historia no resiste alteraciones ([23]).

Tan conmocionado quedó este raro ejemplar de periodista serio y honesto con la problemática del Escudo y de su autor artístico, Max Lemm, que en la edición ya citada de El Matutino se atreve a manifestar de modo heróico:

Como bien puede  ver usted, se nota a las claras la usurpación de méritos de que fue víctima el profesor MAX LEMM, por haber confiado en la “sinceridad” de ciertos hombres que lo acompañaron en la época separatista de nuestra República.  Este acto de que fue víctima el aludido profesor MAX LEMM, lo califico como una lenta conspiración de la barbarie contra la verdad, y este acto de que hablo, no hace fe entre los hombres libres y honestos de nuestra Nación. Diríamos que este lamentable acto es un asesinato del honor, y en base a ello, se puede decir con toda sinceridad y toda libertad, que se ha corrompido nuestra “Historia Patria”, en beneficio de ciertos intereses mezquinos y egoístas. que forzosamente prevalecieron injustificadamente en aquella época separatista.  Aquí Dr. Martin, no hay sino un delito, y ese delito es el delito de lesa majestad.

Con el paso del tiempo pueden hallarse más declaraciones sobre lo ya expuesto del Escudo y Max Lemm B., como la conferencia transcrita de doña Carmen Villaláz viuda de Wolff en el Panamá América del 23 de noviembre de 1975, en el mismo sentido.  Nunca debe olvidarse que la finada doña Carmen era la hija única y confidente de su padre, don Nicanor Villaláz.

En la pluma de Guillermo E. Diez M., aparece un artículo que sigue mostrando el tema de la coautoría.   Citamos la parte medular:

Al no ser diestro en el dibujo, no podía realizar el diseño de sus ideas, y como su hermano, el artista Sebastián Villaláz se encontraba en la República del Ecuador, abandona el proyecto iniciado; adolorido, manifiesta entre sus amistades sus magníficas ideas y la razón por la cual hubiera deseado participar en el concurso que se realiza.  Después de escucharlo, le aconsejan que busque al artista alemán “Max Lemm”, quien desempeñaba como profesor en Caligrafía, un puesto en la Profesional de Señoritas.

Escuchando las maravillosas ideas que con sentimiento y amor expresa Don Nicanor A. Villaláz, el artista Max Lemm va trazando hábilmente las líneas concernientes al primer diseño del Escudo Nacional; el antedicho diseño es realizado en una hoja de papel de treinta centímetros de largo por veinte de ancho y presentado algún tiempo después a la fecha de vencimiento, distinguiéndolo con las siglas “N.A.V.” ([24])

Luego, el investigador Diez agrega: La idea que el ilustre panameño Nicanor Villaláz expresa en el diseño que el artista Max Lemm diseñó, es la siguiente, y viene la descripción.

Una versión más amplia de este artículo apareció en el Boletín Informativo del Archivo Nacional de Panamá de 1976, a páginas 155-162.

Igualmente pero de modo independiente, Guillermo E. Diez, Luis De Ycaza y Gilberto Javier Medina escriben sobre el Escudo, su interpretación y correcta representación, dado los errores que se venían y siguen cometiendo con nuestro blasón, mencionando de paso a su coautor.

En 1990 aparece un suplemento en el Diario La Prensa, ([25]) donde aparecen declaraciones de doña Carmen Villaláz viuda de Wolff, en que ella aclara la labor Villaláz-Lemm y la labor real de don Sebastián Villaláz.

También en la Revista Cultural Lotería, ahora en 1992, el autor de estas líneas publicó un artículo donde se describen e interpretan los Símbolos de la Nación panameña con inclusión de los elementos tradicionales como la pollera, mapa, moneda, rana dorada, águila harpía, jaguar, árbol Panamá y Flor del Espíritu Santo.

El Concejo Municipal de Panamá también tiene un capítulo abierto sobre el Escudo de Armas mediante la creación de una Comisión Accidental en 2003-04, a la cual mi persona fue varias veces invitada igual que doña Carmen Villaláz viuda de Wolff ([26]).   En 2003 la hoy finada doña Carmen hizo una clara, nítida, detallada y además amena relación sobre cómo se hizo el Escudo de Armas, aclarando lo de su tío Sebastián y solicitando se hiciera justicia para Max Lemm.  Un impreso con un extracto de esta sesión apareció en la lujosa edición Centenario del Citibank poco tiempo después, rescatada por el Profesor y especialista en Heráldica y Vexilología, Luis De Ycaza ([27]).

