PANAMÁ Y SU HISTORIA por Vladimir Berrío-Lemm desde 1995.

17 de junio de 2011

ANFICTIONISMO, 185 AÑOS DESPUÉS

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Vladimir Berrío-Lemm

 Alocución con motivo de los 185 años de la celebración del Congreso Anfictiónico de Panamá, cuna del Derecho Internacional Público de América, ante la Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores, República de Panamá, en junio 22 de 2011, Salón Bolívar.

 

Introito Brevis.

 Aparte de hacer notar el gran honor que significa disertar ante tan preclaro auditorio, particularmente con un tema de alta majestad, hemos decidido dividir a la manera clásica esta alocución, con auxilio visual, en tres áreas específicas y concéntricas.

 

Anteriores.

En esta sección se alude a los preparativos intelectuales y materiales que llevarían a la Anfictionía.

 

Concomitantes.

En esta sección se alude a la Anfictionía en sí, desde su invitación hasta la pérdida de documentos hacia Tacubaya.

 

Posteriores.

Se aludirá a las consecuencias directas o indirectas, de modo no exhaustivo, que ocasionó la Anfictionía.

 

Con ello podremos tener una vista activa y dinámica del antes, durante y después del acontecimiento conmemorado.  Por tanto, es una alocución, no un ensayo ni una aproximación.  Es una visión amplia pero metodológica sobre los acontecimientos que llevaron a convertir a Bolívar en un ícono para Panamá, y a Panamá, una pieza imprescindible de su complejo rompecabezas de una América libre, independiente y confederada.

 

ANTERIORES

El mejor prolegómeno para hablar del Congreso Anfictiónico de Panamá como una experiencia vital de Simón Bolívar, irremediablemente nos debe remontar a 1805, cuando un 15 de agosto en una colina romana, Bolívar se compromete en alta voz a la libertad de su pueblo teniendo como testigo a dos amigos que le acompañaron.  Es a partir de entonces, con un Simón Bolívar de 22 años, cuando empezamos a conocer al futuro genio, visionario, estadista, político y libertador.  El circuito que recorrerá para concretizar su juramento conforma una acción histórica de escala épica.

Juramento en el Monte Sacro, Roma, 15 de agosto de 1805: “Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por la patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”.

Simón Bolívar, persona que se sale del molde tradicional de los estadistas, pensadores y visionarios por confluir en su solo individuo estas tres facetas y otras más, es alguien del que, hasta el día de hoy, parece inagotable e imposible referirse a su figura histórica, su proyección política e ideológica así como su legado corpóreo e incorpóreo.

 

Retrato al óleo de Simón Bolívar

El Istmo, como muy apropiadamente se llamaba a Panamá durante parte del período colonial y también departamental, se vincula de un modo particular al principal sueño del Libertador.  Es justo pues, que veamos a Bolívar, que no nació en nuestras tierras, y que tampoco nos vino a libertar, como parte nuestra, de modo especialísimo como no pudo ocurrir con otros países vinculados a él.

Las primeras menciones que del Istmo de Panamá hiciera Bolívar dentro de sus pensamientos programáticos, está la llamada Carta de Jamaica, de la cual aunque no la leeremos íntegra, pensamos oportuno mencionar su peregrina historia.  Para empezar, Bolívar, el remitente, se llama a sí mismo “un americano meridional”.  El misterio inicia cuando intentamos consultar el original, porque…

Impreso conmemorativo de la Carta de Jamaica

 Bolívar escribe desde Kingston, donde se hallaba asilado (…). En esta profética carta, Bolívar analiza la situación de Venezuela y atisba el futuro de toda América con una fidelidad asombrosa.  Simón Bolívar escribió en Kingston el 6 de septiembre de 1815 , y  estaba dirigida a un inglés quien se presume pudo haber sido Henry Cullen, súbdito británico, residenciado en Falmouth, cerca de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica. La edición en inglés de dicha carta tuvo el título de A friend y en castellano, Un caballero de esta isla.

El texto más antiguo que se conoce es el manuscrito borrador de la versión inglesa conservado en el Archivo Nacional de Colombia, en Bogotá, en el fondo Secretaría de Guerra y Marina, volumen 323. La primera publicación conocida de la Carta en castellano apareció impresa en 1833, en el volumen XXI, Apéndice, de la Colección de documentos relativos a la vida pública del Libertador, compilada por Francisco Javier Yánez y Cristóbal Mendoza. No se ha localizado el manuscrito original castellano, ni se conoce copia alguna entre 1815 y 1883, salvo las 2 publicadas en inglés, de 1818 y 1825.  ([1])

 

Manuscrito facsimilar de la Carta de Jamaica.

Allí, entre muchos otros párrafos, hay uno en donde se esboza la posibilidad de hacer una sola nación americana de habla hispana y que esto sería casi un sueño, mencionándose lo de la capital de un tal estado.   Puede leerse:  

 La metrópoli, por ejemplo, sería México, que es la única que puede serlo por su poder intrínseco, sin el cual no hay metrópoli.  Supongamos que fuese el istmo de Panamá, punto céntrico para todos los extremos de este vasto continente, ¿no continuarían éstos en la languidez, y aún en el desorden actual? ([2]).

