PANAMÁ Y SU HISTORIA por Vladimir Berrío-Lemm desde 1995.

9 de agosto de 2017

JUSTO AROSEMENA, una dimensión que no ha sabido aquilatarse.

Filed under: Panamá - Historia — Panahistoria: Panamá y su historia desde 1995. @ 12:06 AM

JOSÉ JUSTO DEL CARMEN AROSEMENA QUESADA.

Una dimensión que no ha sabido aquilatarse.

Por: Vladimir Berrío-Lemm

Mucho se ha escrito y se ha dicho sobre Justo Arosemena.  Más ya es hora de que en homenaje a su recuerdo, tratemos de imitarlo, de superar su amor por el estudio, su culto fervoroso a la verdad y a la justicia, su respeto a los principios y su todavía inigualado desinterés patriótico.

Manuel Roy

 

 

Introduciéndonos al universo humano llamado Justo Arosemena.

Hablar de esta persona nacida en 1817 no vamos a decir que es difícil, ni que es un alto honor, o que lo que con las palabras solemos decir cuando no tenemos realmente nada qué decir.  Hay que ser honestos.  Por ello es mejor iniciar este discurso citando a quien mejor puede explicarnos que Arosemena realmente es una dimensión que no ha sabido aquilatarse.  Esto es, leyéndolo a él, y por supuesto, lo que otros escribieron de él.  Hay mucho material impreso sobre este gran ciudadano universal panameño.  Por ello seremos breves no por modestia, sino simplemente porque el huerto donde está plantado su legado, no hay que diseñarlo ni iniciarlo.  Ya existe.  Sólo hay que leerlo, investigarlo, hacerlo actual.  Nosotros sólo tenemos la tarea de recordarlo, a mucha honra.  Y empezaremos por un dato de erudición, de alto intelecto con que se inaugura Justo Arosemena en el mundo del Derecho.

Con motivo de entregarse en ciudad de México una estatua de nuestro compatriota en 1955, año en que se ajustaba el centenario de la declaración del Estado Federal Soberano de Panamá por un lado, y los 138 años del natalicio de nuestro personaje, el prestigioso hombre de leyes, letras y jurisprudencia José Isaac Fábrega ([1]) rastreó el pasado educativo superior de Arosemena, y dijo:

“Es 1837. Y a los veinte años de edad, es recibido en Nueva Granada de doctor en Jurisprudencia.  Su nueva meta académica es la República de Chile, a la cual llegará un día en revalidación de su título, para que se diga noblemente en el Consejo de los ilustres claustros santiaguinos: ‘Arosemena no ha venido a someterse a un examen, sino a enseñarnos cosas que no sabemos’.”.

JSUTO AROSEMENA CIUDAD DE Mexico

Monumento a Justo Arosemena en Ciudad de México, 1955

 

La dimensión de Arosemena tal vez se oculta en su herencia genética y cultural por lo que habremos de reiniciar ahora de modo clásico.  Justo Arosemena Quesada era hijo de Mariano Arosemena de la Barrera y su esposa Dolores Quesada y Velarde.  Nació el 9 de agosto de 1817 en el seno de una familia de nombre, apellido y fortuna que su núcleo proviene de Panamá Viejo.  Su linaje es fácil de seguir consultando simplemente las partidas de bautizo eclesiásticas.  Mariano era hijo de Pablo Arosemena y su esposa Martina de la Barrera y así, hasta el Siglo XVII.  Su familia se caracterizó por creer en el comercio y el esfuerzo personal para obtener las metas propuestas.

 

Foto de cuadro de Mariano Arosemena de la Barrera.  Clásica imagen del Dr. Justo Arosemena, ya mayor.

 

Mariano ya era un revolucionario en su época si pensamos que la sociedad colonial era quieta.  Esa sociedad panameña conoce a una persona que desea publicar artículos, que introduce la imprenta y que publica las nociones de libertad con que Panamá debía ilustrarse.  Era persona de una pieza, gran energía y de los que se decía, como piensa habla y como habla actúa, sobre todo coinciden en que su actuar fue desde muy joven.  Él mismo y sus ancestros ocuparon cargos públicos en la Colonia de donde sabían además lo que era la administración pública y con ello, los malos gobiernos coloniales hacia las colonias.  Su vida es, pues, una continua escuela que pese a lo que pueda pensarse del libre-comercio o de pertenecer a un estrato burgués de la sociedad, también es una vida notoriamente ístmico-céntrica.

