PANAMÁ Y SU HISTORIA

30 de julio de 2019

TOMÁS DE BERLANGA el renacentista

Filed under: Panamá - Historia — Panahistoria: Panamá y su historia desde 1995. @ 10:15 AM

Muchas personas quedan en el pasado olvidadas.  Con algo de suerte con una placa de bronce por algún lado o una estatua.  Pero igual olvidados. Y es que una persona que se acerca a la placa o a la estatua nada más ve eso.  No hay más nada que le diga de qué se trata y quién es la persona homenajeada excepto su nombre y fechas de nacimiento y fallecimiento.

¡Triste!

Nos sentimos honrados con ser simple investigador de la historia con libertad de movernos respetuosamente por muchas áreas para beneficio de quienes lean nuestras líneas.  Así es como llegamos a una figura española relacionada con una fruta, con Panamá y con Ecuador en sus rasgos más grandes o notorios.  Y lo hacemos en calidad de compilador de lo que hemos podido rastrear en artículos, revistas, periódicos, monumentos, entradas de Internet y similares.

Esperamos sea de provecho.

Vladimir Berrío-Lemm

—————————–

Tomás de Berlanga

Estatua de fray Tomás de Berlanga., Berlanga de Duero, España

MONUMENTO ESPAÑA LEJOS

https://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_de_Berlanga

Fray Tomás de Berlanga, nacido Tomás Martínez Gómez (o Enríquez Gómez) (Berlanga de DueroSoria, en 1487 – † Berlanga de Duero, 8 de agosto de 1551.

Biografía

Fray Tomás de Berlanga, nació en Berlanga de Duero (Soria), España, en 1487 y murió en su mismo pueblo natal el 8 de agosto de 1551. Su nombre de pila era Tomás Martínez Gómez (o Enríquez Gómez) y pertenecía a una familia de modestos agricultores. Según se deduce de algunos apuntes de su época, durante sus primeros estudios ya se perfilaba como aplicado, ingenioso y virtuoso. Más tarde pasó a estudiar a Burgo de Osma, para seguir los pasos de Santo Domingo de Guzmán.

Estatua

Gran monumento a Tomás de Berlanga en su ciudad de origen. Bronce. Se observa su figura con la Biblia, en acción de ver y predicar. A sus pies al globo terráqueo pisando el Ecuador, con una tortuga galápagos y la proverbial figura del cocodrilo que cazó en el Chagres.

Posteriormente estudió en el convento de San Esteban en Salamanca, y una vez preparado para enfrentarse a las tareas de la Orden Dominica, en 1508 profesó y continúa su preparación humanística además de instruirse en temas geográficos, náuticos y de ciencias naturales que le valdrán en el futuro para desarrollar una extraordinaria labor positiva en sus viajes por el Nuevo Mundo. En 1510 embarca para la isla Española formando parte de la segunda expedición dominica, y algún tiempo después fray Tomás es elegido como prior del Convento de los Dominicos de Santo Domingo.

Desde 1531 a 1545 se hizo cargo del obispado de Panamá aunque antes de su nombramiento fue enviado a México como Viceprovincial de su Orden. En 1533 era nombrado consejero de la Corona española y en 1535 y, como legado regio, viajaba hasta Lima para mediar sobre las disputas que sostenían Diego de Almagro y Francisco Pizarro sobre los límites de sus respectivas gobernaciones.

En el viaje oficial que le llevó hasta Lima, una calma chicha y las corrientes marinas le apartaron de su ruta y le llevaron hasta un archipiélago que fray Tomás de Berlanga bautizaría como islas Galápagos, por la cantidad de grandes quelonios que habitaban dichas islas. El descubrimiento y descripción de estas islas, era comunicado por fray Tomas al rey-emperador Carlos de España, desde la ciudad ecuatoriana de Portoviejo, que un año antes había sido fundada por Francisco Pacheco, por orden de Diego de Almagro.

OBISPO Y GALAPAGOS

Mediador de disputas limítrofes

Por real provisión de 31 de mayo de 1535, fray Tomás de Berlanga había llegado a Lima con la misión real de delimitar las gobernaciones de Perú y Chile, puesto que ambos conquistadores no se ponían de acuerdo en los límites y la Corona mandaba lo siguiente:

Que atento que el Rey había dado a don Francisco Pizarro la gobernación que comenzaba desde el Río de Santiago hasta el pueblo de Chincha, que podían ser como doscientas leguas, y después se la alargó veinticinco leguas más, y otras setenta, inclusas las veinticinco; siendo la real intención que tuviese 270 leguas de largo de costa, Norte Sur meridiano; y que así mismo hizo merced al mariscal Almagro de otras 200 leguas de gobernación, que comenzasen desde donde acababa la de don Francisco Pizarro; y porque podría suceder, que por no ser la costa derecha, hubiese alguna diferencia sobre la medida y cuenta de las dichas leguas; mandaba al Obispo que para evitar cualquiera disensión, hiciese tomar el altura y grados en que estaba el lugar de Témpula o Santiago, y que tomados contase por derecho meridiano Norte Sur, las dichas 270 leguas, sin contar la vuelta que hiciese la costa, mirando los grados de la tierra, que en ella se comprenden, y según las leguas que a cada grado suelen corresponder, Norte Sur, y que por donde, tomada el altura, se viniesen a cumplir los grados, se comprendiesen las dichas 270 leguas allí señaladas, fuesen el término de la gobernación de don Francisco Pizarro, para que de aquello fuese Gobernador con toda la tierra que hubiese. Este Oeste, dentro de los dos parajes, a donde comenzasen y acabasen las dichas 270 leguas, contadas por meridiano derecho; y que desde allí comenzase la gobernación de don Diego de Almagro, hasta cumplir otras 200 leguas, y que en la cuenta de ellas se tuviese y guardase la misma orden, con particular y precisa orden a los dichos gobernadores. Que hecha esta declaración del Obispo, cada uno guardase los términos de su gobernación, y que en solos ellos hiciese su oficio sin entrar ni usurpar cosa alguna de los límites y jurisdicción, el uno del otro, so pena de privación de oficio

Por manos amigas, a Francisco Pizarro le habían llegado noticias anticipadas de esta resolución y urgió a Diego de Almagro para que se dispusiera a partir a la conquista de Chile. Pizarro estorbó la misión del obispo fray Tomas, y éste por más que lo intentó, no consiguió salir para Cuzco como era su intención para informar a Diego de Almagro de la resolución de la Corte. Aunque el obispo había mandado cartas a Almagro esté no las recibió porque fueron interceptadas en el camino.

 

Misión fallida

En Lima, Pizarro se encargó de que fray Tomás fuera agasajado y atendido con esplendidez y viendo el obispo que no le era posible cumplir con la misión que le había mandado Carlos I de España, y contrariado por los acontecimientos, se dispuso para volverse a Panamá. Francisco Pizarro intentó hacerle valiosos regalos pero Berlanga los rechazó, y solo le admitió una caja de cucharas de metales preciosos. De todas formas Pizarro le encargaba que llevase un donativo de 600 pesos para el hospital de Panamá y otro de 400 pesos para el de Nicaragua.

De todas formas, mientras fray Tomás estuvo en Lima cumplió con varios encargos de otra índole menos escabrosa, tales como adelantar las obras del convento de San Domingo de Lima y dar a conocer las providencias que traía a favor de los indios, además de fiscalizar la administración en cuanto a la liquidación del quinto real y demás gravámenes que pertenecían a la Corona. Para dar cumplimiento a estas disposiciones, dictó ordenanzas y orientó la aplicación de aranceles, dictámenes que fueron entregados a los oficiales reales que tenían a su cargo la administración de la Hacienda.

Vista del hogar donde nació y creció Tomás de Berlanga el renacentista.  Alguna publicación sobre él.

Impulsor de nuevas ideas

Además de ser activo en su cometido misionero, también se preocupó de fomentar la agricultura en las tierras del Nuevo Mundo, ya que parece ser que fray Tomás fue el impulsor de la siembra y el consumo del tomate en el área caribeña; además de que también impulsaría el cultivo del plátano “dominico” (bautizado así en honor del ilustre prelado) en el área de Tierra Firme.

Inducido por sus ideas progresistas y sus conocimientos geográfico-marinos, adelantándose casi tres siglos, concibió la idea de comunicar el Atlántico con el Pacífico. Durante los años 1534 al 36 se hacían los primeros estudios para establecer una comunicación interoceánica aprovechando las condiciones del istmo de Panamá. El plan que se propuso entonces era el de aprovechar las aguas del río Chagres, navegable hasta Cruces y enlazar con el río Grande a escasas leguas de Panamá, pero el proyecto hubo que desecharlo entonces por los enormes gastos que suponían su realización.

 

Sus últimos años

Quizás agobiado por el inmenso trabajo misionero y las responsabilidades clericales, a los 50 años renunciaba al obispado de Panamá y regresaba a su pueblo natal. De todas formas no se apartó del trajín, ya que en 1543 fundaba un convento de su Orden en Medina de Rioseco y celebraba la primera misa en aquel sagrado recinto. Además en Berlanga de Duero fundaba varias capellanías y señalaba rentas para dotar a huérfanas desamparadas. El ilustre clérigo moría el 8 de agosto de 1551, y fue enterrado en la capilla mayor de la colegiata de Berlanga, del lado de la epístola.

PLACA TOMAS BERLANGA

Placa de bronce al frente del busto dedicado al Obispo en el Conjunto Monumental de Santo Domingo, Panamá.

PLACA EN COLEGIATA

Placa de dedicación a la Capilla de Panamá o de Tomás de Berlanga en La Colegiata.

 

Fray Tomás, unas islas encantadas y el lagarto de Berlanga.

Publicado el 3 diciembre, 2010.

https://bowmanpoole.wordpress.com/2010/12/03/fray-tomas-las-islas-encantadas-y-el-lagarto-de-berlanga/

Paul Bettany, el gran actor británico, exclamaba evocador ‘¡…las encantadas…!‘ -así, en español- en una inolvidable secuencia de la película Master & Commander.