 

Alegoria de escritura de la Carta de Jamaica

 Entonces empieza a esbozar su visión programática, aún imperfecta pero perfectible hacia el futuro:  

 

Sello postal de 1921 conmemorando al Libertador

Los Estados del istmo de Panamá hasta Guatemala formarán quizás una asociación. Esta magnífica posición entre los dos grandes mares, podrá ser con el tiempo el emporio del universo. Sus canales acortarán las distancias del mundo: estrecharán los lazos comerciales de Europa, América y Asia; traerán a tan feliz región los tributos de las cuatro partes del globo. ¡Acaso sólo allí podrá fijarse algún día la capital de la tierra! Como pretendió Constantino que fuese Bizancio la del antiguo hemisferio ([3]).

 

Luego intenta ver una opción salomónica, equitativa, equidistante, que de seguro él mismo no reconoció pero que repercutirá cerca de una década más tarde: 

 

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; mas no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América.

  

Arriba Panamá y América.  Abajo Corinto y Grecia

Mapa-fisico-de-Grecia

Relación geográfica.  Istmo de Corinto, Grecia.  Istmo de Panamá, América.  Aquel unía partes de un conjunto de pueblos independientes.  Éste une a un continente.

 

¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo.

 Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración, otra esperanza es infundada, semejante a la del abate St. Pierre que concibió el laudable delirio de reunir un Congreso europeo, para decidir de la suerte de los intereses de aquellas naciones  ([4]).

 Finaliza casi ingenuamente su carta al supuesto destinatario de la misma, un habitante de Jamaica que supuestamente le había escrito previamente, un señor Henry Cullen:  

 Tales son, señor, las observaciones y pensamientos que tengo el honor de someter a usted para que los rectifique o deseche según su mérito; suplicándole se persuada que me he atrevido a exponerlos, más por no ser descortés, que porque me crea capaz de ilustrar a usted en la materia.

Soy de usted, etc., etc.

Kingston, 6 de septiembre de 1815

 

El conocimiento y divulgación de esta carta, indistintamente que no se refiriera a Panamá, debería ser de caballerosa lectura obligada dado que es una joya literaria de la personalidad continental más importante del primer cuarto del Siglo XIX en Hispanoamérica.

En ningún momento plantea que el Istmo, obviamente con sus ciudades terminales de un posible canal, sea la capital del mundo.  Pero sí que sea el lugar predestinadamente adecuado para llevar a cabo una de las funciones propias de una capital pluri-nacional: tratar de los intereses de la paz y la guerra.   Es un anticipo a lo que, siempre en América pero no en Panamá, constituye la Organización de Naciones Unidas.

Por otra parte, esta carta nos pone en la antesala de la Neo-Anfictionía cuasi Pan-Americana.  No debemos olvidar que la anfictionía, como fueron concebidas en el mundo griego clásico,

 (…) se trataba de una liga religiosa que agrupaba 12 pueblos (no ciudades), casi todos de la Grecia central. Tenía sus reuniones en el santuario de Deméter en Antela, cerca de las Termópilas. Como el oráculo de Delfos tenía ya un renombre mayor que el de Deméter y estaba cercano al Istmo de Corinto (sitio de conjunción geográfica para el Peloponeso, Jonia y Beocia), trasladaron allí la sede de esta confederación, sin por ello abandonar el otro santuario. Se reunían dos veces al año, alternando Delfos con Antela ([5]).

   

SANTUARIO DE APOLO EN DELFOS

Santuario de Démeter en Antela

 Esto nos brinda la clave del luminoso párrafo panameño: reunión de pueblos, no de países.  O sea, Naciones auto identificadas que pretenden una convivencia organizada, colaborativa y pacífica pero manteniendo su soberanía local.  Adicionalmente, a celebrarse en sitio importante, que sea un ícono de referencia para todos.  En este caso, dos sedes cercanas al famoso Istmo de Corinto, el cual servía para que confluyeran por mar y tierra las tres partes de la Grecia: Peloponeso, Jonia y Beocia.

Así, con estos elementos en mente, es que Bolívar ve a Panamá dentro de una visión casi gestáltica de lo que es y lo que podrá llegar a ser.  En Bolívar no está el concepto universal del “ser antes de hacer” sino más bien “lo que hoy veo que puede hacerse y lo que se hará en definitiva”.

Y pensamos que se confirmó de dicha visión una vez supo de la increíble noticia que los istmeños habían desatado los lazos que les unían a España, sin derramamiento de sangre, y que espontáneamente se le venían a unir casi a ciegas, para facilitarle la concretización de su sueño.

La noticia de nuestra emancipación quedó consignada también, igual que varios acontecimientos correlacionados en las páginas de la Gaceta del Gobierno Independiente de Panamá.  Este documento no existe, hasta donde se conoce, en nuestro país, pero hay algunos ejemplares originales en los archivos colombianos.

 

Ejemplar #2 de la Gaceta del Gobierno Independiente de Panamá

 ([6])

 El Acta de Independencia que se redactó en el Cabildo de Panamá en 1821, ciertamente es algo escueta, sin el ceremonial que se observa en otros documentos similares; por regla, tampoco es analizada para beneficio de los estudiantes y sus lectores independientes, sino simplemente destacando su importancia como documento histórico sin más.  Si leemos su texto y nos detenemos en algunos artículos, podríamos ver que en realidad es un documento de avanzada para la época aunque redactado sin un lenguaje jurídico claro.