Sirvió a su patria chica, y de modo eminente como servidor público. En tiempos del Estado del Istmo, 1840-41, fungió como Secretario de Asuntos Exteriores.  Fue varias veces cónsul y embajador.  Más veces fue político en Panamá, y pese a no ser historiador ni propiamente escritor, nos ha dejado un panorama fácil de seguir de cómo era Panamá cuando la independencia de España, y luego un prontuario por décadas.

Esa es la influencia hogareña que tuvo don Justo en casa. Y pensamos que don Mariano debió ser un padre muy  moderno porque aunque marcó a su hijo, el crecimiento del Justo joven se diferencia notablemente del pensamiento de su progenitor.

 

El hombre Justo Arosemena

Como ciudadano fue austero; como hombre de partido, fiel; como magistrado, recto; como legislador, ecuánime: en suma, fue un patricio inmaculado.    Guillermo Andreve.

 

Mariano Arosemena tuvo mucho gozo al percatarse que su hijo Justo era despierto y con facilidad de aprender.  Por ello inició estudios desde los 5 años y se convirtió en  ávido lector y dominaba el idioma inglés al término de la secundaria.  Por cómo fue Justo, podemos asumir cómo fueron sus familiares.  El joven Justo demostró su amor por su patria chica desde que buscó su licenciatura y posterior doctorado haciendo ver la necesidad de independizar en lo judicial al Istmo y de administrar correctamente sus recursos y particularmente la región de Bocas del Toro

Demostró, siendo un genio de su época, que tenía una visión muy concreta del hoy catapultado del ayer.  El futuro lo veía en función del beneficio de hacer cambios e implementar acciones tendientes a mejorar ese hoy de modo que el futuro no tuviera que seguir perfeccionándolo.   Su afán de perfeccionar y su grado de sabiduría llegaron a ocasionar que lo tildaran de loco cuando veían que iba a entrar.  Pero esa palabra, loco, con lo peyorativa que pudiera sonar, dicha con mucho respeto y más bien como “ahí viene el que nos va a corregir”.

Pues bien, este corrector natural, y sobre todo auto corrector, decidió ser factor social y se casa dos veces teniendo hijos en ambas ocasiones.  La primera en 1838 de la cual nacen 4 hijos, enviudando en 1850.  La segunda, en 1858, habiendo otro hijo en tanto que para 1867 ya era abuelo, coincidiendo con la muerte de su padre.  Es sobreviviente de dos nietas y tres hijos que mueren por fiebre amarilla.  Vive sin embargo, casi 80 años, tan productivos como eficientes, con dosis de alegría, tristeza, triunfos, fracasos, orgullos y vergüenzas.  A veces muy bien en lo económico, otras apenas lo justo para hoy considerarlo clase media acomodada.

El escritor Justo Arosemena

Y como quiera que los panameños hemos sido culpados de sólo ver al autor del Estado Federal y olvidar al hombre, al autor, o como muy bien acota la enciclopedia libre Wikipedia, “jurista, estadista, escritor, político, profesor, orador, economista, codificador, reformista, historiador y diplomático”, hablaremos de su producción escrita que no se limita al aspecto de gobernanza o política.

En 1839 escribe “Estado económico del Istmo”, un estudio.

En 1840 publica en Estados Unidos “Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas”.  El mismo año escribe además, “Cultivo del tabaco” y también “Instrucciones para el cultivo del cacao”.

 

Bandera y Escudo de Armas que corresponden al ejercicio del Estado Federal de Panamá, luego llamado Estado Soberano de Panamá.

 

 

En 1841 y con motivo del Estado del Istmo, obra de Tomás Herrera, redacta el proyecto de Constitución del Estado Soberano de Panamá acompañado de varios proyectos de Leyes que la desarrollan.  Ese año escribe sin publicar dos estudios. Uno es “La suerte del Istmo” y el otro, “Revolución del Istmo”.