-¡….Las Encantadas…! -suspiraba.

Se refería a las Islas Galápagos, oficialmente Archipiélago Colón y extraoficialmente, ‘Las Encantadas’ (como las mencionan todos los navegantes del Universo) que fue la expresión que usó el primer ser humano que divisó desde el mar las fantásticas siluetas del archipiélago envueltas en jirones de niebla.

-¡Oh! ¡Mirad! ¡Islas encantadas!

Este (excepcional) ser humano fue el humanista español Tomás Martínez (o Enríquez) y hoy -y ya para siempre- Fray Tomás de Panamá (o también ‘de Berlanga’, según en qué lado del charco nos encontremos), uno de los tíos más salaos y más bragados también (y más desconocidos) de todo el ‘santoral histórico’ español. En 1535 navegaba el buen Tomás desde Panamá rumbo al puerto de El Callao en misión especial encomendada directamente por el propio Emperador Carlos V, cuando su barco, arrastrado por la entonces desconocida corriente de Humboldt, penetró en el Pacífico y llegó a una tierra mágica y desconocida,‘Las Encantadas’ , doscientos noventa y nueve años y unos meses antes, exactamente, de que lo hiciera -ya adrede y con intención- el británico Darwin.

Es rara la suerte de las Islas Galápagos desde que empezaran a irrumpir en la superficie del mar hace unos pocos millones de años (prácticamente a la vez que, al otro lado del mundo, un antropoide se ponía derecho y se echaba a caminar en dos patas). Y digo rara porque si ‘Las Encantadas’ han visto, por un lado, a los humanos cometer mil tropelías que han puesto en peligro la naturaleza del enclave -tanto geológica como biológica- también han visto como dos seres humanos first quality, el naturalista Sir Charles Darwin y el humanista Fray Tomás de Berlanga, subrayaban la originalidad de tan apartado rincón del planeta después de haber pisado su negra arena volcánica contribuyendo con sus observaciones a preservarlo.

 Siempre antiguo y nuevo, el Cuarto Obispo de Panamá sigue siendo noticia y motivo de estudios.

Fray Tomás, recordado en la parte vieja de Ciudad de Panamá.

Placa:

Fray Tomás de Berlanga
N.  1487    † 1551 en Berlanga de Duero, Soria (España)
3º Obispo de Tierra Firme – Castilla del Oro (Panamá) 1534

Precursor del Canal Interoceánico (carta al emperador Carlos I)

  • Introductor del cultivo del banano en Centroamérica y la isla Española
  • Descubridor de las Islas Galápagos

Programa de UNESCO 
Los jóvenes de la Ruta Quetzal Argentaria
1999 – Año de la reversión del Canal de Panamá.

 

Y es que, en efecto, en fecha tan temprana como 1535, el entendimiento abierto y curioso del Señor Obispo de Tierra Firme, Fray Tomás de Berlanga, supo discernir ante el paisaje de ‘Las Encantadas’ un lugar bien distinto a cualquier otro, y que si no era el Paraíso se le parecía mucho, como hizo saber a su señor natural, el mismísimo Emperador de toda la cristiandad, en dos folios manuscritos que constituyen la más antigua referencia al archipiélago que existe, incluida una descripción de su especialísima fauna -”… lobos marinos y tortugas y galápagos tan grandes, que llevaba cada uno un hombre encima, y muchas iguanas, que son como sierpes (…) muchas aves de las de España, pero tan bobas, que no sabían huir…”- así como su situación y coordenadas. Esta carta delata a Fray Tomás de Berlanga como persona curiosa, leída y de mérito, características corroboradas por otros muchos detalles de la biografía fascinante del primer occidental que vio -y describió- pingüinos (ya para siempre ‘pájaros bobos’).

COLEGIATA ABSIDE

Ábside de la Colegiata en Berlanga de Duero

CASULLA TOMAS

Una de las casullas del Obispo, en exhibición

30536864102A52DD765C2352DD72D1

Los guantes y pañuelo que él usaba de acuerdo a su dignidad obispal en solemnidades.

La gran aventura de Tomás Martínez (1487-1551) -que durante sus años de formación en Salamanca no pudo imaginar el singular destino que Nuestro Señor le tenía reservado- comienza en tierras de la actual provincia española de Soria, en una familia de labradores castellanos incrustada cultural y mentalmente (y cronológicamente también) en la Baja Edad Media, allá por los años de la toma de Granada. Es importante entender esto para calibrar la aventura geográfica e intelectual de este soriano emérito.  Cuando el 1 de marzo de 1493, La Pinta volvió de su aventura y atracó en la boca de la Ría de Vigo, Tomás era un chiquillo de seis años que no oyó el caballo del correo que, proveniente de Vigo, atravesó al galope los campos de su pueblo, río arriba, buscando los pasos del Moncayo para saltar al Ebro. Cuando este correo llegó por fin a Barcelona, donde se encontraban los Reyes de entonces, los Reyes Católicos, abuelos del Emperador Carlos, cambió de arriba a abajo la vida de Tomás, la historia de España y el destino del Mundo entero.

Sólo diecisiete años después, en 1510, Tomás se embarcaba para América ordenado dominico y ya como Fray Tomás. Tenía 23 años de edad y una curiosidad loca. A lo largo de los treinta años siguientes llegó a ser nombrado Obispo de Tierra Firme, ordenó a su discípulo y amigo Bartolomé de las Casas, impulsó la agricultura, creó mecanismos de apoyo social y medió como hombre bueno -a petición de Carlos V- entre Pizarro y Almagro, en Perú. Entre medias descubrió y describió las Islas Galápagos, como recuerda el sencillo y simpático bronce que recientemente le han dedicado en su pueblo, Berlanga de Duero, al pie del castillo.

MONUMENTO INVIERNO

Vista parcial del monumento en Berlanga de Duero.

 

Tuvo que ser Fray Tomás un tío grande, uno de esos personajes renacentistas, anteriores a la contrarreforma, curiosos, cultos y abiertos a todo. Aparte de que descubrió las Islas Galápagos,  en la wiki anglosajona no se cuenta nada más. Por ejemplo, que entre los escritos y dibujos de Fray Tomás también se encuentra una intuición, una posibilidad y un sueño: los más antiguos cálculos y especulaciones sobre el Canal de Panamá de que se tiene noticia. Fray Tomás recorrió mil veces el istmo (que se encontraba dentro de los límites geográficos de su obispado) y de su puño y letra dibujó y conjeturó hasta el límite de lo posible y lo realista un paso de agua que comunicara ambos océanos.

Pero lo que realmente le ha dado la inmortalidad y ha mantenido vivo su recuerdo y su veneración hasta hoy entre las buenas gentes de Berlanga no son estas tonterías, no, sino, señoras y señores, el Lagarto de Berlanga.

 

Un caimán.

Sí, el Lagarto de Berlanga, o Lagarto de Fray Tomás, un caimán de más de tres metros que llegó a Soria hace cuatrocientos años y cuyos restos se visitan y aún se veneran en Berlanga de Duero, donde se conservan la piel y la espléndida calavera.

externo-7a6605a3d74d3604e191c976dfcfff51

Imagen1

Vista de cuando se reconstruyó y rehabilitó el lagarto de Fray Tomás.

El ‘Lagarto de Berlanga’ pende en la pared principal de la Colegiata de Berlanga de Duero exactamente igual que desde mediados del siglo XVI. En 2006 se descolgó y viajó a Madrid, donde los hábiles y prestigiosos taxidermistas del Museo de Ciencias Naturales supieron devolverle su esplendor original.

 

Cuando con cincuenta años cumplidos, y más de treinta de servicio en América, el buen Fray Tomás renunció a todo y se volvió a su pueblo, que debía añorar más que nada en el mundo, se llevó con él una parte de aquel trópico al que había consagrado su vida bien lejos de casa y que llevaría ya siempre grabado en el corazón.

Un autentico caimán vivo de los manglares de las selvas centroamericanas que medía cerca de cuatro metros y que dejaría constancia de lo mucho que el buen Tomás Enríquez había viajado y había visto más allá de los mares, en tierras bien distintas de aquellas castellanas que, bajo un cielo luminoso y despejado, le habían visto nacer. Y es que una imagen, una sola imagen eficaz y contundente, vale más que las mil palabras de un viejo cansado relatando lejanas batallas perdidas.

-Yo medié en el Perú entre Almagro y Pizarro, amigo mío. Yo era la mano derecha del César Carlos y lejos de aquí, donde da la vuelta el aire, he visto tortugas como caballos de grandes.

Pero allí, en mitad de Castilla, las Islas Encantadas no le importaban a nadie. ’Vale, sí, ya, ya, Fray Tomás’. En cuanto a Diego de Almagro y Francisco Pizarro, terminaron por ensangrentar el Tahuantinsuyo con una guerra civil imbécil, feroz y sin cuartel.

 

Tanto viaje para nada.

Eso sí (y a cada uno, lo suyo): el caimán tuvo que ser la sensación de toda la ribera del Duero, desde Aranda hasta Almazán, y dejaría claro entre las buenas gente del ‘alto llano’ que el mundo era ancho, grande y estaba lleno de cosas: en fin, que no se acababa en Berlanga. Tanto que el eco de su leyenda llega aún hasta nosotros cruzando el tiempo. Por desgracia, el caimán añoraba la húmeda y sombría paz que lo cobijaba en las selvas del trópico y un buen día se murió de pena o, más prosaica y probablemente, de frío y sequedad, y hasta de hambre. Conscientes los berlangueses de que, por más y mejor que lo contaran, no les creería nadie, se aprestaron a conservar los restos del lagarto de indias de la mejor manera posible. Y de esta manera ha llegado hasta nosotros por encima de guerras, hambrunas y tragedias colgado encima de la puerta principal de la Colegiata.