 En Junta General de todas las Corporaciones Civiles, Militares y Eclesiásticas celebrada hoy 28 de Noviembre de 1821 a invitación del Exmo. Ayuntamiento; después de las más detenidas discusiones ante un numeroso pueblo, y bajo el mayor órden y concordia se convinieron y decretaron de común acuerdo los artículos siguientes.

1. Panamá espontáneamente y conforme al voto general de los pueblos de su comprehensión, se declara libre e independiente del gobierno español.

2. El territorio de las Provincias del Istmo pertenece al Estado Republicano de Colombia, a cuyo congreso irá a representar oportunamente su Diputado.

3. Los Individuos de la tropa que guarnece esta plaza, quedan en la absoluta libertad de tomar el partido que les convenga, y en el caso que quieran volver a España, se les prestarán todos los auxilios necesarios para su transporte hasta la Isla de Cuba, a los que guardándoseles los honores de la guerra, seguirán a los Puertos de Chagre o Portobelo, luego que los Castillos estén en poder del Nuevo Gobierno obligándose todos los oficiales, sargentos y soldados bajo el juramento debido, a seguir tranquilos, no hacer estorciones algunas ni tomar las armas contra los Estados independientes de América, durante la presente guerra.

4. Los enfermos que se hallan en el Hospital, serán asistidos por el Gobierno, y luego que lleguen a restablecerse se les prestarán los auxilios necesarios conforme el artículo 3.

5. El Jefe Superior del Istmo se declara, que lo es el Sr. José de Fábrega, coronel que fué de los Ejércitos Españoles; quedando en el mismo pie en que actualmente se hallan todas las Corporaciones y autoridades así civiles como eclesiásticas.

6. El jefe Superior tomará todas las providencias económicas que sean necesarias para la conservación de la tranquilidad pública.

7. Las autoridades prestarán en el acto el juramento de la Independencia, señalándose el domingo próximo para hacer su publicación con la solemnidad debida.

8. El Jefe Superior en unión de los Comandantes de los cuerpos oficiarán al de la fortaleza de Chagres y destacamento de Portobelo, para que al oficial que presente las órdenes, entreguen estos puntos al estilo militar.

9. El Istmo por medio de sus representantes formará los reglamentos económicos convenientes para su gobierno interior, y en interín, gobernarán las leyes en aquella parte que no digan contradicción con su actual estado.

10. La deuda pública que reconoce la Tesorería, se pagará bajo los pactos estipulados en su principio.

11. Para los gastos indispensables, el Jefe Político abrirá un empréstito que se reconocerá como parte de la deuda pública.

12. Los precedentes Capítulos se imprimirán y circularán a todos los Pueblos del Istmo, para que cesen las desavenencias que los agitan, remitiendo los auxilios que necesita esta Capital, para llevar a cabo tan gloriosa empresa, como lo tienen ofrecido.

(Firmado)

José de Fábrega.                               José Iginio, Obispo de Panamá.

Juan José Martínez.                                   Dr. Carlos De Icaza.

Manuel José Calvo.                                    Mariano de Arosemena.

Luis Lasso de la Vega.                               José Antonio Zerda.

Juan Herrera y Torres.                              Juan José Calvo.

Narciso de Urriola.                                    Remigio Lasso de la Vega.

Manuel de Arce.                                          José de Alba.

Gregorio Gómez.                                        Luis Salvador Durán.

José María Herrera.                                  Manuel María de Ayala.

Víctor de Beltrán.                                       Antonio Bermejo.

Antonio Plana.                                            Juan Pío Victoria.

Dr. Manuel de Urriola.                              José Vallarino.

Manuel José Hurtado.                               Manuel García de Paredes.

Dr. Manuel José de Arce.                          José María Calvo.

Antonio Escobar.                                        Gaspar Arosemena.

José de los Santos Correoso. Escribano Público”. (SIC) ([7]).

 

Procer José de Fábegra

 

Destacado en azul se puede leer el acto de independencia, el acto de unión a Colombia, y el acto de autogobernarnos como si de una unión federal se tratara.  El aspecto humano se refiere a los artículos 3, 4, 6 y 12.

Una vez que el Libertador conoce la noticia y lee la copia adjunta del Acta, responde de una manera como nunca se expresó de otro acto en toda su carrera:

 No me es posible expresar el sentimiento de gozo y admiración que he experimentado al saber que Panamá, el centro del Universo, es segregado por sí mismo y libre por su propia virtud.

El acta de independencia de Panamá es el monumento más glorioso que puede ofrecer a la historia ninguna provincia americana. Todo está allí consultado; justicia, generosidad, política e interés nacional.

Transmita, pues, usted a esos beneméritos colombianos el tributo de mi entusiasmo por su acendrado patriotismo y verdadero desprendimiento.

 Aunque venían batallas por ganar, la lectura del Acta hace que Bolívar fije en su mente la concretización del Congreso, anunciado en la Carta de Jamaica.

Luego de consumarse nuestra unión otros panameños quedarán ligados al Libertador de una u otra forma, como lo fueron Tomás Herrera en el Batallón de Panamá en la Batalla de Ayacucho, o su médico personal, el Dr. José Domingo Espinar.