UNA DE VARIAS INVITACIONES DE LA COMISIÓN ACCIDENTAL

UNA DE VARIAS INVITACIONES DE LA COMISIÓN ACCIDENTAL

El año 2008 sirvió para rescatar la memoria artística de Max Lemm B. cuando aparecieron en El Siglo, en cinco entregas ([28]), las primeras noticias sobre nuestro personaje, en la que aparecieron noticias renovadas de su participación co-autoral en el Escudo de Armas.

PRIMERA DE CINCO ENTREGAS EN EL SIGLO, DEL RESCATE DE LA FIGURA DE MAX LEMM

PRIMERA DE CINCO ENTREGAS EN DIARIO EL SIGLO, DEL RESCATE DE LA FIGURA DE MAX LEMM EN PANAMÁ.

Hoy día, tantos años después, luego del escándalo suscitado en 2010 por detectarse tanto en pasaportes como en licencias de conducir un mazo en lugar de un azadón o una pica en el Escudo de Armas, el Ministerio de Educación y el de Gobierno designaron a una Comisión Revisora de los Símbolos de la Nación, de la cual el autor de estas líneas se honra pertenecer, con la cual escudriñar los orígenes de los tres símbolos de la Nación, anotar en qué se parecen a la idea original de sus autores; de qué manera se les empleaba mal o incluso irrespetaba, y por ende, brindar sugerencias respecto de la Ley 34 de 1949, que es la norma jurídica vigente sobre el particular.   De allí surgió un texto único de la Ley 34 como debe leerse según las cerca de 23 modificaciones que ha sufrido desde 1949.  Y en adición, una serie de modificaciones, supresiones y adiciones que se consideran de rigor para llevar esta norma jurídica al futuro y levantar sobre nuestros símbolos el secuestro tácito al que habían sido sometidos.

ENTREGA DEL ANTEPROYECTO DE REFORMA A LA LEY 34 DE 1949 POR PARTE DEL VOCERO DE LA PRIMERA COMISIÓN, VLADIMIR BERRÍO-LEMM, A LA MINISTRA DE GOBIERNO

ENTREGA DEL ANTEPROYECTO DE REFORMA A LA LEY 34 DE 1949 POR PARTE DEL VOCERO DE LA PRIMERA COMISIÓN, VLADIMIR BERRÍO-LEMM, A LA MINISTRA DE GOBIERNO

Después de la lectura de todo lo anterior, es realmente penoso y contradictorio que en los textos escolares se haya hecho un acuerdo tácito en donde según la regla del menor esfuerzo sólo dicen que el Escudo es obra de Nicanor y Sebastián Villaláz.  Y es prácticamente injusto que no se haya resuelto este asunto mientras existió la Academia Panameña de la Historia.  Igualmente que obras tenidas como referencia casi obligada sobre la historia nacional en general y en particular de los símbolos, no hagan sino mención indirecta y no del todo clara del caso en exposición.

Ya en 2011, el texto fue presentado a la Asamblea Nacional, la que pronto lo aprueba en primer debate, hacia julio pasó a segundo debate pero se pidió hacer unas correcciones.  Devuelto, varias veces a primer y segundo debate para correcciones, y finalmente la noche del 13 de enero de 2012, el Pleno de la  Asamblea aprueba en tercer debate este proyecto por unanimidad.   Hoy existe la Ley 2 de 2012, mediante la cual se reforma y actualiza la 34 de 1949.

AÑO 2011, CUANDO LA MINISTRA DE GOBIERNO PRESENTA A LA ASAMBLEA NACIONAL EL PROYECTO DE REFORMA A LA LEY 34 DE 1949.

AÑO 2011, CUANDO LA MINISTRA DE GOBIERNO PRESENTA A LA ASAMBLEA NACIONAL EL PROYECTO DE REFORMA A LA LEY 34 DE 1949.