En tiempos menos casposos que estos, la notable pieza era muy visitada por niños y mayores de toda la comarca, y aún de Soria y de La Alcarria se asegura que venían gentes a admirar los restos del prodigioso animal. Cuando no había zoos ni Félix, National Geographic, Jane Goodal, Walt Disney ni nada, el ‘Lagarto de Berlanga’ era prueba y evidencia de que el mundo es mucho más grande de lo que parece, así como de que alberga numerosos prodigios. Pero sobre todo dejaba claro que Fray Tomás, uno de Berlanga muy listo, los había visto.

Y si uno de Berlanga que se carteaba con el Emperador los había visto, es que iban a misa. Así que, ya sabes, si vas a Berlanga entra en la Colegiata, admira el ‘regalto’ -el ‘lagarto de Fray Tomás’- como varias generaciones de campesinos castellanos vienen haciendo desde hace cuatro siglos. Y después te pasas por ‘El Torero’, en la plaza, que es un pastelero que en tiempos recorrió vestido de plata el albero de los cosos de España -y aún ‘Las Arenas’,en Bilbao, cuyo redondel no es de albero, como todo el mundo sabe- y le pides ‘lagartos de fray tomás’. Entonces te dará muy ufano una caja de galletas deliciosas y muy divertidas con forma de caimán.

lagartosImagen relacionada

Las hace él mismo.

Buen provecho. Y que el optimismo incurable, la mesurada sensatez y la curiosidad sin límites que adornaron a Fray Tomás te acompañen siempre.

Más que nunca necesitamos hoy aquel espíritu (y aunque Fray Tomás nunca ha sido proclamado santo -ni lo será: demasiado prosaico- desde aquí impetro su guía, su consejo y su sensatez. Guíanos ¡oh sapientísimo -que no beatísimo- Tomás! y que la luz imperecedera de tu talante práctico, diligente y abierto nos lleve a superar tanta dificultad y a viajar eternamente en pos de la verdad.)

La sabia historiadora Estrella Figueras sostiene uno de los dulces de ‘El Torero’, de Berlanga de Duero. La doctora Figueras ha entregado su vida a la causa de Fray Tomás y ha identificado el lugar de la isla llamada Floreana donde  desembarcó con los suyos.

 

 

FRAY TOMAS DE BERLANGA.

Una vida dedicada a la Fe y la Ciencia

Estrella Figueras Vallés    Ochoa Impresores      Soria 2010

 

De fray Tomás de Berlanga apenas sabíamos nada, y lo que conocíamos, como bien escribe don Julián Gorostiza en la presentación, era escaso, disperso y carente de rigor histórico.

Para quienes hemos tenido relación estrecha con la villa de Berlanga de Duero, lugar de nacimiento del dominico, fray Tomás era un mito local de quien apenas sabíamos cuatro cosas, tres de ellas pertenecientes a la leyenda, o al menos erróneamente interpretadas a lo largo de los siglos, como ahora comprobamos, y la cuarta cierta, el lugar donde reposan todavía sus restos mortales. Las otras tres eran su casa natal, que fue el introductor del plátano en América, y el famoso lagarto de Berlanga.

Ahora, después de la lectura sosegada, como recomienda don Julián, nos damos cuenta de que Tomás Martínez Gómez, fray Tomás de Berlanga, era un personaje en busca de autor, pero no de un autor cualquiera. Tendría que llegar a interesarse por él alguien que, como Estrella

Figueras, doctora en Historia de América, supiera relacionar la historia personal de este personaje con la general de la América conquistada por los españoles del siglo XVI.

Figueras Vallés ha recorrido todos aquellos archivos en los que se pudieran custodiar algún documento alusivo a su biografiado, y ha logrado reunir cuatrocientos de ellos, entre los que se encuentra el testamento, clave en cualquier investigación por los datos que aporta para personajes que no pertenecen a la nobleza. Además, ha visitado todos los lugares, españoles y americanos, donde su biografiado residió.

Hace ya muchos años que los personajes que contribuyeron a la conquista de América, en especial si son religiosos, no merecen especial atención por parte de los investigadores, como si el pudor de aquel hecho trascendental nos hiciera sentir todavía, a los descendientes de aquellos españoles, culpables de lo que allí sucedió. Sin embargo fueron hijos de su tiempo y resulta pueril, cuando no incorrecto, mirarlos y enjuiciarlos con la visión moderna, desde la que, necesariamente, no resultan bien parados.

Tomás Martínez nació en Berlanga de Duero, hacia 1490, hijo de una familia numerosa dedicada a la agricultura. Con veinte años, formando ya parte de la Orden de Santo Domingo, partió para el Nuevo Mundo en la segunda expedición de frailes predicadores, antes había residido en Salamanca. Era un hecho habitual entre el clero regular acudir a esa parte del mundo para evangelizar. Fray Tomás comenzó su estancia en la isla de La Española donde, en 1517, le vemos como superior del convento de Santo Domingo, ideal este de fundar y dirigir conventos, de todo miembro del clero regular que se precie.

Lo que después se encontraron allí, tanto fray Tomás como otros, entre los que se encontraba fray Bartolomé de las Casas, fue motivo para que, además de cumplir su misión principal de evangelización, se vieran obligados a posicionarse, en algunos casos, como los dos citados, a favor de los nativos y en contra de los encomenderos, dirigiéndose reiteradamente al rey o a la reina gobernadora (Isabel, la mujer de Carlos V), denunciando esos abusos.

Pero los reyes respondían con tibieza. El interés de la monarquía por el Nuevo Mundo, al igual que el de los encomenderos, era obtener riquezas sin importarles demasiado cómo se conseguían. Fray Tomás, ante esta actitud, no dudó en buscarse aliados en la persona del gobernador de los Países Bajos, para que intercediera ante Carlos I.

La Orden a la que pertenecía fray Tomás luchó durante toda su historia en América para que se suprimieran las Encomiendas, donde a los nativos se les esclavizaba y se les diezmaba. Es significativo que en 1513, además de la Casa de Santo Domingo, tuvieran otra, levantada por Tomás con otros seis dominicos, en Santiago de los Caballeros, donde los comerciantes esclavistas tenían su centro de poder.

En 1528, el berlangués viene a España, sin que se tengan noticias de su estancia en Berlanga de Duero, junto con otro fraile de su Orden, para hablar directamente con el rey y explicarle lo que estaba sucediendo en sus tierras del Nuevo Mundo, dejando los hechos por escrito con los  nombres y apellidos de los españoles que infligían los abusos contra los nativos.

En 1530 se funda la primera provincia dominica del Nuevo Mundo, la de Santa Cruz, convirtiéndose fray Tomás en el primer prior provincial. Dos años más tarde era obispo de Castilla del Oro, con sede en Panamá, cargo que juró en 1534. A Panamá llegó acompañado por seis frailes de la Orden.

Por encargo del rey hizo un viaje a Perú, en 1535, donde se empieza a comprobar que el biografiado hace honor a la generación a la que pertenece. No olvidemos que fray Tomás fue un hombre del Renacimiento, coetáneo de Copérnico, Lutero, Da Vinci y tantos otros, entre los que se encuentra el no tan brillante, pero sí soriano, Francisco López de Gómara, quien escribiría una Historia de América sin haber viajado nunca allí.

Y es en este viaje, donde vamos a ver, gracias a Estrella Figueras, a un fray Tomás científico. Ya un año antes, impactado por la visión del río Chagres, presentó una propuesta para la mejora de comunicaciones en tierras del Istmo, cruzándose cartas con la reina gobernadora. En el viaje a Perú, en comisión real, se encontró con las Islas Galápagos, tal vez el hecho, como se demostró después, sobre todo en la expedición de Charles Darwin en el Beagle, como importantísima para la teoría de la Evolución.

Las Galápagos lo forman trece islas mayores con sesenta y cuatro islotes, de origen volcánico. La descripción que de ellas hace fray Tomás es una maravilla de sencillez interesante, mezclada con el relato del problema que les hizo detenerse en ellas, la carencia de agua en la nave y la búsqueda de la misma en una de las islas. Otro tanto podría decirse de la explicación que da del porqué llegaron a ellas, por la confluencia de cuatro corrientes oceánicas, que Figueras Vallés aclara, como todos los acontecimientos narrados, con profusión de mapas explicados. En este viaje vemos a fray Tomás utilizando el astrolabio y, sin ser el responsable de la nave, haciéndose cargo de la navegación.

Volviendo al río Chagres y a su propuesta de mejora de comunicaciones, la reina gobernadora le concedió permiso para que él mismo acometiera por su cuenta un camino, a cambio se le concedió, como fray Tomás había pedido, cien fanegas de tierra en la ribera del río donde él mandó construir una casa, para cobrar impuestos de paso, con la condición de que nadie pudiera construir otra. Esto nos lleva a decir que el obispo de Panamá llegó a convertirse en un hombre rico. En aquella época era habitual que se enriquecieran, no solo la Iglesia, como institución, sino también sus miembros relevantes, entre los que se encontraban los obispos, que cobraban parte de los diezmos, según el sistema impositivo que duró hasta el siglo XIX. Fray Tomás, con la construcción de la casa a la orilla del río Chagres cobraba, también, las alcabalas, otro impuesto de origen medieval sobre el comercio.

El oro era enviado por su propietario a sus albaceas en España, donde le encontramos de nuevo en 1539, y esta vez también en Berlanga de Duero, donde trató de la compra de una capilla, por si al morir no estuviera acabado “su convento”, y para que fuera enterrada su familia. A su vuelta a Panamá lo hizo con algunos miembros de su familia, alguno de los cuales fallecieron en el viaje durante un naufragio: un sobrino (hijo de hermana) y el marido de una sobrina (hija de hermano), “con quien pensaba tomar algún descanso en la vejez”.  Viajaban también otro sobrino y una sobrina-nieta de 5 años, que sobrevivieron. Junto a ellos fallecerían unas treinta personas más, que iban a construir la catedral de Panamá.