 

Recreacion del General Tomás Herrera (primero a la izquierda a caballo) en cabalgata hacia la batalla.

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 A continuación nos referiremos a la Anfictionía

  

CONCOMITANTE

 Como mencionamos, Simón Bolívar vio el peligro de una América independiente pero sin unión, tomando en consideración la existencia de la Santa Alianza, que pretendía destruir a España y apoderarse de sus colonias independizadas.  También un temor ante las declaraciones del Presidente James Monroe de Estados Unidos.

Por ello, retomando lo que en su momento escribió en la llamada Carta de Jamaica, decide elaborar un plan para poder mantener unidas a las naciones independientes de entonces como eran México, Centroamérica, Argentina, Nueva Granada, Perú, Chile, etcétera.

Con esa idea redacta la carta que a continuación transcribimos íntegramente y que ayuda a entender su idea global.

 

Lima, 7 de diciembre de 1824.

Excmo. Señor

Grande y buen amigo:

Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América, por obtener el sistema de garantías que, en paz y guerra, sea el escudo de nuestro nuevo destino, es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos gobiernos.

Entablar aquel sistema y consolidar el poder de este gran cuerpo político, pertenece al ejercicio de una autoridad sublime, que dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo influjo mantenga la uniformidad de sus principios, y cuyo nombre solo calme nuestras tempestades. Tan respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de nuestras repúblicas, y reunidos bajo los auspicios de la victoria, obtenida por nuestras armas contra el poder español.

Profundamente penetrado de estas ideas invité en ochocientos veintidós, como presidente de la República de Colombia, a los Gobiernos de México, Perú, Chile y Buenos Aires, para que formásemos una confederación, y reuniésemos en el Istmo de Panamá u otro punto elegible a pluralidad, una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado “que nos sirviese de consejo en los grandes conflictos, de punto de contacto en los peligros comunes, de fiel intérprete en los tratados públicos cuando ocurran dificultades, y de conciliador, en fin, de nuestras diferencias”.

El Gobierno del Perú celebró en seis de julio de aquel año un tratado de alianza y confederación con el plenipotenciario de Colombia; y por él quedaron ambas partes comprometidas a interponer sus buenos oficios con los gobiernos de la América, antes española, para que entrando todos en el mismo pacto, se verificase la reunión de la asamblea general de los confederados. Igual tratado concluyó en México, a tres de octubre de ochocientos veintitrés, el enviado extraordinario de Colombia a aquel Estado; y hay fuertes razones para esperar que los otros gobiernos se someterán al consejo de sus más altos intereses.

 

Alegoría de escribir la invitación al Congreso.

 Diferir más tiempo la asamblea general de los plenipotenciarios de las repúblicas que de hecho están ya confederadas, hasta que se verifique la accesión de los demás, sería privarnos de las ventajas que produciría aquella asamblea desde su instalación. Estas ventajas se aumentan prodigiosamente, si se contempla el cuadro que nos ofrece el mundo político, y muy particularmente, el continente europeo.

La reunión de los plenipotenciarios de México, Colombia y el Perú, se retardaría indefinidamente si no se promoviese por una de las mismas partes contratantes; a menos que se aguardase el resultado de una nueva y especial convención sobre el tiempo y lugar relativos a este grande objeto. Al considerar las dificultades y retardos por la distancia que nos separa, unidos a otros motivos solemnes que emanan del interés general, me determino a dar este paso con la mira de promover la reunión inmediata de nuestros plenipotenciarios, mientras los demás gobiernos celebran los preliminares que existen ya entre nosotros, sobre el nombramiento e incorporación de sus representantes.

Emisión postal de 1926 conmemorando el centenario del Congreso Anfictiónico.

Con respecto al tiempo de la instalación de la Asamblea, me atrevo a pensar que ninguna dificultad puede oponerse a su realización en el término de seis meses, aun contando el día de la fecha; y también me atrevo a lisonjear de que el ardiente deseo que anima a todos los americanos de exaltar el poder del mundo de Colón, disminuirá las dificultades y demoras que exijan los preparativos ministeriales, y la distancia que media entre las capitales de cada Estado, y el punto central de reunión.

Parece que si el mundo hubiese de elegir su capital, el Istmo de Panamá, sería señalado para este augusto destino, colocado como está en el centro del globo, viendo por una parte el Asia, y por el otro el África y la Europa. El Istmo de Panamá ha sido ofrecido por el Gobierno de Colombia, para este fin, en los tratados existentes. El Istmo está a igual distancia de las extremidades; y por esta causa podría ser el lugar provisorio de la primera asamblea de los confederados.

Difiriendo, por mi parte, a estas consideraciones, me siento con una grande propensión a mandar a Panamá los diputados de esta república, apenas tenga el honor de recibir la ansiada respuesta de esta circular. Nada ciertamente podrá llenar tanto los ardientes votos de mi corazón, como la conformidad que espero de los gobiernos confederados a realizar este augusto acto de la América.

Si V. E. no se digna adherir a él, preveo retardos y perjuicios inmensos a tiempo que el movimiento del mundo lo acelera todo, pudiendo también acelerarlo en nuestro daño.

Tenidas las primeras conferencias entre los plenipotenciarios, la residencia de la Asamblea, como sus atribuciones, pueden determinarse de un modo solemne por la pluralidad, y entonces todo se habrá alcanzado.