El 11 de septiembre de 2012 se dicta el Decreto Ejecutivo 824 por el cual se designan los miembros de la Comisión Nacional de los Símbolos de la Nación, a saber: Luis De Ycaza, Rommel Escarreola Palacios, Rubén Ho Guerra Eduardo Castillero Lange y Vladimir Berrío-Lemm, que fue posesionada el mismo mes.

ACTO DE TOMA DE POSESIÓN DE LOS 5 MIEMBROS DE LA COMISIÓN, ANTE EL SECRETARIO GENERAL DEL MINISTERIO DE GOBIERNO

ACTO DE TOMA DE POSESIÓN DE LOS 5 MIEMBROS DE LA COMISIÓN, ANTE EL SECRETARIO GENERAL DEL MINISTERIO DE GOBIERNO

En su momento, la Comisión, a través  del Ministerio de Gobierno habrá de dictar un Decreto Ejecutivo para crear  un  Manual de uso y referencia de los Símbolos, el cual también deberá dictarse por un Decreto Ejecutivo.

Con esta nueva Ley el pueblo panameño se beneficia, se honra la memoria de los autores de los símbolos, se garantiza la integridad y pureza de los mismos, y se incluye a Max Lemm como coautor del Escudo de Armas.

CONCLUSIÓN

Las líneas anteriores han servido para refrescar la memoria de las personas de cierta edad, que incluso tal vez conocieron a Max Lemm B., o bien que supieron de él por otros medios.

Igualmente sirven para que las nuevas generaciones conozcan uno de esos panameños olvidados, de corazón, que ayudaron a hacer Patria.

Lo importante de todo esto es recalcar cómo un puñado de personas, nacidas y no nacidas en Panamá, crearon la República y la dotaron de sus símbolos soberanos.  Manuel Amador Guerrero y Max Lemm son dos ejemplos de esto.

La larga serie de testimonios y declaraciones pro-Lemm hacen casi alucinante pensar cómo por tantas décadas no se quiso hablar del tema y corregir un error histórico.   Pero se demuestra una vez más que una verdad puede ser profanada pero no destruida, y que el tiempo es el mejor médico para curar todo mal.  Tuvimos que esperar el año 2012 para que una Ley incorporara no sólo la figura de Max Lemm sino también la de María Ossa de Amador, Angélica Bergamota de Ossa, Manuel E. Amador y se les hiciese justicia al incorporarlos a la Ley que rige de hoy en adelante los símbolos de la Nación panameña.  Y esperar el año 2012 también para que se designara una Comisión que velará de ahora en adelante  por estos  símbolos.

Sirvan estas líneas como una invitación a seguir redescubriendo nuestra  maravillosa historia.

La Pradera de Hato Pintado, Pueblo Nuevo, diciembre de 2011 – El Cangrejo, Bella Vista,  mayo 2013.

 

TARJETA POSTAL IMPRESA EN ALEMANIA POR I. L. MADURO, POCO ANTES DE JUNIO DE 1904.  PRUEBA DE LO  CONOCIDO QUE FUE EL ESCUDO PRIMITIVO

TARJETA POSTAL IMPRESA EN ALEMANIA POR I. L. MADURO, POCO ANTES DE JUNIO DE 1904. PRUEBA DE LO CONOCIDO QUE FUE EL ESCUDO PRIMITIVO

Tarjeta postal, principios de 1904, con el Escudo Primitivo. Prueba

Testimonial de lo extendido de su conocimiento y uso.


[1] MUÑOZ FEIJÓ: Antonio, 1851-1890 México.  Poema “Un pensamiento en tres estrofas”.

[2] TUÑÓN, Luis F.  Carta enviada y publicada por el Diario La Hora, 26 de marzo de 1948, página 6.  Biblioteca Nacional, Hemeroteca.

[3] RAMÍREZ, José J.: Historia del Cuerpo de Bomberos de Panamá.  Panamá, Imprenta Nacional, 1937

[4] Certificación Laboral del Cuerpo de Bomberos de Panamá, de 13 de septiembre de 1976.

[5] Certificación docente del Ministerio de Educación, Dirección de Recursos Humanos, de 22 de septiembre de 1976.