A final del año 1542, se promulgaron las Leyes Nuevas, por las que tanto habían luchado tanto fray Tomás como fray Bartolomé de las Casas. En ellas quedaba tajantemente prohibido la esclavitud de los indios, y que las encomiendas fueran hereditarias. Varias de estas normas hubieron de ser derogadas por presiones de los encomenderos. Este hecho, y la salud de fray Tomás, ya resquebrajada, hizo que el dominico tomara la decisión de volver a España, concretamente a su pueblo natal, a donde llegó en junio de 1543. Un año después el príncipe Felipe (después Felipe II), le conminó a la vuelta a su diócesis, y el obispo decidió jubilarse.

Se jubiló muy rico, y decidió acometer la ilusión de toda su vida, la fundación de un convento de dominicos en Berlanga de Duero, donde se formaran los misioneros para acudir al Nuevo Mundo. Y comenzó su construcción, concretamente frente al palacio de los condestables de Castilla, donde Estrella Figueras dice que aún puede verse parte de un muro formando parte de lo que después llegaría a ser convento de Concepcionistas que fundara doña Juana Enríquez, de la familia Fernández de Velasco.

Tomás Martínez Gómez, dominico, obispo electo de Castilla del Oro, con sede en Panamá, descubridor de las Islas Galápagos, falleció en la villa donde había nacido, el siete de junio de 1551, a la edad aproximada de sesenta años. El documento que anuncia su muerte está firmado por fray Gaspar de Vitoria, vicario del monasterio del señor Santo Domingo, que se estaba construyendo en Berlanga.

Su testamento es una pieza muy interesante. En él funda capellanías, favorece a su numerosa familia y manda que, una vez cumplidas las dieciséis disposiciones, sean sus herederos universales el monasterio que se estaba construyendo y los frailes que lo habían de habitar.

Tan interesante y fructífera vida, no habría de verse compensada en la muerte, en cuanto a sus deseos se refiere. El convento se hizo, finalmente, en Medina de Rioseco, y llevó el nombre, no de Santo Domingo, sino de San Pedro Mártir. Por fortuna sus restos mortales, que habían de reposar en el monasterio de Berlanga, no fueron trasladados al pueblo vallisoletano, y permanecen en la Colegiata de Berlanga de Duero.

Aquí hemos resumido la historia de fray Tomás de Berlanga, pero la publicación de la doctora Estrella Figueras es, además de documentadísima y didáctica, una Historia de la parte de América donde el berlangués pasó tantos años de su vida. Un interesante relato de las distintas facetas del dominico, con reproducción de sus escritos, en especial a los reyes. Es, en fin, un libro de referencia indispensable, no sólo en el pueblo donde nació, sino en Soria, España y parte del Nuevo Mundo.

 

 

 

HISTORIA DE SORIA

 

VAMOS A HACER JUSTICIA: FRAY TOMÁS DE BERLANGA Y EL CANAL DE PANAMÁ

Estrella Figueras Vallés

http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:_swCy8Z37LkJ:soria-goig.com/historia/historia_22a.htm+&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=pa

 

Vamos en verdad a hacer justicia, pues ahora es un buen momento, aunque lo tenía que haber sido incluso antes, rememorar y dar el justo reconocimiento a un hombre que tuvo la visión de un paso, el mejor, tal como se ha demostrado, para comunicar los dos océanos, y que este año celebramos con gran satisfacción materializado en el Canal de Panamá en el centenario de su inauguración.

Pero, lo que se pretende con estas líneas no es solamente potenciar el reconocimiento a la idea de fray Tomás, sino además y en primer lugar, darle a conocer a él mismo, porque es triste pensar que ignoramos prácticamente todo acerca de este fraile, obispo y hombre erudito que fue en los albores del siglo XVI.

Antes que nada, hablemos un poco sobre su vida, y en particular, dónde nació. Pues bien, como su nombre indica “de Berlanga”, fray Tomás nació en esta hermosa villa Soriana, un rincón cargado de historia, de leyendas, de viejas culturas entrelazadas por la convivencia y que han conformado un lugar que pervive entre el recuerdo, los testimonios de su larga historia, y la modernidad que se ve materializada en su rica gastronomía y en sus eventos culturales, porque la villa de Berlanga no se ha quedado dormida en la historia, como ha ocurrido a tantas otras, está viva y mira al futuro, ya que el tener un rico pasado no es obstáculo para ir creando un presente y un futuro cargado de proyectos.

O sea, que fray Tomás, nacido y bautizado como Tomás Martínez Gómez, fue a nacer a finales del siglo XV en un lugar singular, y cercano a los condestables, condes y círculos privilegiados de la clerecía y la nobleza que señoreaban la villa. Conserva Berlanga ese señorío y abolengo que el paso del tiempo ha dejado en sus calles, en sus casas, en el monumental castillo de los Tovar llamado de Berlanga y el marco del que fue un suntuoso palacio de los Frías, y la colegiata de Nuestra Señora del Mercado que se levanta en el centro de la villa, y que en su interior, en la capilla de los Cristos, guarda reposo eterno este obispo de Panamá, al que tanto se recuerda allá: fray Tomás de Berlanga.

No vamos ahora a hacer todo el repaso histórico de esta villa castellana, pues es conocido por sus paisanos y dentro del ámbito de los historiadores. Nos vamos a centrar en fray Tomás como berlangués, hombre religioso y erudito que dejó legado e impronta allí donde transcurrió su vida, por supuesto en su villa natal, en Salamanca, Santo Domingo (allá en las Américas), Islas Galápagos (de las que fue su descubridor), Perú, y sobre todo Panamá, de donde fue Obispo por diez años.

placa-a-fray-tomas-de-berlanga_62492

Foto de José Luis Bravo que muestra arriba derecha la Colegiata.

Abrió los ojos por primera vez fray Tomás en Berlanga de Duero allá por el año 1490 y seguro que estuvo ya predestinado para pasar a la historia, pues después de transcurrir sus primeros años entre los suyos, estudiando en el Burgo de Osma y entrando en el convento de San Esteban de la universitaria ciudad de Salamanca, allí encontraría el ambiente que su curiosidad y sed de conocimientos su espíritu le requería. Conoció a grandes maestros que le dieron las pautas para desarrollar lo que más tarde serían sus apreciaciones, reflexiones y teorías que le llevaron a escribir al rey una carta transcendental, como casi todas las que nos han llegado, en la que en ésta le aconsejaba lo que se podría resumir como la idea de abrir un camino, el mejor, más cómodo y rápido para ir y atravesar el istmo panameño de un océano a otro.

Se ha de hacer hincapié en la gran curiosidad intelectual que poseía nuestro obispo, pues llegando poco más o menos en noviembre o diciembre de 1534 a Panamá, para ocupar su Sede como obispo, y tras enfermar de inmediato y recuperarse, antes de partir hacia Perú, donde se le había comisionado para entrevistarse con los conquistadores Francisco Pizarro y Diego de Almagro, aun tuvo ánimo de ascender, por una intrincada sierra, para comprobar desde el llamado cerro Jefe, si efectivamente se podían ver los dos mares, y además inspeccionar el río Chagres, para dar su opinión y ofrecer sus comentarios al rey Carlos I en 1535. Insiste su escrito en la dificultad del camino existente y plantea uno mejor, trasladando la población de Nombre de Dios, entonces puerta de entrada al istmo panameño, a la desembocadura del Chagres, así como aprovechando este río citado, y evitando una serie de cruces que como torrentes dificultaban enormemente el tránsito por esta vía.

No vamos a entrar ahora en los detalles de su carta y propuestas, pues sus hechos y vivencias están ya descritos en su biografía, tan sólo insistir en que su propuesta, aunque olvidada, ha quedado como un rescoldo en el tiempo y, tal vez, en el recuerdo de los responsables que más tarde llevaron a cabo tan magna obra del Canal de Panamá.

Daba además, fray Tomás un gran protagonismo al río Chagres que era y es el motor y fuente de alimentación del Canal, pero que de haber estudiado convenientemente la sugerencia del obispo Berlanga por parte de la Corte española se hubiera conseguido un trayecto mucho mejor de vía de comunicación, que se ha visto reflejado con el actual trazado del Canal. Los intereses económicos de los mercaderes de la época, que cargaban en exceso los fletes, apoyándose precisamente en la peligrosidad y dificultad del camino, influyeron en la Corte y quedó en el olvido su sugerencia.

Fue, muy posiblemente, porque se interfería en los intereses económicos de unos pocos, y por la farragosa burocracia que envolvía a una administración de estado cargada de problemas en el vasto imperio español, por lo que se obvió lo que apuntaba el fraile-obispo. Y llegamos a nuestros días, el siglo XXI, cumpliendo 100 años de la inauguración del Canal de Panamá y aun sin haberse reconocido de forma explícita las interesantes sugerencias de Berlanga. Por lo cual, pensamos que ya es hora de poner su nombre por lo menos junto a aquellos personajes que, con mayores recursos, hicieron posible la genial obra del Canal transístmico. Fueron muchos los proyectos que, en torno a la comunicación transoceánica se invirtieron en tiempo, dinero, exploraciones y proyectos de ingenieros europeos y americanos, pero siempre siguiendo un hilo conductor a sus investigaciones, el paso ideal que al final se tuvo en cuenta, el del istmo centroamericano de Panamá.

Este paso transístmico entre los océanos Pacífico y Atlántico como podemos ver en la imagen siguiente, se confirmó primero en 1855 con el trazado del ferrocarril y después con el del propio Canal de Panamá. Lo que demuestra que los ingenieros franceses y después los estadounidenses llegaron a la misma conclusión que nuestro fray Tomás, sólo que con 375 años de diferencia.

Podemos apreciar en este mapa, y de un solo golpe de vista, la vía de comunicación completa propuesta por fray Tomás. Se aprecia mejor la gran maraña de ríos y torrenteras que había que cruzar para llegar desde Panamá al más próximo curso del Chagres, a unos 20 km. de la entonces Panamá (hoy “la Vieja” que se trasladó en 1673 a su sitio actual). Evitaba a las embarcaciones once peligrosos rápidos que había en ese tramo, lo cual demuestra que se había informado de la estacionalidad y peligrosidad de las avenidas del mencionado río.