1842 escribe sin publicar el “Remitido”, donde analiza y da validez a la jurisprudencia producida durante el Estado del Istmo.  Ese año y en exilio en Perú, además de fundar un periódico donde publica varios artículos, la unión de esos artículos dio un libro titulado “Principios de moral y política en un catecismo y varios artículos sueltos”.

Ese año y el siguiente publicó numerosos artículos a favor del gobierno de turno.  Los títulos de estas obras son muy sugerentes: “Los partidos políticos”; “La legitimidad”; “El peruano y la nacionalidad”; “La guerra civil”, “El espíritu de facción”; “La razón y la fuerza”; “Policía” o bien “Lealtad”.

En 1844 de regreso a Panamá y en cuatro partes en periódico, publicó “Comunicación intermarina”.

1845 escribió los distintos capítulos para una obra que no se publicó, sobre moral y materias económicas titulada “Sociología aplicada” que no culminará hasta 1886 aunque sin publicar.  El mismo año publica en Bogotá “Examen sobre la franca comunicación entre los dos océanos por el Istmo de Panamá” sin dejar su quehacer de articulista en periódicos, y la memoria inédita “Industria en el Istmo”.

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En 1846 publica en Bogotá “Nuestros intereses materiales”, obra sobre la educación.

En 1848, y para sorpresa de muchos, escribió en periódicos de Bogotá el fundamento para autorizar la concesión administrativa que permitiría construir el Ferrocarril de Panamá, titulada “Ley de salvación del Istmo”.  Al año siguiente publica “Catecismo de moral pública” además de artículos periodísticos.

En 1852 inicia su cruzada para lograr el sistema de federalismo para el Istmo y empieza a escribir sobre Estados Unidos.  Al año siguiente presenta una colección de códigos al Congreso pero sólo uno es adoptado.  Lástima porque habrían hecho a Colombia un país moderno.  El Estado Federal, tanto la obra escrita como el logro constitucional se logra en 1855.  Sin embargo, no fue hasta 1960, y gracias a la labor de investigación realizada en Colombia por el gran Rodrigo Miró, que nos dimos cuenta que la edición del Estado Federal que circulaba por nuestra tierra era incompleta.  En efecto, él halló el original y el mismo tenía tres apéndices.  Fue micro fotografiado y transcrito en Panamá para la edición de ese año de esta obra, por primera vez completa en Panamá ([2]).

AGOSTO 1951 U DE PANAMA

Monumento inaugurado en 1951 en la Universidad de Panamá, y colocado finalmente en la Facultad de Derecho.

 

En 1856 esgrime artículos de proteccionismo istmeño frente a la desaparición de las aduanas y los ataques de La Estrella de Panamá.  Allí arriesga un comentario realmente atrevido: “el Istmo tiene para separarse de la Nueva Granada el mismo derecho que tuvo ésta para independizarse de la España”.

Se convierte en hostil persona hacia intereses de Estados Unidos en Panamá por lo cual produce una serie de artículos que se publican aquí y en Estados Unidos.

En 1860 logra publicar en Bogotá “Código de moral fundada en la naturaleza del hombre” y al año siguiente, cuando los sucesos revolucionarios y separatistas de ese año, se suma a la redacción del llamado “Convenio de Colón” por el cual nos volvíamos a unir a Colombia.

Gracias a ser el representante colombiano ante el Congreso Hispanoamericanista de Perú en 1864, actualiza a su manera la idea de la mancomunidad americana querida por Bolívar mediante su obra “Estudio sobre la idea de una liga americana”.   Por su parte para 1866 redactó un proyecto de Constitución para Perú, se habilitó para ejercer en Chile y publicó la tesis “El matrimonio ante la Ley”.  Igualmente insiste con otros artículos y cartas la necesidad de lograr una doctrina bolivariana para contraponerla a la doctrina Monroe.