Sello postal que conmemora la incorporación del Casco Antiguo, y como parte de éste, la Sala de Actas, como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El día que nuestros plenipotenciarios hagan el canje de sus poderes, se fijará en la historia diplomática de América una época inmortal. Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo. En él, encontrarán el plan de las primeras alianzas, que trazará la marcha de nuestras relaciones con el universo. ¿Qué será entonces el Istmo de Corinto comparado con el de Panamá?

Dios guarde a V. E.  

Vuestro grande y buen amigo.

Bolívar      

El Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores,

José Sánchez Carrión ([8])

 

Hemos señalado en azul los párrafos más atinentes respecto de la sutil elección definitiva de Panamá como sede posible; luego su elección privativa con elogios casi epicúreos.  Finalmente, y posiblemente lo más importante porque es una profecía cumplida, lo que representará el o los documentos que en el Congreso se redactarán y cómo se verán en el futuro.

Y el Congreso se realizó en un edificio oscuro construido en el borde noreste de la muralla urbana, a un costado de la iglesia de San Francisco de Asís, con muchos problemas, la ausencia de algunos representantes y la presencia de observadores no hispanoamericanos.  Este edificio originalmente era bastante extenso, posiblemente 30 metros de largo y doble planta, pero en tiempos en que el Colegio De la Salle funcionó allí, ocurrió un incendio del cual sólo se salvo un tercio del total, que es la llamada Sala del Acta, dentro de la actual Cancillería.

Allí se firmaron actas de tratados y protocolos que hoy son la admiración de quienes los leen, sabiéndose que fueron el primer ejemplo de organización internacional para la fecha. Al concluir el Congreso, se citó para continuarlo en la localidad de Tacubaya en México. 

 

Localidad de Tacubaya en las afueras de la Ciudad de México.

En algún momento las actas que debían ser firmadas por los respectivos gobiernos se dieron por perdidas, pero por situaciones muy diversas las mismas quedaron en manos del gobierno de Brasil, que con motivo de la Décima Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estados celebrada en Ciudad de Panamá en el año 2000, fueron entregadas en depósito a Panamá para que reposaran en el mismo edificio donde fueron elaboradas.  Allí están en urna climatizada y blindada junto con una réplica de la espada que Perú obsequió a Bolívar.

Nos parece oportuno compartir la opinión de otros países respecto de aquel Congreso. Citaremos lo que en Inglaterra se decía en la esfera política:

 La actitud del Reino Unido en tiempos de Canning, se ilustra en la descripción de Canning de los deberes del Delegado, que envió al Congreso celebrado en Panamá en 1826 por invitación de Bolívar y al que asistieron representantes de Colombia, Perú, México y América Central.

El Delegado ‘no ha de interferir en modo alguno en los intereses internacionales de los estados americanos recién independientes, pero, aunque deba vigilar los intereses de Gran Bretaña en sus relaciones con estos estados, debe también ofrecer toda la asistencia que pueda requerirse de él en las deliberaciones del Congreso en tanto como éstas puedan ser consistentes con la posición de neutralidad en que se haya situado Gran Bretaña entre los estados americanos y España, y hacer patente por todos medios a su alcance el ansioso deseo de su gobierno de mantener la armonía entre los diversos estados de América, restablecer la paz (si es posible) entre estos países y España y mantener la tranquilidad general del Nuevo y el Viejo Mundo’. ([9]).

 Es beneficioso saber estos planteamientos pues nuestra educación media a veces se ve ensombrecida por el pensamiento de quienes ven como negativo cualquier concepto vertido por anglosajones. En lo positivo, vemos una sana postura de neutralidad y colaboración, y en lo negativo, anticipamos algo que llegaron a desarrollar metódicamente los estadounidenses. Al atribuirse Inglaterra mantener la tranquilidad general del Nuevo y el Viejo Mundo, nos están indicando un claro pensamiento que los ingleses se consideraban como unos guardianes del orden y Estados Unidos desarrollaría esta idea hasta el límite.

Y nunca es abundar tener a mano el documento resultante del Congreso, de modo que se pueda asimilar su intencionalidad y proyección:

 

Tratado de Liga y Confederación Perpetua entre Colombia, Centroamérica Perú y México

15 de Julio de 1826

En el nombre de Dios Todopoderoso, Autor y Legislador del Universo:

Las Repúblicas de Colombia, Centro América, Perú y Estados Unidos Mexicanos, deseando consolidar las relaciones íntimas, que actualmente existen, y cimentar de una manera más solemne y estable, las que deben existir en adelante entre todas y cada una de ellas, cual conviene a Naciones de un origen común, que han combatido simultáneamente por asegurarse los bienes de la Libertad e independencia, en cuya posesión se hallan hoy, felizmente, y están firmemente determinadas a continuar, contando para ello con los auxilios de la Divina Providencia, que, tan visiblemente, ha protegido la justicia de su causa, han convenido en nombrar y constituir, debidamente, Ministros Plenipotenciarios que, reunidos y congregados en la presente Asamblea, acuerden los medios de hacer perfecta y duradera tan saludable obra.

Con este motivo, las dichas potencias han conferido los plenos poderes siguientes, a saber:

S. E. el Vice-Presidente, Encargado de la República de Columbia, a los Excelentísimos señores Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, General de Brigada de los ejércitos de dicha República.