[6] LEMM C., Enrique: Carta enviada y publicada el 26 de febrero de 1948 al Diario La Hora, Panamá, página 2

[7] Expediente laboral de Max Lemm, obtenido con el concurso de la entonces Comisión del Canal de Panamá y la National Archives and Records Administration en Estados Unidos.

[8] No hay un libro que hable específicamente de este tema incorporando la figura de Max Lemm, pero sí se menciona en los escritos breves sobre el particular.

[9] VALDÉS, Ramón M.: Geografía de Panamá. VI Edición.  Benedetti Hermanos, Panamá, 1925, Empastado, tapa posterior.

[10] Declaraciones de Germán Lemm Castro a su nieto en 1980.

[11] Narración histórica por parte de Germán y Rodolfo Lemm Castro.  1978.

[12] Residencia Berrío-Lemm.  Se dio por perdido en una mudanza en 1969.

[13] Diario de Panamá.  Biblioteca Nacional, Hemeroteca.  Libro de mayo-septiembre de 1911.  El deterioro del ejemplar impide ver la fecha exacta y el número de página.

[14] BRUGIATTI, Dióscoro: carta enviada y publicada en el Diario La Hora, 26 de febrero de 1948.  Biblioteca Nacional, Hemeroteca.

[15] ZÁRATE, Abdiel.  “¿Cuántos escudos tiene Panamá?”.  La Prensa, 22 de septiembre de 1993 Página 6A.  Declaración hecha al periodista por el Dr. Gilberto Javier Medina.

[16] “Salpicaduras por Yugurta”.  Panamá América 28 de febrero de 1948, página 2.

[17] LEMM VDA. DE GUAJARDO, Marta: nota enviada y publicada en marzo de 1948 en la columna “Salpicaduras por Yugurta”, Panamá América,

[18] FÁBREGA DE PRIETO: entrevista con don Nicanor Villaláz.   La Estrella de Panamá, edición de  6 de marzo de 1948.

[19] FÁBREGA DE PRIETO, Inés: entrevista con don Nicanor Villaláz.   Reproducida parcialmente en el Semanario El Pueblo, Año II, #40, de 29 de septiembre de 1956.  Biblioteca Nacional, Hemeroteca.

[20] Suplemento “Vístete de Patria”,  28 de noviembre de 1990, La Prensa, Panamá, reproduciendo la entrevista concedida por doña Carmen Villaláz vda. De Wolff el 20 de noviembre.

[21] DE YCAZA, Luis: especialista en Heráldica, profesor en la Universidad Santa María La Antigua.

[22] ARIAS MACRE, Gerardo.  Carta enviada el 25 de octubre de 1976 a la Academia Panameña de la Historia.  El Matutino, 28 de octubre de 1976

[23] ARIAS MACRE, Gerardo: nota a la Academia Panameña de la Historia de 11 de noviembre de 1976.  Publicada en la Revista Más #26, de 1972, página 2.

[24] Lotería Nacional de Beneficencia.   Revista Lotería 257 de 1977.  Guillermo E. Diez: “Historia del Escudo de Armas de la República de Panamá”. Páginas 49 a 53.

También: Archivo Nacional de Panamá.  Boletín  Informativo del Archivo Nacional., 1976, páginas 155-162: Guillermo E. Díez, “Historia del Escudo de Armas de la República de Panamá”.

[25] Suplemento Vístete de Patria, 28 de noviembre de 1990.  Declaraciones de Carmen Villaláz vda. De Wolff.  Página 5.  La Prensa, Panamá.

[26] El acta de esta sesión reposa en la Secretaría General del Concejo Municipal de Panamá, Palacio Municipal.

[27] Varios: Panamá, sus cuentos y su historia.  Dinámica 4, S.A., Imprelibros, Carvajal, S.A., Colombia, 2004.  Páginas 101 a 110.

[28] MORALES VÁSQUEZ, Prof. José: “Rescate del olvido: Max Lemm, 1868-1939”.  El Siglo, Panamá, 208.  17 de febrero página 21, 24 de febrero, página 22; 2 de marzo, página 21, 9 de marzo, página 16;16 de marzo, página 19.

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