Aconsejaba además hacer un camino paralelo al Chagres, que uniera su desembocadura con una nueva ciudad embarcadero, y de allí abrir otro mejor que el existente (llamado de Venta de Cruces) hasta Panamá, con lo que se abandonaría aquel más antiguo. De esta forma, aquella parte del Istmo quedaría unida entre ambos mares por un mejor camino carretero. Esta nueva ruta propuesta ha pasado a la historia como la precursora del recorrido del actual Canal de Panamá, y con las técnicas actuales de remodelación y canalización por el lago Gatún (creado a partir de la construcción del Canal de Panamá).

Han llegado los 100 años en que el Canal de Panamá cumple con éxito y rigor su cometido. Se han beneficiado las naciones en el paso entre los dos grandes mares, pero no se ha reconocido al hombre que propuso la idea de este paso. Vamos pues ahora a hacer justicia y otorgarle este mérito por tanto tiempo olvidado.

 

 

 

FRAY TOMÁS: UN HOMBRE ADELANTADO A SU ÉPOCA

https://elmirondesoria.es/provincia/comarca-de-berlanga/fray-tomas-un-hombre-adelantado-a-su-epoca

 

Tomás Martínez Gómez, más conocido como Fray Tomás de Berlanga, fue un personaje adelantado a su tiempo, el siglo XVI. Los avatares de la Historia le llevaron a vivir una vida intensa. Embarcado hacia el recién descubierto continente americano en 1510 con la segunda expedición de dominicos, llegó a ser provincial de la Orden Dominicana en México y Santo Domingo, siendo enviado al Perú en 1535 para examinar la conducta del gobernador y de los encomenderos en relación con los indígenas. Al tiempo estudiaba la conveniencia de crear una nueva gobernación en Quito, debido a la amplitud que tenía la correspondiente a Pizarro. En su viaje, a causa de la súbita presencia de las “calmas ecuatoriales”, la nave quedó a merced de las corrientes marinas que la arrastraron hacia el Occidente, llegando a Galápagos el 10 de marzo del año indicado. El archipiélago, alejado casi mil kilómetros de las costas ecuatorianas, está compuesto por diecinueve islas y decenas de islotes.

Fray Tomás informó pormenorizadamente al Emperador de sus descubrimientos, pintando con gran lujo de detalles la flora y la fauna de las deshabitadas islas y describiendo su climatología. Demostraba así que, además de clérigo y obispo, era un gran naturalista. Hoy sabemos que aquellos territorios no son sino las cimas de volcanes submarinos cuyas cenizas y lavas basálticas dieron forma a su rugosa superficie.

El enviado de Carlos V permaneció varios años en Panamá, de donde fue también obispo. Construyó la primera catedral de aquellas tierras e instruyó a los indígenas en los avances europeos en agricultura, fomentando en aquellos parajes las plantaciones de plataneras.

Considerado por los propios indígenas como benefactor y adalid de los derechos de los indios, Fray Tomás cuenta en su haber con el entonces fantástico proyecto de construir un canal que uniese el océano Atlántico con el Pacífico, conocido entonces como el Mar del Sur. A él se debe también la confirmación de las primeras observaciones geodésicas sobre la línea del Ecuador hechas en 1526 por Bartolomé Ruiz.

En 1541 regresó a España. De nuevo en la península prosiguió una existencia estudiosa y filantrópica, pasando los últimos años de su vida en su pueblo natal, Berlanga de Duero, donde hallaría la muerte en 1551. El sarcófago con su cuerpo fue depositado en la capilla de los Cristos de la Colegiata de dicha localidad. Allí mismo se conservan expuestos los restos de un caimán que trajo el dominico como recuerdo de su estancia en aquellas cálidas latitudes del Nuevo Mundo.

Sus estudios en el convento de San Esteban de Salamanca en temas geográficos, náuticos y de ciencias naturales, además de su preparación humanística, le valieron para desarrollar una extraordinaria labor positiva en sus viajes por el recién descubierto continente americano.

Fray Tomás de Berlanga fue protagonista de una brillante carrera religiosa y diplomática: Desde 1531 a 1545 se hizo cargo del obispado de Panamá. Antes había sido enviado a México como Viceprovincial de su orden. En 1533 era nombrado Consejero de la Corona española y en 1535, y como legado regio, viajaba hasta Lima para mediar entre las disputas que sostenían Diego de Almagro y Francisco Pizarro sobre los límites de sus respectivas gobernaciones de Perú y Chile.

Al comprobar la amplitud de la gobernación de Perú, en carta escrita al Emperador (26 de abril de 1535), insinúa hacer de Quito una nueva gobernación. Este es el motivo inicial para que posteriormente los territorios de Quito dejaran de depender de Perú para ser autónomos y con el tiempo formar la nación de Ecuador.

Pero si como mediador de disputas limítrofes no logró ver cumplida totalmente su misión, ya que Pizarro estorbó las iniciativas del obispo, que no pudo informar a Diego de Almagro de la resolución de la Corte, durante su estancia en Lima hizo realidad varios encargos de otra índole menos escabrosa, tales como adelantar las obras del convento de Santo Domingo de Lima y dar a conocer las providencias que traía a favor de los indios, además de fiscalizar la administración en cuanto a la liquidación del quinto real y demás gravámenes que pertenecían a la Corona.

Sin embargo, su gran labor, la que tiene validez todavía y por la que puede ser considerado como un personaje de plena actualidad y vigencia es la que desarrolló como impulsor de nuevas ideas. A parte de ser activo en su cometido misionero, se preocupó, como queda dicho, de fomentar la agricultura en las tierras del Nuevo Mundo. Fray Tomás favoreció la siembra y el consumo del tomate en el área caribeña, sin olvidar la ampliación del ya citado cultivo del plátano en el área de Tierra Firme. Plátano “dominico” (bautizado así en honor del ilustre prelado).

Más aún, inducido por sus ideas progresistas y sus conocimientos geográfico-marinos, primero asesoró a Colón en el proyecto de su primer viaje a América, y luego concibió la idea de comunicar los dos océanos, el Atlántico y el Pacífico con el fin de reducir la duración de los largos viajes alrededor de América. Durante los años 1534 al 36 se hacían los primeros estudios para establecer una comunicación interoceánica aprovechando las condiciones del istmo de Panamá. El plan que se propuso entonces era el de utilizar las aguas del río Chagres, navegable hasta Cruces y enlazar con el río Grande a escasas leguas de Panamá, pero el proyecto hubo que desecharlo entonces por los enormes gastos que suponía su realización.

El siglo XVI y América fueron los magníficos escenarios de una vida fecunda, cuajada de riesgos y aventuras. Destacable es su contribución al inicio de la revisión ética de la conquista y la defensa de la dignidad de los indígenas. Fray Tomás denuncia el problema de las encomiendas y la situación en la que se encontraban. Su actitud ante los indios es enteramente moderna y abre paso a la creación del derecho internacional. Como comenta J. A. Pérez-Rioja: “Parece él mismo un reflejo de las palabras Levanta al pobre de la tierra y al rico del estiércol, palabras que, en la Cruz de su Orden y como lema de su propio ideario, se inscriben en su escudo.”

El descubridor de las islas Galápagos y la persona que dio los primeros pasos para la fundación de la nación ecuatoriana, natural de la localidad de Berlanga de Duero, Fray Tomás, es una figura de talla universal, un hombre del siglo XVI que sigue teniendo plena vigencia en la actualidad por su ideal de vida, nunca expresado en escritos doctrinales. Su pensamiento siempre se traduce en la razón práctica. Dotado de una poderosa personalidad, en su humanismo y defensa del derecho, en su sentido naturalista y hasta ecológico de la existencia; por suponer una primera toma de conciencia sobre el verdadero sentido de la acción en el continente americano (lo que hoy llamaríamos el tercer mundo), por su apoyo al patrimonio cultural y artístico y por su filantropía es un modelo de hombre moderno.

 

 

 

Fray Tomás de Berlanga

https://www.ecured.cu/Fray_Tom%C3%A1s_de_Berlanga

Nombre   Tomás Martínez Gómez.  Nacimiento  1487  Berlanga de Duero (Soria), España

Fallecimiento  8 de agosto de 1551   Berlanga de Duero (Soria), España

Ocupación Fray.    Título   Obispo

Fray Tomás de Berlanga. Fray español, viaja al Nuevo Mundo y forma parte del grupo de expedicionarios que descubre las Islas Galápago, nombre dado por dicho fray.

Síntesis biográfica

Nace en la villa de Berlanga de Duero, en España en el año1487, el nombre dado por sus padres al nacer fue Tomás Martínez Gómez, hijo de una familia numerosa dedicada a la agricultura.

Estudios

Durante sus primeros estudios ya se perfilaba como aplicado, ingenioso y virtuoso. Más tarde pasó a estudiar a Burgo de Osma, para seguir los pasos de Santo Domingo de Guzmán.

Continúa sus estudió en el convento de San Esteban en Salamanca, y ya una vez preparado para enfrentarse a las tareas de la Orden Dominica, en 1508 profesó y continúa su preparación humanística además de instruirse en temas geográficos, náuticos y de ciencias naturales

Viajes al Nuevo Mundo

Los estudios realizados le sirvieron posteriormente, con veinte años, formando ya parte de la Orden de Santo Domingo, partió para el Nuevo Mundo en la cual desarrolló una extraordinaria labor.

Era un hecho habitual entre el clero regular acudir a esa parte del mundo para evangelizar. En el año 1510 embarca para la isla La Española formando parte de la segunda expedición dominica, y algún tiempo después fray Tomás es elegido como prior del convento de Santo Domingo en el año 1517.

Tanto fray Tomás como otros, entre los que se encontraba fray Bartolomé de las Casas, además de cumplir su misión principal de evangelización, se vieran obligados a posicionarse, antes los abusos que se cometían, a declarar a favor de los nativos y en contra de los encomenderos, dirigiéndose reiteradamente al rey o a la reina gobernadora (Isabel, la mujer de Carlos V), denunciando esos abusos.