S. E. el Presidente de la República de Centro América a los Excelentísimos señores Antonio Larrazával y Pedro Molina.

S. E. el Consejo de Gobierno de la República del Perú a los Excelentísimos señores don Manuel Lorenzo de Vidaurre, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la misma República, y don Manuel Pérez de Tudela, Fiscal del mismo Tribunal.

S. E. el Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, a los Excelentísimos señores don José Mariano Michelena, General de Brigada, y don José Domínguez, Regente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Guanajuato.

Los cuales, después de haber canjeado sus plenos poderes respectivos, y hallándose en buena y bastante forma, han convenido en los artículos siguientes:

ARTÍCULO I

Las Repúblicas de Colombia, Centroamérica, Perú y Estados Unidos Mexicanos se ligan y confederan mutuamente en paz y guerra y contraen para ello un pacto perpetuo de amistad firme e inviolable y de unión mutua y estrecha con todas y cada una de las dichas Partes.

ARTÍCULO II

El objeto de este pacto perpetuo, será sostener en común, defensiva y ofensivamente, si fuere necesario, la Soberanía e Independencia de todas y cada una de las Potencias Confederadas de América contra toda dominación extranjera, y asegurarse desde ahora para siempre, los goces de una paz inalterable, y promover, al efecto, la mejor armonía y buena inteligencia, así entre sus pueblos, ciudadanos y súbditos respectivamente, como con las demás Potencias con quienes deben mantener o entrar en relaciones amistosas.

ARTÍCULO III

Las Partes Contratantes se obligan y comprometen a defenderse mutuamente de todo ataque que ponga en peligro su existencia política, y a emplear contra los enemigos de la Independencia de todas o alguna de ellas, todo su influjo, recursos y fuerzas marítimas y terrestres, según los contingentes con que cada una está obligada, por la convención separada de esta misma fecha, a concurrir al sostenimiento de la causa común…

Página de inicio del Acta del Congreso de 1826

ARTÍCULO X

Las Partes Contratantes para identificar cada vez más sus intereses, estipulan aquí expresamente que ninguna de ellas podrá hacer la paz con enemigos comunes de su independencia sin incluir en ella a todos los demás aliados específicamente; en la inteligencia que en ningún caso ni bajo pretexto alguno podrá ninguna de las Partes Contratantes acceder en nombre de las demás, a proposiciones que no tengan por base el reconocimiento pleno y absoluto de su independencia. Ni a demanda de contribuciones, subsidios o exacciones de cualquiera especie por vía de indemnización u otra causa, reservándose cada una de las dichas Partes aceptar o no la paz con sus formalidades acostumbradas.

ARTÍCULO XI

Deseando las Partes Contratantes hacer cada vez más fuertes e indisolubles sus vínculos y relaciones fraternales por medio de conferencias frecuentes y amistosas, han convenido y convienen en formar cada dos años, en tiempo de paz, y cada año durante la presente y demás guerras comunes, una Asamblea General compuesta de dos Ministros Plenipotenciarios por cada Parte, los cuales serán debidamente autorizados con plenos poderes necesarios. El lugar y tiempo de la reunión, la forma y orden de las sesiones se expresan y arreglan en convenio separado de esta misma fecha…

ARTÍCULO XVI

Las Partes Contratantes se obligan y comprometen solemnemente a transigir amigablemente entre sí todas las diferencias que en el día existen o puedan existir entre algunas de ellas; y en caso de no terminarse entre las Potencias discordes, se llevará, con preferencia a toda vía de hecho, para procurar su conciliación, al juicio de la Asamblea, cuya decisión no será obligatoria si dichas Potencias no se hubiesen convenido antes explícitamente en lo que sea.

ARTÍCULO XVII

Sean cual fueren las causas de injurias, daños graves u otros motivos que alguna de las Partes Contratantes pueda producir contra otra, ninguna de ellas podrá declararles la guerra ni ordenar actos de represalia contra la República que se crea la ofensora, sin llevar antes su causa, apoyada en los documentos y comprobantes necesarios, con una exposición circunstanciada del caso, a la decisión conciliatoria de la Asamblea General.

ARTÍCULO XVIII

En el caso de que una de las Potencias Confederadas juzgue conveniente declarar la guerra o romper las hostilidades contra una Potencia extraña a la presente Confederación, deberá antes solicitar los buenos oficios, interposición y mediación de sus aliados, y éstos estarán obligados a emplearlos del modo más eficaz posible. Si esta interposición no bastare para evitar el rompimiento, la Confederación deberá declarar si abraza o, no la causa del confederado, y aunque no la abrace, no podrá, bajo ningún pretexto o razón, ligarse con el enemigo confederado.

ARTÍCULO XIX

Cualquiera de las Partes Contratantes que, en contravención a lo estipulado en los tres artículos anteriores, rompiese las hostilidades contra otra, o que no cumpliese con las decisiones de la Asamblea, en el caso de haberse sometido previamente a ellas, será excluida de la Confederación y no volverá a pertenecer a la liga sin el voto unánime de las Partes que la componen en favor de su readmisión.