En 1870 entre otros logros publica en Francia la gran obra “Constituciones Políticas de América Meridional”.  En poco tiempo ve la prensa la obra “Historia de la deuda exterior colombiana. Breve historia del arreglo de 1873”.  Y en 1879 sorprende radicalmente al publicar en Inglaterra, y en inglés, la obra “The institution of marriage in the United Kingdom”.   En esa ciudad inicia en 1877 pero concluirá en 1879 “La revolución en Colombia” y al año siguiente la segunda edición de “Estudios constitucionales sobre los gobiernos de América Latina” y en 1870 la segunda edición de la obra sobre el matrimonio.  Ante la ira que desató en Estados Unidos la futura construcción de un canal por los franceses, en inglés y en aquel país publicó “The Panama Canal in the light of American interests” y artículos de periódico como “Justice” y reportajes para orientar la opinión pública sobre el canal.

Iniciada la obra del Canal ejerce cargos públicos diplomáticos como en el pasado. Publica en Bogotá “Límites entre los Estados Unidos de Colombia y los Estados Unidos de Venezuela.  Estudios didácticos para servir de fundamento a un proyecto de tratado”.

A una década de su fallecimiento, sigue escribiendo proyecto de una constitución para mantener el federalismo colombiano, ejercer como abogado, como servidor público, como redactor de artículos periodísticos en Estados Unidos, Panamá y Bogotá.  Se consagra como escritor bilingüe en 1893 con la obra “History and status of suffrage in Colombia”.  También redactó un decreto anticipado en el tiempo sobre materia laboral que incluía trabajo de niños y mujeres, seguridad laboral, huelgas y contrataciones.

 

OLEO

Cuadro pintado técnica óleo sobre lienzo por Juan Manuel Cedeño en 1967.  Hay otros cuadros.

 

Su historia como productor de obras escritas de muchísimas áreas del conocimiento humano sólo concluyen con su muerte, acaecida en Colón el 24 de febrero de 1896.

Esta mención no es exhaustiva sino sólo a título de tener una primera visión de su dimensión como escritor.  Habría otra respecto de quiénes han escrito sobre él.  Pasan de 70 estas obras.

 

El Pensador Justo Arosemena, latinoamericanista.

El Dr. Justo Arosemena es el hombre que vivió una vida hecha en la fragua de la grandeza moral y que con su obra dejó el nombre de Panamá escrito con caracteres gloriosos en las páginas de la historia americana.   Esther Neira de Calvo.

 

Monumento a Justo Arosemena, inaugurado en 1951 en la Universidad de Panama, y colocado finalmente a un costado de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.  Es el mismo concepto y obra del mismo escultor, Victorio Macho, que el monumento de México.

La obra llamada Apuntamientos, de don Justo, ha sido clasificada como parte de las ciencias morales y políticas, o sea, la pracciología, que a su vez es la ciencia de las acciones humanas ([3]).

Lo cierto es, y es la pluma de José Martí la que nos ilustra, que “Cecilio Acosta, luego de pergueñar un madrigal, recortar una lira o atildar un serventesio, abre a Lastarria, relee a Bello, estudia a Arosemena” ([4]) con lo que de paso nos confirma que el excelso Martí también lo estudiaba.

Abundando:

Se sabe que entre los pensadores latinoamericanos más avanzados de entonces, Arosemena fue uno de los que mostró rasgos mejor definidos.  Su ideario todavía destaca por la coherencia y sistematicidad.  Con todo, su actuación política e ideológica tiene dos puntales que –sin ser los únicos- explican y organizan la parte medular de sus concepciones y que, sin embargo, sin imperdonablemente poco conocidos.  Estos son: su latinoamericanismo y su antiyanquismo (/puesto que no puede decirse, en su época, su “antimperialismo”, aunque sí se trata de un pensamiento que apunta claramente en esa dirección.

Ese latinoamericanismo sólo ha sido reseñado y… comentado como manifestación de una fantasía idealista, como utopía que no tuviera más sentido que el de cierta ensoñación moral.  Se le resta así la eficacia práctica y política de entonces y de ahora.  Esto resulta de la omisión del segundo puntal – antiyanquismo- que es inseparable del sistema global de sus ideas latinoamericanistas, y que fundamenta su doctrina sobre la organización latinoamericana y la nacionalidad, es más, que de la clave para entender lo que la concepción política y jurídica de Arosemena tiene de peculiar, de actual, de históricamente viva ([5]).