En 1513, además de la Casa de Santo Domingo, tuvieran otra, levantada por Tomás con otros seis dominicos, en Santiago de los Caballeros, donde los comerciantes esclavistas tenían su centro de poder.

Para el año 1528, el fray viene a España, junto con otro fraile de su Orden, para hablar directamente con el rey y explicarle lo que estaba sucediendo en sus tierras del Nuevo Mundo, dejando los hechos por escrito con los nombres y apellidos de los españoles que infligían los abusos contra los nativos.

El fray Tomás se convierte en el primer prior provincial en el año 1530 en misma fecha se funda la primera provincia dominica del Nuevo Mundo, la de Santa Cruz, convirtiéndose. Dos años más tarde era obispo de Castilla del Oro, con sede en Panamá, cargo que juró en 1534.

Posteriormente viaja a Panamá donde desde el año 1531 hasta 1545 se hizo cargo del obispado de Panamá y antes de su nombramiento había sido enviado a México como Viceprovincial de su Orden. Para el año 1533 era nombrado consejero de la Corona española y en 1535, y como legado regio, viajaba hasta Lima para mediar sobre las disputas que sostenían Diego de Almagro y Francisco Pizarro sobre los límites de sus respectivas gobernaciones.

Galápagos

El 23 de febrero de 1535, se embarcó en un viaje hacia el sur de Perú, con vientos muy favorables. En un viaje oficial que le llevó hasta Lima, Pero en el octavo día una corriente les alejó del continente y la nave deriva sin control a alta mar y le llevaron hasta un archipiélago que el fray bautizó como “Islas Galápagos”, por la cantidad de grandes quelonios que habitaban dichas islas. Este arribo fue el el 14 de marzo de 1535.

Este descubrimiento y descripción de estas islas, fueron comunicado por fray Tomas al emperador Carlos I de España, desde la ciudad ecuatoriana de Portoviejo, que un año antes había sido fundada por Francisco Pacheco, por orden de Diego de Almagro. En 1537, Tomás de Berlanga se retiró de la Diócesis, y regresó a España para fundar un convento dominico en su ciudad natal.

Sus últimos años

A los 50 años renunciaba al obispado de Panamá y regresaba a su pueblo natal. De todas formas no se apartó del trajín, ya que en 1543 fundaba un convento de su Orden en Medina de Rioseco y celebraba la primera misa en aquel sagrado recinto. Fundó también en Berlanga de Duero varias capellanías y señalaba rentas para dotar a huérfanas desamparadas.

Muerte

Muere el 8 de agosto de 1551, en su ciudad natal y fue enterrado en la capilla mayor de la colegiata de Berlanga, del lado de la epístola.

 

 

 

Descubrimiento de Galápagos1.     Fray Tomás de Berlanga

10 de Marzo de 1535.

http://www.efemerides.ec/1/febrero/r_galapagos2.htm

 

“Por el tiempo mismo en que se verificaba la fundación española de la villa de San Francisco de Quito, en el lugar donde había estado la capital del Imperio de Atahuallpa, nieto de Túpac-Yupanqui, llegó a Tierra Firme una Cédula Real del Emperador Carlos V por la que encargaba al Obispo de Castilla del Oro, Fray Tomás de Berlanga, la misión de visitar el Perú para que enviara una descripción de la tierra e informara  sobre los descubrimientos hechos en su nombre.

 

Se le ordenaba también averiguar lo concerniente al repartimiento de indios realizado por el Gobernador y procurar que éste “se enmiende y modere”; y finalmente, llevaba la comisión especial, según Herrera, de medir las doscientas setenta leguas de costa adjudicadas y entender en todo lo relativo a los tributos impuestos y a la parte correspondiente a la Corona. (28)

El Consejo de Indias había tenido noticia de las nacientes diferencias entre los dos célebres descubridores y gobernadores del Perú, Francisco Pizarro y Diego de Almagro. Como prudente medida para evitar mayores disensiones, se comisionó por Cédula posterior al Obispo Berlanga para que señalara los límites de las dos Gobernaciones. Las Reales Cédulas prueban la confianza que la Corte española tenía en aquel sabio religioso. (29 bis)

Fray Tomás de Berlanga pertenecía a la orden de Santo Domingo en la que había profesado el 10 de marzo de 1508, en el convento de San Esteban de Salamanca (30). No sabemos el año de su nacimiento y sólo que vio la luz primera en Berlanga, pequeña villa de España. Cuando se ordenó fundar el convento de Dominicos en la isla Española, fue nombrado Prior, con sujeción al Provincial de Andalucía. En 1528 alcanzó de Roma la erección de aquella Provincia dominicana con independencia de las de la Península y el título de Santa Cruz. El Capítulo general de la Orden aprobó la constitución de la nueva Provincia, y el Padre General Fray Pablo Butigela nombró primer Provincial al mismo Fray Tomás de Berlanga.

En 1530 fue presentado el ilustre dominico para Obispo de Panamá. Era el tercer Obispo de la Diócesis llamada entonces de Castilla del Oro. Antonio de Alcedo en el “Catálogo de los Obispos que ha habido en Panamá”, señala a Berlanga el quinto lugar de la serie y pone como primero a Don Fray Vicente de Valverde, “electo en 1533” (31). Hay una evidente equivocación en esto: pues si hubiera sido electo el Padre Valverde en dicho año, no podía ser el primer Obispo, puesto que Berlanga había sido elegido tres años antes. Además, en 1533 Fray Vicente Valverde estaba acompañando a Pizarro en Cajamarca. Fue en aquel año el reparto del rescate ofrecido por Atahuallpa para obtener la libertad, y cuando se verificó el suplicio del desgraciado Monarca quiteño, bautizado precisamente por Valverde antes de ser ejecutado. El P. Valverde fue primer Obispo del Perú, habiendo sido presentado al Papa Paulo III por la Reina, Doña Juana.

Tan pronto como llegaron a Tierra Firme las provisiones reales que hemos mencionado, comenzó el Obispo Berlanga a disponer todo lo concerniente a su cumplimiento. Terminados los aprestos de un navío en Panamá, embarcáronse hombres, caballos y bastimentos; y el 23 de febrero de 1535, el Obispo y su gente se dieron a la mar con vientos favorables. Por siete días brisas variables empujaron el pequeño barco hacia el Sur. La navegación se hacía entonces en aquel mar sin perder enteramente de vista las costas de Levante: los promontorios y cabos servían de señales y ayudaban a calcular la posición de las naves, cuyo avance variaba según la fuerza de los vientos. Desde el octavo día, las velas caían fláccidas, pendían lacias en el bajel de Berlanga que apenas se movía sobre las tersas aguas. El sol abrasador del trópico fatigaba a los cansados marineros, y las tierras que aparecían a babor, poco a poco se iban esfumando en el horizonte.

Ni la más pequeña brisa hinchaba las velas y sin embargo el barquichuelo derivaba mar afuera y se engolfaba en las aguas incógnitas del Océano. Era una corriente marina del Norte, —rama de la de México que se une con los extremos de la ecuatorial Oeste y, frente a las costas de Esmeraldas, vuelve al Occidente y se confunde con la Ecuatorial del Pacífico— la que llevaba el barco, en medio de la calma, con relativa rapidez hacia desconocida región del Mar del Sur.

A bordo empezaron a escasear los víveres; pero el mayor tormento era la sed, pues hombres y caballos habían casi agotado las reservas de agua. En vano diariamente los angustiados navegantes oteaban el horizonte. Por todas partes el mar en calma; ni una nube que prometiera lluvia; el sol de fuego en un cielo de zafiro y la tierra desaparecida por completo en el Oriente gris. Faltaba, sobre todo, agua y yerba para los caballos. En los últimos días el Obispo y sus hombres padecieron intensamente y ya les abandonaban las fuerzas para todo, cuando el 10 de Marzo de 1535 fue señalada en el horizonte una tierra aislada que debía ser una isla. A su vista renació la esperanza y la noche pasaron todos en angustiosa expectativa:

y porque en el navío —dice el Obispo en la relación de su viaje— no había más que agua para dos días, acordaron de echar la barca y salir en tierra; y salidos no hallaron sino lobos marinos y tortugas y galápagos tan grandes, que llevaba cada uno un hombre encima, y muchas iguanas, que son como sierpes. Otro día vimos otra isla mayor que aquella y de grandes sierras, y creyendo que así por su grandeza como por su montuosidad que no podría dejar de tener ríos y fuentes, fuimos a ella, porque la primera bojaría cuatro o cinco leguas y la otra bojaría diez o doce leguas. Y en esto bebióse el agua que en el navío había, y estuvimos tres días en tomar la isla con calmas, en los cuales, así los hombres como los caballos padecimos mucho trabajo. Surto el navío, salimos todos los pasajeros en tierra, y unos entendían en hacer un pozo y otros en buscar agua por la isla. Del pozo salió el agua más amarga que la de la mar; en la tierra no pudieron descubrir otra agua en dos días, y con la necesidad que la gente tenía, echaron mano de unas hojas de unos cardones como tunos, y porque estaban zumosas, aunque no muy sabrosas, comenzaron de comer dellas y exprimirlas para sacar dellas agua, y sacada, parecía lavadas de legía, y bebíanla como si fuese agua rosada“. (32)

Dos días estuvieron vagando por un laberinto de peñascos y quiebras, farallones y cráteres, chupando los tallos y hojas de los cactus para apaciguar el horrible tormento de la sed. El abrupto paisaje desolado y lleno de misterio, sin señal alguna de vida humana, las rocas estériles, animales desconocidos, monstruosas iguanas y lagartos que no huían a la presencia del hombre; las grandes masas de rocas volcánicas que cubrían las playas y que parecían —dice Berlanga— como si Dios en algún tiempo hubiera hecho llover piedras, todo sobrecogía el ánimo de los perdidos navegantes que imaginaban haber sido arrebatados a una región embrujada y pavorosa. Los españoles llamaron a las incógnitas tierras a donde les había arrojado el destino, las Islas Encantadas. (33)

El Obispo Berlanga, para implorar del Cielo un auxilio en la angustiosa situación en que se hallaban y calmar la desesperación y el ánimo espantado de sus acompañantes, celebró el domingo, un domingo de Pasión, la misa en la playa. Pocas veces se habrá oficiado el rito augusto en un escenario más terrorífico y extraño.

