PANAMÁ Y SU HISTORIA por Vladimir Berrío-Lemm desde 1995.

19 de diciembre de 2013

Desde Panamá, Vladimir Berrío-Lemm nos cuenta su interesante historia de búsqueda familiar

Filed under: Panamá - Historia — Panahistoria: Panamá y su historia desde 1995. @ 9:32 AM

¿CÓMO LE AFECTÓ LA EDUCACIÓN Y SU BÚSQUEDA FAMILIAR?

Al haberme criado entre personas mayores, era común ver los álbumes fotográficos y escucharlos hablar de quienes eran esas personas…

Leonor Lemm Mesina, reina infantil de los Carnavales de 1939

Soy Vladimir B. Berrío-Lemm. Nací en la República de Panamá el 6 de enero de 1962. Mis padres, Virgilio Berrío García y Leonor Lemm Mesina de Berrío también son panameños, pero de lado materno, mis abuelos nacieron en Panamá pero de padres alemán él y colombiana ella (Lemm Castro) y de italiano y colombiana (Mesina  él, Restrepo ella).

Del lado paterno la ascendencia es propia del mestizaje panameño heredado de tiempos coloniales, o sea, una mezcla altamente hispana e indígena (mi tatarabuelo Pedro Villamonte era el último Jefe Indígena del Cantón de Las  Tablas) con un toque de mulato colombiano (Berrío García). Soy hijo único. Me crie en medio de personas al menos 27 años mayores que yo, lo cual me hizo llevarme bien con personas mayores desde siempre. Eso me abrió muchas puertas, pero no me resultaba fácil congeniar con coetáneos. La rama colombiana huyó de su país por la Guerra Civil al remanso de paz que era Panamá.

Egresé de un colegio católico primario salesiano, donde hacían mucho énfasis en las costumbres, cultura y medios de formación. A veces invitábamos a almorzar a las maestras, y siempre colaborábamos para las ferias en honor de San Juan Bosco. La ensalada de papas con aceitunas y decorado de espárragos que hacía mi madre era famosa. Asistí al Colegio San Agustín donde desarrollaron hábitos de lectura y mecanografía así como de creación de trabajos escolares, todo en moral cristiana. Allí las colaboraciones eran para jornadas sociales en lugares rurales. Problemas políticos que vivía el país hicieron que mi padre fuera destituido de la institución donde era alto dignatario y no se pudo pagar más el Colegio, de donde pasé al Primer Ciclo Panamá, oficial, mixto. Pese a los malos presentimientos y dudas, recibí una formación muy buena.

En mi familia trabajar es algo compulsivo. Mi esposa no entiende cuando digo “mi familia”. Tenemos puntos de vista encontrados sobre qué es y hasta dónde es “familia”. Cuando quedé sin trabajo y en una época donde era imposible conseguirlo, me sentía como encerrado. Entonces empecé a escribir lo que serían embriones de futuras obras impresas (¡gracias Dios!) y hacer recorridos turísticos por los monumentos y edificios coloniales de la segunda Panamá (1673-1880) y un día me llamaron de una Televisora para recibir asesoramiento para un concurso de belleza donde las concursantes debían hablar temas históricos de lo que llamamos Panamá Viejo (1519-1671) y así empezó una interesante participación en medios de comunicación, visitas a museos, sitios históricos y fuera de la ciudad de Panamá también. También retomé mi colección de filatelia y la llevé a otro nivel colaborando con catálogos internacionales.

En ese período murieron otros familiares, a mi padre le dieron dos infartos y a mi madre se le detectó cáncer por segunda vez y hubo de someterse a cirugía y quimioterapia (el 11 de diciembre cumplió 80 años).

Luego de la invasión militar de USA a Panamá iniciada el 20 de diciembre de 1989, fui llamado como experto de filatelia por Correos, y poco después concursé y participé de la embajada panameña a la Exposición Universal Sevilla ’92, Era de los Descubrimientos. Definí mi personalidad hacia lo hispano; aprendí que era uno más en el planeta y que todos éramos iguales; pude ver los prototipos de los letreros de calle, televisores gigantes, presentaciones multimedia y la revolución informática en su cuna.