 

Leyendo cómo Arosemena era elegido para cargos públicos y lo rápido que renunciaba a los mismos, nos hace entender una dimensión importante: él no era un dirigente o caudillo que lleva a la práctica sus ideas.  Él es el mejor ejemplo de pensador, planificador, con la esperanza que otro lleve a la práctica su ideario. Sobre todo siendo parte de un sector minoritario de la población como es el liberal.  En un medio conservador, poco o nada puede realizar un liberal.

La cualidad ideadora queda develada en estas líneas:

Primero es lo concreto; las estructuras políticas son tanto más reales –afirma- cuando más se acercan al átomo social; el Istmo tiene una historia , una naturaleza y una existencia reales, definidas, que se expresan en la nacionalidad tangible de los panameños. En cambio, la Nación (Nueva Granada) es idealidad, abstracción. Pero a partir de estas unidades sociales y políticas simples y concretas, pueden estructurarse federalmente –en igualdad de derechos, de nación, a nación, y no bajo pretensiones abstractas de dominio –los bloques regionales latinoamericanos (como sería el colombiano), fuertes y democráticos, que luego se confederarían en la gran Liga Suramericana, capaz de enfrentar las pretensiones de los yanquis o de las potencias europeas ([6]).

 

Y llegó a criticar incluso el proyecto de Bolívar precisamente por no dejar claro la idea que cada población con sus costumbres y normas de gobierno interno y sí un vago hálito de centralización a futuro.  Tal vez una de las razones que ocasionó que el Congreso y la Confederación no prosperaran.

Por otra parte, ese pensador, ideador, que se mezcla con el ideólogo liberal y el sediento de panameñidad, parece ser que todavía para 1968 no era del todo conocido en su tierra de nacimiento cuando por obra de edición y prólogo de Ricaurte Soler y Rodrigo Miró, se publican tres documentos que al decir de ellos, habían pasado 100 años en el anonimato. Son estos documentos relacionados a los incidentes en que se asumió la desaparición de obligaciones nacionales por la última revuelta colombiana, y la manera en que pese a todo, Panamá se volvería a unir a la nueva entidad.  Esto tuvo una diatriba amarga y hasta cierto punto de vista, estéril, pero no resta la agilidad mental y emotiva de sus actores, don Gil Colunje y don Justo Arosemena.

Un documento es de don Justo, y se llama “El Convenio de Colón.  O sea, los intereses políticos del Estado de Panamá como miembro de la Unión Granadina”.  Otro, de don Gil, se llama “El Ex Plenipotenciario del Estado de Panamá cerca del Gobierno de los Estados Unidos de Colombia”, y el tercero, la respuesta al segundo, también de don Justo, “El ex Plenipotenciario de Panamá responde a una acusación del Sr. Gil Colunje” ([7]).

Del primer documento vale la pena citar lo siguiente:

La escuela gobiernista, a que se alude, profesa, entre otros principios análogos, el de que la soberanía no existe en los Estados que se confederaron por la constitución de 1858, sino en la nación que dichos Estados componen.  Para lo cual tiene que suponer:

  • Que la soberanía no consiste en el gobierno, ni éste en la legislación civil y penal
  • Que los Estados, soberanos antes de confederarse y cuando apenas tenían vínculo de unión entre sí, dejaron de serlo por el simple hecho de la Confederación.

La escuela gobiernista se compone de los hombres en quienes prepondera el espíritu de dominación. Cuando se adueñan del poder nacional, son centralistas, porque de esa manera gobiernan en más grande escala; y si las instituciones son federales, ellos las interpretarán del modo más propio para satisfacer sus instintos.  Sostendrán que la soberanía reside en la Nación y sólo en ella.  Si los textos legales no se prestan bastante a esa interpretación, los alterarán o los torcerán; y sus émulos oponen la resistencia, antes que ceder a la razón y al derecho, tratarán de someterlos por la fuerza.  Tal es la escuela gobiernista.  Pero no se piense que ella es peculiar de nuestra zona: existe donde quiera, roma diferentes formas, nomenclaturas y pretextos; pero siempre es escuela gobiernista, dominadora, intransigente ([8]).