Después de la misa todos los pobres náufragos, en grupos de dos o tres, se dispersaron internándose por las quebradas y riscos, llenos de fe en busca del vital elemento. Un grito de gozo y esperanza les reunió en el fondo de una quiebra donde el grupo más afortunado había, por fin, encontrado agua. Ávidamente bebieron hasta saciarse y llenaron todos los barriles y cántaros vacíos que traía el barco. Ya podían darse de nuevo a la mar en busca del Continente; pero en la tierra misteriosa de las Islas Encantadas quedarían los cadáveres de un hombre, a quien enterró el Obispo, y de dos caballos muertos de sed; otro hombre murió a bordo después y en total perdieron diez caballos.

Una muy buena observación de latitud hecha por Fray Tomás de Berlanga señaló para ese punto de la isla recientemente descubierta, 0° 30′ S. Hallábanse, pues, en una de las islas centrales del Archipiélago. El hecho de decir que en ella había “grandes sierras”, haría pensar que haya sido la Albermale, donde hay alturas de 1.134, 1.152, 1.160 y 1.430 metros; pero dice el Obispo:

Desde esta isla vimos otras dos, la una muy mayor que todas, que largamente bojaría quince o veinte leguas; la otra era mediana. Yo tomé la altura para saber en qué paraje estaban estas islas, y están desde medio grado a uno y medio de la Ecuatorial a la banda del Sur. En esta segunda había la misma disposición que en la primera: muchos lobos marinos, tortugas, iguanas y galápagos; muchas aves de las de España, pero tan bobas, que no sabían huir, y muchas tomaban a mano. A las otras dos (islas) no llegamos ni sé la disposición que tienen. En ésta, en la arena de la playa, había unas chinas que, así como salimos (a tierra), pensamos que eran puntas de diamantes, y otras de color de ámbar; pero en toda la isla no pienso que hay donde se pudiese sembrar una hanega de maíz, porque lo más della está lleno de piedras muy grandes” … “y la tierra que hay es como escoria sequísima, que no tiene virtud para criar un poco de hierba, sino unos cardones, las hojas de los que dije que comíamos“. (34)

Esta gran isla divisada desde la segunda que tocaron los españoles es probable que haya sido la Albermale. Nos inclinamos a creer que esta segunda isla, en donde encontraron agua, haya sido la Indefatigable o Chávez (Santa Cruz) que se halla en la misma latitud, tiene una montaña central de 700 metros, la que vista desde la playa debió parecer muy alta, y en la que se encuentran algunas vertientes de agua dulce. Probablemente fue en la costa oriental en donde tocaron al principio, pues la dificultad de desembarcar durante tres días debióse, sin duda, no sólo a las calmas, sino a los acantilados que predominan en ese lado de las islas. Pero bien pudo ser, como opina Ruth Rose, que la primera tierra en donde desembarcaron fue la Barrington, y aquella en donde se dijo la primera misa y en donde hallaron el agua, la isla Charles o Floreana, porque la breve descripción que hace el Obispo de esas tierras, la latitud observada y el tamaño calculado de ellas se conforman con las condiciones de dichas islas. (35) En pocas líneas como vernos, pinta Berlanga, de manera muy precisa, el paisaje y las características más notables de aquellas extrañas tierras por casualidad descubiertas. Sigamos el relato de sus aventuras:

Pensando que no estábamos desta tierra del Perú más de veinte o treinta leguas, —prosigue el Obispo en su relación al Emperador— contentémonos con el agua ya dicha, que pudiéramos tomar otras veinte botas de aquellas; pero hicímonos a la vela y con mediano tiempo navegamos once días sin ver tierra; y vino a mí el piloto y maestre a decirme que no sabía dónde nos estábamos y que no había más de una pipa de agua. Yo procuré tomar aquel día el sol y hallé que estábamos en tres grados de la banda del Sur, y vi que por el rumbo que llevábamos, que más nos engolfábamos que llegábamos a tierra, porque íbamos al Sud. Hice virar del otro bordo; y la bota de agua repartimos desta manera: que la media se dio para las bestias y con la otra media hízose brebaje que se echó en la pipa de vino, teniendo por cierto que no podíamos estar lejos de la tierra, y navegamos ocho días, los que duró la pipa del brebaje, dando ración a cada uno que se contentaba; y acabada aquella pipa, que no nos quedaba más remedio, vimos la tierra; y diónos calma dos días, en los que bebimos vino puro, pero teníamos ánimo en ver la tierra“. (36)

Los vientos variables alternados con calmas y la corriente marina que les era contraria, hicieron que pasaran esos once días sin ver tierra. (37) Afortunadamente los conocimientos astronómicos del Padre Berlanga evitaron que los náufragos se perdieran en la inmensidad del Océano. Pero si pudo calcular la latitud y la dirección general, era muy difícil, casi imposible el cálculo de la longitud, y por eso el error de creer que se encontraban más cerca de tierra.

El 9 de abril de 1535, después de tanto sufrimiento, entraron en la Bahía y río de Caraques.

Esta dicha bahía es uno de los lindos puertos que pueden ser en el mundo, que pueden llegar los navíos a barloar con la tierra, y pueden subir los navíos tres o cuatro leguas y no saben si más” …

Observa el Obispo que la Bahía “está en medio grado de la banda del Sur, y en las cartas está en tres grados”; lo cual es exacto. Más de mes y medio había transcurrido desde que salieron de Panamá; y llegaron no muy lejos del lugar en donde se había embarcado el Inca Túpac-Yupanqui cosa de medio siglo antes. (38)

El nombre del célebre Obispo español descubridor del Archipiélago no debe el Ecuador echar al olvido. Como un homenaje a su memoria la isla Barrington o Santa Fe, debería llamarse Berlanga.

Fue Fray Tomás “prelado muy sabio”, según afirma Jiménez de la Espada. Teólogo muy docto y hábil en cuestiones de política y de organización; entendido en astronomía y en náutica; espíritu amplio y progresista, a él se le atribuye la introducción de las primeras plantas de plátano en América, musácea que se cree originaria del Indostán; pero era, sobre todo, hombre de sentimientos humanitarios y de rectitud inquebrantable. Llegado al Perú, requirió enérgicamente al Gobernador Pizarro y demás oficiales reales mejor trato para los aborígenes y que tuviesen mucho cuidado de la persona del Inca que habían elegido para suceder a Atahuallpa; y que si éste diere motivos de queja,

pido a Vuestra Señoría y a vuestras Mercedes —dice en documento firmado por su mano, que hizo leer el 6 de noviembre de 1535 por el Escribano Pedro Salinas— que por ningún caso de él hagan justicia en estas partes más de hacer su proceso y enviarlo con la misma persona del dicho Inga a su Magostad, para que su Magestad de él mande hacer lo que fuere servido, porque de otra manera sería su Magestad muy deservido, como lo fue de la muerte de Atahuallpa, protestando en este caso todo el daño y pérdida que así a su Magestad como a la tierra podría de ello suceder”.(39)

Formuló el Obispo Berlanga, mientras estuvo en Lima, varias ordenanzas en favor de los indios y, según dice el Padre Meléndez, adelantó bajo su protección y arbitrios la gran fábrica del convento de Santo Domingo. (40) “Pizarro se mostró demasiado adusto con el enviado y nada atentos con él los Oficiales reales“, según refiere el historiador P. Ricardo Cappa. (41) “Púsose muy contrario a cuanto yo disponía“, dice el Obispo, refiriéndose a Pizarro, en su carta al César. Los conquistadores del Perú sólo deseaban quitarse de encima al Comisionado regio. Este se negó a recibir los presentes cuantiosos que le ofreció el Gobernador Don Francisco Pizarro y sólo aceptó una limosna de mil pesos para distribuirla entre los hospitales de Panamá y Nicaragua.

Fray Tomás de Berlanga, antes de partir de Lima y regresar desilusionado a su Diócesis, trató con Pizarro de separar de su Gobernación el Reino de Quito; a lo que accedió el Gobernador, a condición de que su hermano Hernando lo gobernase.

No habían transcurrido aún dos años de la fundación española de Quito, cuando ya se comprendió la necesidad de establecer un Gobierno separado para el antiguo Reino. El clarividente Obispo y tinoso delegado del Emperador Carlos Quinto fue, pues, el primero que trató de dar a este país una administración propia, teniendo en cuenta, sin duda, la personalidad de los pueblos que fueron la herencia de Atahuallpa, sus características especiales y diferencias con los pueblos peruanos, la extensión de la tierra, la riqueza de sus recursos propios y la enorme distancia de la sede del Gobierno de Pizarro.

En 1537 renunció el Obispado y volvió a España. (42) “Fundó un convento de su orden en Medina de Río-seco en 1543, celebrando la primera misa que en él se dijo. En su villa natal señaló rentas para dotar huérfanas y varias capellanías. Falleció en 8 de agosto de 1551 y se le sepultó en la capilla mayor de la colegiata de Berlanga al lado de la epístola“. (43)

Tal fue el primer europeo que llegó al Archipiélago de Galápagos o Islas Encantadas. La relación que hizo el Obispo Fray Tomás de Berlanga de su aventura y casual descubrimiento, en la citada carta al Emperador Carlos V, fechada en Villanueva de Puerto Viejo el 26 de abril de 1535 es, como hemos dicho, el primer documento en que se mencionan aquellas islas y la primera descripción que existe de las mismas.” (44)

 

(1) FUENTE: El Archipiélago de Colón (Galápagos) Carlos Manuel Larrea, pág 37 a 48

NOTAS

(28) Ricardo Cappa, S. J’ Estudios Críticos acerca de la Dominación  española en América T. 3°, “La Conquista del Perú”, p. 134, Madrid 1890.

(29) (Era Gobernador de Castilla del Oro en ese tiempo Don Francisco .de Barrionuevo, Oidor Presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo.