ARTÍCULO XXVI

Las Partes Contratantes se obligan y comprometen a cooperar a la completa abolición y extirpación del tráfico de esclavos de África, manteniendo sus actuales prohibiciones de semejante tráfico en toda su fuerza y vigor, y para lograr desde ahora tan saludable obra, convienen, además, en declarar, como declaran entre sí, de la manera más solemne y positiva, a los traficantes de esclavos con sus buques cargados de esclavos y procedentes de las costas de África, bajo el pabellón de las dichas Partes Contratantes, incursos en el crimen de piratería, bajo las condiciones’ que se especificarán después en una convención especial.

ARTÍCULO XXVII

Las Repúblicas de Colombia, Centroamérica, Perú y Estados Unidos Mexicanos, al identificar tan fuerte y poderosamente sus principios e intereses en paz y guerra, declaran formalmente que el presente Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetua, no interrumpe, ni interrumpirá de modo alguno el ejercicio de la soberanía de cada una de ellas, con respecto a sus relaciones exteriores con las demás potencias extrañas a esta Confederación, en cuanto no se oponga el tenor y letra de dicho Tratado.

ARTÍCULO XXVIII

Si alguna de las Partes variase esencialmente sus actuales formas de gobierno, quedará por el mismo hecho excluida de la Confederación, y su Gobierno no será reconocido ni ella readmitida en dicha Confederación, sino por el voto unánime de todas las Partes que la constituyen o constituyeren entonces.

ARTÍCULO XXX

El presente Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetua, será ratificado y las ratificaciones serán canjeadas en la Villa de Tacubaya, una legua distante de la ciudad de México, dentro del término de ocho meses contados desde esta fecha, o antes, si fuere posible ([10]).

José Dominguez Manso                                        José Mariano Michelena

Manuel de Vidaurre y E.                                       Manuel Pérez de Tudela

Obispo Antonio Larrazábal                                  Pedro Briceño Méndez

Pedro Gual                                                              Pedro Molina y Flores

GALERIA DE REPRESENTANTES ANTE EL CONGRESO

José Domínguez MansoJosé Mariano Michelena

Manuel de Vidaurre y E.

Obispo Antonio LarrazbalManuel Pérez de Tudela

Pedro Briceño Méndez

Pedro Gual y E.

Pedro Molina y FloresJosé Mariano MichelenaManuel Pérez de Tudela

Sala de Actas, como se veía antes del incendio.

 

 ¿Hanseatismo en América?

Pero no todo culmina con la clausura del Congreso.  Al menos no para el Istmo.

Provechoso es señalar que para los años que siguieron al Congreso, en Panamá se pensó alguna vez en ser algo más que una provincia colombiana, anhelando, ante todo, una libre unión de intereses por el estilo de las Ligas Hanseáticas de Europa, identificadas por el comercio.  Tema este algo exótico en América, nos permitimos citar a fuente autorizada para conocer más sobre este ente comercial.

 

Grabado antiguo que muestra una alegoría de las ciudades miembro de la Liga Hanseática

 

Es claro que no fue un intento de separación sino una saludable pero inmadura sugerencia de autonomía de gestión administrativa y económica que habría evitado los movimientos separatistas ulteriores.   Igualmente, el pensamiento iba dirigido a convertir a Panamá, de otro modo, en el mismo centro del que habló Simón Bolívar.

El Istmo, considerado como una entidad independiente, sin ejército, sin responsabilidades cualitativas inherentes a un Estado, no sería motivo de disputa para ninguna potencia en ejercicio de actos de comercio inocentes, e igualmente atractivo para instalar, como paradójicamente se están instalando, los organismos mundiales y comerciales que permiten precisamente el libre flujo comercial y cultural.

  

 Posteriores.

La intencionalidad del Congreso de Panamá era celebrar su segunda versión al año siguiente, en otro sitio, con la esperanza que los países que no asistieron, pudieran estar presente y suscribir el Protocolo.  Esto no fue posible por la pérdida del documento firmado.

Consultando directamente el texto se desprenden muchas ideas que siguen siendo viables y oportunas hoy en día. 

  • Establece un sistema de diplomacia, conciliación, mediación y arbitraje para resolver los problemas internos
  • Establece el mismo sistema para evitar llegar a la guerra un Estado del pacto con uno de otro continente, con lo que se adelanta al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.
  • Se pronuncia contra la esclavitud declarándola como un delito de piratería.
  • Establece que deberá haber reuniones en Asamblea General con periodicidad dictada si hay tiempos de guerra o de paz.

Aunque el texto definitivo no lo contempla, y aunque el Congreso no haya continuado a otros países, quedó el ánimo de acercarse a ese ideal, y producto del mismo, podemos indicar que se entiende desprendido del Congreso, cuando la mediación y conciliación hubieron de ser empleadas:

  • El sistema del Utis posidetis de iure, o sea, el respeto a las fronteras que fueron administrativamente asignadas hasta antes de las Independencias entre los distintos territorios coloniales, ya convertidos en Estados.
  • El sistema de asilo inocente
  • Otras ideas.

Emisión Postal conmemorativa al 125 aniversario de la celebración del Congreso Anfictiónico

Es casi obsesiva la idea de Bolívar de estar juntos ante enemigos externos, hasta que este enemigo cobra nombre propio: Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad. Esto lo menciona en una carta al coronel Patricio Campbell redactada en Guayaquil, el 5 de agosto de 1829 ([12]).