En mayo 2002 contraje matrimonio con T J A, descendiente de ingleses y criollos panameños. En julio 2003 nace nuestro hijo A y en marzo de 2005 nuestra hija S. Hubo varias mudanzas  hasta nuestro apartamento actual muy cerca del colegio de los niños. A veces nos ponemos a pintar cuadros, otras a jugar el Juego de la Vida, o Monopolio o bien el juego del Canal de Panamá, Scrable. Me sorprende que a mis hijos les guste un juego de mesa porque ahora todo es computadora e internet, o nos ponemos a hacer objetos con paletas de madera o vemos películas.

Dios me ha otorgado una vida bastante llena y sólo tengo 51. Alegría, dolor, realización, frustración, expectativa y cumplimiento. Me emociona la idea de lo que pueda venir en adelante.

Cuéntenos, Vladimir: ¿Cómo nació su interés por la Genealogía?

Al haberme criado entre personas mayores, era común ver los álbumes fotográficos y escucharlos hablar de quienes eran esas personas, de modo que se me fue grabando. Pronto me di cuenta que faltaba información y que tenía facilidad para preguntar a los familiares que quedaban cuando los veía o me dejaban visitarlos. Podría decirse que fue en el período 1986-1989 porque mi país estaba en una crisis letal y no podía hacerse nada más que visitar familiares y hablar.

¿Cómo ha realizado su investigación y qué ha descubierto acerca de su familia?

Mis fuentes primarias son los recursos propios, o sea, documentos como partidas de nacimiento, de bautizo, de matrimonio, de defunción y una gran colección de fotos originales. Mis fuentes secundarias han sido los testimonios de familiares vivos, artículos o referencias en los periódicos, menciones en revistas dentro o fuera del país. Sobre todo antiguas.

Reunión familiar en la Finca San Antonio, Pedregal, ciudad de Panamá, hacia 1968.

Mi tercera fuente fue acudir a la Comisión del Canal de Panamá de donde quedé en contacto con la National Archives Records Administration.

Mi cuarta fuente fue entrar a Internet más recientemente, probando varios sitios de búsqueda familiar y construcción de árboles genealógicos.  Muchos fueron muy buenos y útiles, pero mi familia es muy grande y difícil de ubicar por algunos apellidos.

Mi avance en la genealogía me permitió “rescatar” familiares de mi esposa venidos del Siglo XIX y que pude rastrear hasta 1650 en Panamá Viejo y Coclé, incluso con escrituras, testamentos y otros tipos de documentos.

¿Es usuario de MyHeritage? ¿Hace cuánto tiempo y qué es lo que más le gusta?

Sí. Soy usuario.

Inicié tímidamente el 19 de febrero de 2008 con MyHeritage bajando el software para el árbol genealógico. No le tenía mucha fe pero me gustaba la manera de ordenar los hallazgos. Un día cuando ya había introducido 150 personas, me di cuenta que me hacían un llamado, que luego supe que eran los Matchs. Allí me enteré de esa herramienta, y esa me llevó a otra hasta que poco a poco he ido familiarizándome con cada parte. Hoy recibo y envío mensajes, alertas, comparo árboles y confirmo o rechazo coincidencias.

Es difícil decir qué me gusta más. Las herramientas de reconocimiento facial, el banco de imágenes, las coincidencias, comparar e igualar árboles… He probado árboles en sitios que no mencionaré pero en MyHeritage me siento extrañamente cómodo, como si fuera un grupo del que soy miembro hace mucho. Además, los otros no mantienen presencia en Facebook u otras redes sociales, o si lo hacen, es muy tímida. No interaccionan con las personas usuarias.  Y mucho menos anuncian cosas que ocurren en el mundo.MyHeritage es muy completo.

Las herramientas de agendas de acontecimientos, conmemoraciones, avisos de cumpleaños y otros aspectos son muy convenientes. Y los concursos, ¡geniales!

Cuéntenos. ¿Se ha involucrado su familia en su búsqueda familiar y son parte de su sitio en MyHeritage?

Sí. Cada vez me involucro más. He logrado de hecho, “rescatar” 160 primas y primos. Ahora formo parte de asociaciones de familiares de uno u otro apellido (Mesina, Berrío, García y Lemm), y me ha hecho sentir que efectivamente, pese a todas las personas ya fallecidas, tengo una familia abundante. A toda persona de la que he obtenido su e-mail la he hecho miembro de mi página del árbol genealógico y por lo que he visto, varios se han entusiasmado y abierto sus propias  cuentas. Intento que los demás visiten mi sitio pero supongo que cada quien tiene su tiempo. No todos tienen la misma calidez o facilidad de expresión, pero son familia.