 

 

Justo Arosemena INST NAL

Medallón de Justo Arosemena que preside la tribuna de honor del Aula Máxima, Instituto Nacional.  El complejo de edificios fue inaugurado el 17 de julio de 1911.

 

Disculpándonos una digresión, estas citas aparentemente inconexas, que lo son, hay que llevarlas a la lente de análisis para que tengan significado.  De lo contrario parecerían meramente decorativas.  En los textos citados aquí y en otras partes, vemos abrirse el alma del jurista, del pensador, de la persona que tiene ideales y que intenta por todo medio mantenerse pulcro en un medio donde es fácil mancharse de aquello que predica como negativo.

Y latinoamericanista.  No podemos olvidar esa palabra, que hasta cierto punto se contrapone, pero curiosamente complementa, la otra palabra muy conocida: bolivariano.  En efecto, Arosemena, 42 años después del Congreso Anfictiónico de 1826, ha madurado una visión por la cual entiende el aparente fracaso de esa intentona de confederación y no teme hacer críticas constructivas, que en una proactividad inusual, lleva a su corrección de acuerdo a las corrientes del derecho internacional público de la mano de lo que hoy podríamos llamar un componente sociológico y hasta antropológico.  Un descendiente de don Justo, el latinoamericanista, don Carlos Arosemena Lacayo, tuvo la feliz idea de dar a la luz pública las transcripciones de varios documentos inéditos, todavía ológrafos, que su ancestro Justo Arosemena había escrito en diverso momento.  De allí concluimos  esta otra faceta del gran jurisconsulto, o  tal vez mejor, el gran panameño visionario:

No podría olvidarse la ingente labor publicista y la acción adelantada por Arosemena en favor de la unidad continental, dentro del más acendrado espíritu latinoamericanista.  Su estudio sobre la idea de la Liga Americana estuvo en la base de los documentos y resoluciones aprobados por el Congreso Internacional Americano convocado por iniciativa del Perú, en 1864, en el caul tuvo una activísima participación.  Su idea de una Liga que permitiera la unión de Estados aún débiles, para preservarlos de nuevos intentos de reconquista europea, como los fracasados de España en el Pacífico, pero sobre todo, las irrefrenables tendencias expansionistas de los Estados Unidos, que ya habían conocido México y Centroamérica y amenazaban al Istmo y al resto del Continente.  Es a la luz de su idea de la gran Confederación Colombiana (entendiendo por tal toda América Hispana) que se puede comprender la filosofía federalista de Arosemena, de una dimensión continental situada muy por encima de su tiempo.  “Débiles como son las nacionalidades sudamericanas, mejor les estará formarse su política propia por medioa de esa misma Liga tras la cual van desde hace 42 años, que buscar arrimos en cambio de los cuales nada pueden ofrecer”, afirmaba en discurso de 1865, para agregar: “…Y una vez realizado aquel pensamiento (la independencia de Cuba y Puerto Rico, N. A.) bastaría asociarse el otro del mismo genio, la alianza de las repúblicas hispanoamericanas, por tener asegurada nuestra doctrina de Bolívar, por oposición a la de Monroe, que no es sino el egoísmo de los angloamericanos erigido en principio alucinador, pero falaz” ([9]).

 

TESTIMONIO DE ALERTA:

El hecho fundamental de que parten las ciencias morales y políticas es la existencia de las sociedades.  Los hombres existen reunidos en sociedad, están en contacto unos con otros, su conducta influye en su felicidad y necesitan de leyes: he aquí todo lo que verdaderamente importa saber y nada más ([10]).

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Con mucho dolor hemos leído el acta de la segunda exhumación de los restos de Justo Arosemena de una bóveda del Cementerio Amador a una tumba propia señalada sólo con una lápida que decía JUSTO AROSEMENA.