La idea de confederarse y reunirse periódicamente los Estados, fue novedosa en 1826, y por ello se considera que el Acta del Congreso es el antecedente más puro y directo de la creación de la Sociedad de Naciones, que devino en la Organización de Naciones Unidas, así como la Organización de Estados Americanos.   Esta última vino a ser el órgano consultivo permanente.

Es justo reconocer que, tal como decía Bolívar, el haberse llevado a cabo el Congreso con su documento resultante, da como resultado el surgimiento del Derecho Internacional Público de América, habiendo tenido como cuna nuestra ciudad.

Monumento a Simón Bolivar, plaza epónima, Casco Antiguo, Panamá

 En ese orden de ideas, es posible que varias de las ideas visionarias que tuvo Bolívar para cuando se realizó el Congreso, no se hayan podido concretizar.  De eso él mismo estaba claro cuando al mirar un momento hacia atrás, hacia los años de lucha y dedicación que le dedicó a la causa independentista y de unidad continental, dijera amargamente he arado en el mar y sembrado en el viento.

Emisión Postal conmemorativo del Sesquicentenario del Congreso Anfictiónico

De alguna manera lo que se pudo aprender del ideal bolivariano sirvió para crear Sociedades Bolivarianas en toda América, las cuales hacen posible mantener viva la memoria histórica del ideal visionario del Libertador. 

Emisión Numismátiva, platino, conmemorativa del Sesquicentenario del Congreso Anfictiónico

Los países que se manifiestan como directamente tocados por este pro-hombre, crearon uniones bolivarianas. 

Moderna intepretación de Bolívar como guía de naciones.

  

Panamá, pese a no ser un país sudamericano, sin embargo, honra y seguirá honrando la figura de Bolívar precisamente por la distinción que le fuera hecha por él.  Así celebrará los aniversarios 100, 125 y 150 del Congreso, y la creación de un hermoso y simbólico monumento, colocado como está frente a las instalaciones en donde transcurrió la acción.   Dedicó la nueva instalación del Ministerio de Relaciones Exteriores llamándola Palacio Simón Bolívar.   Posee una moderna estatua frente a la Asamblea Nacional, varias monedas llevan su efigie igual que sellos postales, nombres de calles, plazas y monumentos.

 

Emisión Numismática, plata, conmemorativa de Simón Bolívar

Emisión Numismática, plata, conmemorativa a  Simón Bolívar, guía de naciones.

Afiche venezolano dirigido a conmemorar los 185 años del Congreso Anfictiónico en Panamá.

 Hoy día existen tendencias ideológicas que, igual que ayer, intentan reivindicar la figura de Bolívar y su ideario futurista, reivindicación, sin embargo, teñida de apetitos manipuladores y que llevan a tergiversar estos ideales.

¿Quién sabe?

Tal vez la población y la tierra panameña seamos los que más hemos honrado al Libertador en función que él captó la naturaleza del Istmo, que nos llevaría a llegar, paso a paso, a realizar los distintos aspectos que él pensó podríamos encarnar.  No de balde creamos y se promociona, perfeccionándose, la Ciudad del Saber, los eventos feriales internacionales estacionarios, los tratados de libre comercio, e ir incorporando poco a poco toda la estructura de logística y de servicios que llevarán, inexorablemente, a convertir a Panamá en la capital mercantil del mundo.

Muchas gracias.

Vladimir Berrío-Lemm

Panamá, 21 de junio de 2011.

www.panahistoria.wordpress.com

Monumento a Bolívar, Casco Antiguo, Plaza Bolívar, Panamá.


[1] http://psuvelhatillo.blogspot.com/2008/09/carta-de-jamaica-fue-concluida-el-6-de.html

[2] http://www.analitica.com/bitblioteca/bolivar/jamaica.asp

[3] Web Citatum

[4] Web Cit.

[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Anfiction%C3%ADa

[6]  Berrío-Lemm, Vladimir: Panamá: tierra, gente, legado… centenario. Aproximación a las raíces del hombre panameño.  Ediciones del Istmo, Panamá, 2003.

[7] DOCUMENTOS FUNDAMENTALES PARA LA HISTORIA DE LA NACIÓN PANAMEÑA, Imprenta Nacional, 1953.

[8] http://www.analitica.com/bitblioteca/bolivar/panama.asp

[9] CENTRAL OFFICE OF INFORMATION: Opus Citatum.

[10] http://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/2ImpDictadura/1826UNH.html

[11] http://www.montevi.edu.uy/proyectok/hanseatica.htm

3 comentarios »

  1. Muchas gracias.

    Comentario por El Prof. Vladimir — 4 de julio de 2011 @ 12:50 PM

  2. Me gusto mucho este articulo, siento que me traslade a ese periodo, y me asombro como Simon Bolivar practicamente predijo el futuro de Panamá, por algo lo llamaron visionario.

    Comentario por itzy pimentel — 3 de julio de 2011 @ 7:40 PM

    • Gracias por escribir. Entro a menudo al blog pero no siempre con tiempo para responder los comentarios en la fecha que debería. Ojalá y tengamos otras oportunidades de disertar de este y otros temas.

      Comentario por Panahistoria — 24 de julio de 2012 @ 10:03 AM


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