¿Cuántas personas tiene en su árbol familiar en qué países?

Las personas van aumentando en número año con año. Empecé con 5, llegué a 150, pasé de 200, el año pasado superé 500 y ahora mismo registro 820 personas. Estoy muy contento porque inicié la versión avanzada y hoy puedo ver que podré avanzar todavía más con la Premium. Hay acceso a censos, reportes militares, médicos y de todo tipo. Mantengo contacto de familiares en Canadá, Estados Unidos, Colombia, Argentina, Panamá, España, Holanda, Alemania principalmente.

¿Ha tenido resultados con la herramienta Smart Matches y se ha podido contactar con estas personas?

Sí. Muchos. Muy buenos. El idioma a veces impide contactar directamente. De hecho creo que ahora compartimos árboles varias personas que no nos conocemos pero que tenemos en común algún familiar hace 200 o más años en el pasado. Me hace gracia porque los apellidos tienen una gran cantidad de variantes. A veces es frustrante porque, por poner un ejemplo, una cosa es decir PLUS, y otra aceptar que SULP es lo mismo. No sé si me explico. Me falta mucho por aprender.

Vladimir Berrío-Lemm (arriba en el poste) junto a sus nuevas amistades, los miembros de la familia Cole- Díaz del Barrio. Exposición Universal Sevilla ’92, Era de los Descubrimientos. Sevilla, España.

Exposición Universal Sevilla ’92, Era de los Descubrimientos.

¿Nos podría contar alguna anécdota o experiencia emocional a raíz de su búsqueda familiar?

Yo le contaba a mi madre que en Europa habían estallado tantas guerras y habían ocurrido tantas invasiones desde los tiempos de los romanos,  que era casi seguro que en un estudio genético aparecerían rastros de esas combinaciones. Hoy me río porque, efectivamente, los análisis genéticos nos dicen eso y todavía más. Yo pienso que estoy formado por genes indígenas de América, españoles de Castilla, Andalucía y Euskadi; de Prusia con raíces en Holanda; de Italia con aportes españoles e ingleses; con varias gotas de sangre Sahelianas o Subsahelianas y seguro rastros provenientes de la diáspora judía.

Mi familia muestra un mosaico de colores y tonos de piel, de ojos y cabello que marea. Hay sujetos altos, bajos, delgados, gordos, ojos almendrados, redondos o “cuadrados”, frentes rectas y también algo curvas, diferentes tipos de “derriere” y de narices. Entonces, ante lo obvio, sería tonto negarlo. Mejor disfrutarlo. Me declaro mestizo y ciudadano del mundo.

Sí, he tenido muchas satisfacciones y emociones investigando.

¿Alguna recomendación que pueda dar a las personas que inician su investigación familiar?

Ojalá tuvieran desde el principio buenas relaciones con sus familiares, incluso los que vivan en otras ciudades y provincias o países. De lo contrario, tener paciencia y aprovechar momentos libres para pedir certificaciones en su oficina Registro Central del Estado Civil, o bien, si su familia es católica o en armonía con los católicos, ir a sus iglesias a ver las actas de nacimiento, bautizo, matrimonio.

Preguntar si algún familiar fue famoso porque seguramente aparecerá algo de él en los periódicos. O si trabajó en alguna gran obra de su país, en el Archivo Nacional debe haber información de aquella obra y en los periódicos de la época. A una persona de ascendientes judíos (conversos o no) también le reportará beneficios acercarse a las Sinagoga, donde seguramente le podrán orientar.

A mí resulta emocionante y totalmente desestresante investigar en persona o por Internet. También cuando por los grupos que abrí en Facebook me saludan familiares que no conozco en persona pero que sé que están allí. Eso sería bueno: abrir su página de Facebook u otra red social que permita hacer grupos dedicados a uno de sus apellidos. Eso me ha dado muy buenos resultados. Lo más importante: esto no es una carrera de rapidez, sino de perseverancia y a veces algo de intrepidez.

¡Anímense!  El primer paso es el más importante.

Agradecemos profundamente a Vladimir, quien muy gentilmente quiso contar su historia personal de investigación familiar. Además, comentamos que él fue el ganador del último concurso lanzado por nosotros en nuestro blog en español, haciéndose acreedor de un año de PremiumPlus en MyHeritage!

Publicado por Javier en Diciembre 19th, 2013- 14:37
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