Dolor porque lo que quedaba de él fue colocado en la cripta familiar en la capilla al pie de la torre norte de la Iglesia de La Merced, y citamos: “En esta capilla permanecerá la urna hasta que sea arreglada debidamente por suscripción popular, la tumba severa y sencilla que guardará para siempre los huesos del patriota inmaculado”.

Estamos en el año del bicentenario del natalicio del patricio inmaculado.  Supóngase que se llegó a hacer una tumba propia dedicada al más grande jurisconsulto panameño del Siglo XIX.   ¿Habrá que esperar a los 250 o 300 años para asignarle un sitio, no necesariamente en un cementerio, donde haya así sea un pequeño mausoleo con estatua y placas de bronce donde repose la caja con sus restos?  Podemos visitar las sepulturas de Santos Jorge, de Manuel Amador Guerrero.  Hasta de los dos representantes ingleses al Congreso Anfictiónico de 1826 que murieron de malaria en Panamá sin dejar de mencionar el túmulo de numerosos ingenieros franceses.   ¿Por qué no podemos ver y recordar, colocar ofrendas florales y hacer discursos en el mausoleo de Justo Arosemena, a donde además, por derecho propio, habría de estar, si existen, los restos de su padre y prócer de la identidad jurídica de Panamá?

 

Conclusión de un meritorio recorderis.

Como se prometió al principio, concluimos este recorderis histórico, esta pequeña aproximación biográfica con alguna pretensión de análisis de pensamiento.  Toca ahora a quienes han escuchado pacientemente, y a quienes lean estas líneas en otro momento, motivarse a adquirir las obras de don Justo y hacerle justicia leyéndolas hoy día.  Colocando con un resaltador aquellas ideas que son vigentes hoy día y llenarnos de admiración y orgullo de haber nacido en la misma tierra que lo hizo el panameño pulcro, el más grande jurisconsulto y pensador de la panameñidad, don Justo Arosemena.

Tal vez lo más importante sea recordar que él fue un aglutinador de expectativas istmeñas que, en solitario, y siendo minoría, supo hacerse escuchar, supo calar, hacer docencia y con ello cambiar la manera de pensar de un país entero como lo fue Colombia, abriendo la puerta para dar la bienvenida a cambios que modernizaran y fortalecieran al Estado sin menoscabo de las partes que lo componían.  Ese es el ejemplo que nos deja.  Ese es el reto que nos lanza.  Esa es la meta a la que debemos aspirar: ser factor de cambio positivo en el metro cuadrado donde nos haya tocado vivir, hacer patria, trabajar, hacer familia y echar adelante.

VLADIMIR BERRIO-LEMM c

Vladimir Berrío-Lemm

En Panamá, agosto de 2017. Año del bicentenario del natalicio de don Justo Arosemena.

[1] Fábrega, José I.: Elogio de Justo Arosemena.  Panamá, 1955

[2] Miró, Rodrigo: introducción de la edición El Estado Federal de Panamá, en la Universidad de Panamá, 1960.

[3] Moscote, José D. y Arce, Enrique J.: La vida ejemplar de Justo Arosemena.  Panamá, 1956

[4] Martí, José: Obras completas, Vol II, La Habana, Editorial Lex, 1953.

[5] Castro, Nils: Justo Arosemena: patria y federación.  Casa de las Américas, Cuba, 1977

[6] Opus Citatum, p. 39.

[7] Arosemena, J. y Colunje, G.: Teoría de la nacionalidad.  Edición, introducción y posterior prólogo, respectivamente a cargo de Ricaurte Soler y Rodrigo Miró.  Ediciones de la Revista Tareas, Panamá, 1968

[8] Opus Citatum, p. 94.

[9] Arosemena Lacayo, Carlos: Justo Arosemena, manuscritos y vivencias.  Editorial Libertad Ciudadana, Panamá, 2006, p´. 183-84

[10] Pensamientos de don Justo Arosemena.  Comisión de aniversario.  Instituto Justo Arosemena, panamá, 1960.

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1 comentario »

  1. Muchas gracias, esta muy completo este articulo sobre Don Justo.

    Comentario por malca27 — 18 de octubre de 2017 @ 1:25 PM


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