(30) Manuel de Mendiburu- “Diccionario Histórico-Biográfico del Perú”, T. I, p. 38, Lima. 1874

(31) Antonio de Alcedo: Diccionario Geográfico-Histórico de las Indias Occidentales, T. IV, p. 34, Madrid, 1788. En realidad el primer Obispo de Tierra Firme fue Fray Juan de Quevedo, franciscano, natural de Bejori, gran amigo del conquistador Vasco Núñez de Balboa.

(32) Tomas de Berlanga: Carta al Emperador.— Colección de Documentos Inéditos de Indias, T. XLI, pp. 538-544. —Jiménez de la Espada, Op. cit. pp 2-5.

(33) Casi seguro es que las islas descubiertas por Berlanga fueran llamadas así en los primeros tiempos. Alcedo les da ese nombre. Jiménez de la Espada encuentra probable, aunque no por la razón que apunta Vidal Gormaz.

(34) Berianga: Op. cit, p. 539.— J. de la Espada: Op. cit., p. 3.

(35) Ruth Rose: Cap. XVI de “Galápagos World’s End”, New York, 1924, pp. 336-37.— Este capítulo de la obra de Beebe, traducido por Luis A. Gándara, se publicó, como folletín, en “El Comercio” de Quito, desde el No 8.162 del 30 de abril de 1928.

(36) Tomás de Berlanga: Op. cit.  p. 539.

(37) Las corrientes son un gran obstáculo para la navegación a vela, especialmente  en los meses de calma, (enero a fines de mayo). — Ha habido  casos  de gastar treinta o cuarenta días para ir de una isla a otra. Teodoro Wolf, en uno de sus viajes, empleó cinco días para doblar la punta de la Albermale, lo que, con viento favorable, se puede hacer en una hora.

(38) Markham dice “about sixty years before”. En Discovery of the Galápagos Islands. — Proc. of Royal Geogr.Society, XIV, pp. 314-316, London, -1892.  

(39) Fray Alberto María Torres: “El Padre Valverde”. — Ensayo Biográfico y Crítico — Guayaquil, 1912, pp. 112 y 113.

(40) Juan Meléndez: Tesoros verdaderos de las Indias… 3 vols., Ro­ma, 1681-82.

(41) Ricardo Cappa: Op cit, T. 3, p. 135.

(42) Gil González Dávila: Teatro Eclesiástico de la Primitiva Iglesia de las Indias Occidentales… 2 vols. f., Madrid, 1649-1655. 

(43) Mendiburu: Op. cit.. T. I, pp. 39-40. —Antonio de Alcedo: Op. cit.,T. IV, p. 34.

(44) El 0riginal de la carta del Obispo Berlanga se encuentra en el Archivo de Indias de Sevilla: (Patronato, 2, 2, 2); copia manuscrita en la Colección Muñoz  de la Real Academia de la Historia de Madrid (T. LXXX, folios 92 y 93). La carta se publicó en la Colección de Documentos Inéditos de Indias, editada por Pacheco, Cárdenas y Torres de Mendoza, T. 41, pp. 538-544. Víctor Von Hagen la publicó traducida al inglés, en “Ecuador and the Galápagos Islands”, Norman, 1949, pp. 173-175  ...

 

 

 

Provincia de Galápagos

Para la información geográfica y ecológica del archipiélago, véase Islas Galápagos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Gal%C3%A1pagos

 

Galápagos

Provincia de Ecuador
Bandera
Escudo

 

Otros nombresLas Islas Encantadas

Ubicación de Galápagos

Coordenadas    0°33′37″S91°02′27″OCoordenadas0°33′37″S 91°02′27″O (mapa)

Capital   P. Baquerizo Moreno

Superficie   • Total 8,010 km²

Altitud Media  3 – 6 msnmmsnm

Población  Total  26,640 hab.

Densidad   3,33 hab/km²

Gentilicio  galapagueño-ña

 

La Provincia con 3 cantones    Vista satelital de las islas Galápagos.

Resultado de imagen para vista satelital de galápagos

Galápagos, oficialmente Provincia de Galápagos, es una de las 24 provincias de la República del Ecuador, localizada en la región insular del país. Su capital es la ciudad de Puerto Baquerizo Moreno y su localidad más poblada es la ciudad de Puerto Ayora. Es el mayor centro turístico del Ecuador, así como también una de las reservas ecológicas más grandes e importantes del planeta. Con sus 26.640 habitantes, Galápagos es la provincia menos poblada del país, debido principalmente al afán de conservar al máximo la flora y fauna de la región.

Su territorio está formado por el Archipiélago de Colón, también conocido como “Islas Galápagos”, de la cual adopta su nombre. En total son 22 islas y 107 islotes y rocas las que conforman el archipiélago.

Los territorios de la provincia de Galápagos fueron descubiertos durante la colonización española en 1535 por el Fray Tomás de Berlanga, aunque no se estableció una localidad en el archipiélago. Durante gran parte de la colonia, las islas sirvieron como escondites de piratas que saqueaban varias ciudades de América del SurEcuador anexó las islas Galápagos el 12 de febrero de 1832, y la actual provincia fue creada el 18 de febrero de 1973.

Galápagos se encuentra dividida políticamente en 3 cantones. Las actividades principales de la provincia son el turismo debido a su calidad de reserva natural, y la pesca.

Historia

Resultado de imagen para estación científica Charles darwin

Parte de las instalaciones de la Estación científica Charles Darwin.

Se estima que las islas se formaron hace 8 millones de años como resultado de actividad tectónica en el fondo marino.

El archipiélago estuvo probablemente habitado mucho tiempo atrás: el explorador Thor Heyerdahl en 1963 informó que había encontrado restos arqueológicos de los incas y algunos objetos.

Las islas Galápagos fueron descubiertas por azar el 10 de marzo de 1535, cuando el religioso dominico Fray Tomás de Berlanga, entonces obispo de Panamá, se dirigía al Perú en cumplimiento de un encargo del monarca español, Carlos V, para arbitrar en una disputa entre Francisco Pizarro y sus subordinados luego de la conquista del imperio Inca. A causa de una calma chicha y las fuertes corrientes marinas, la nave del obispo fue arrastrada hasta las Galápagos. En la crónica de su aventura, dirigida desde Portoviejo al emperador Carlos V acerca del descubrimiento de las Islas Galápagos, Berlanga describía las inhóspitas condiciones prevalecientes en las desérticas islas, así como las gigantescas tortugas que las habitaban. También describió las iguanas marinas, los lobos marinos y muchos tipos de aves, recalcando la inusual mansedumbre de los animales y que expresaba en las siguientes palabras:

Traxo el navío muy buen tiempo de brisas siete días, que haziase el piloto cerca de la tierra e diones calma seis días; eran tan grandes las corrientes, que nos engolfaron de tal manera, que miércoles en diez de marzo, vimos una isla; e porque el navío no había más agua que para dos días, acordaron de echar la barca e salir a tierra por agua e yerba para los caballos. … E salidos no hallaron sino lobos marinos, e tortugas e galápagos tan grandes que llevaban uno un hombre encima, e muchas higuanas que son como sierpes. Otro día vamos otra isla mayor que es aquella de grandes sierra, e creyendo que allí por su grandeza como por su monstruosidad que no podía dejar de tener ríos e frutas, fuiemos a ella, porque la primera baxaria diez o doce leguas, e en esto bebiose el agua quen navío abia e estuvimos tres días en tomar la isla, con calmas, en los cuales allí los hombres como los caballos padecimos muchos trabajos.

Resultado de imagen para descubrimiento de las galápagos

Los primeros mapas en incluir las islas fueron los preparados por Abraham Ortelius y Mercator alrededor de 1570. Las islas estaban descritas como “Insulae de los Galopegos” (Islas de las Tortugas).

Las Galápagos fueron utilizadas por piratas ingleses como escondite en sus viajes de pillaje a los galeones españoles que llevaban oro y plata de América hacia España. El primer pirata que se conoce visitó las islas fue Richard Hawkins, en 1593. Desde entonces hasta 1816 muchos piratas llegaron al archipiélago.

Alexander Selkirk, el hombre cuyas aventuras en las islas de Juan Fernández inspiraron a Daniel Defoe para escribir Robinson Crusoe, visitó las Galápagos en 1708 luego de que fuera rescatado de la isla Juan Fernández por el corsario Woodes Rogers. Rogers fue al archipiélago para reparar sus naves luego de saquear Guayaquil.

Resultado de imagen para expedición científica Malaspina

La primera misión científica que visitó las Galápagos fue la expedición Malaspina, una expedición española dirigida por Alejandro Malaspina, que llegó en 1790. Sin embargo, los registros de la expedición nunca llegaron a ser publicados. En1793James Collnet describió la flora y fauna de las islas y sugirió que podían ser utilizadas como base para los balleneros que operaban en el océano Pacífico. Collnet también dibujó las primeras cartas de navegación de las Galápagos. Los balleneros capturaron y sacrificaron miles de tortugas del archipiélago para extraer su aceite. Las tortugas podían sobrevivir por meses sin alimento ni bebida, por lo que se las transportaba en los barcos a manera de alacenas vivientes que al ser sacrificadas proveían proteína fresca a los marinos. La cacería de estas tortugas fue la causa de la gran disminución, y en algunos casos hasta la destrucción de ciertas razas de este quelonio. Junto con los balleneros, llegaron los cazadores de focas peleteras, lo cual llevó a las tortugas a un punto cercano a su extinción.

Cactus, es una planta adaptada al clima templado seco de Galápagos.  Eleanor Roosevelt durante una visita a la base aérea de las islas en 1944.

ANEXIÓN AL ECUADOR

Ecuador anexó las islas Galápagos el 12 de febrero de 1832 bajo el gobierno del General Juan José Flores, bautizándolas como Archipiélago de Colón. Este nombre se sumó a varios otros que se habían venido utilizando, y que en algunos casos aún se usan para referirse al archipiélago. El primer gobernador de las Galápagos, el general José de Villamil, trajo al archipiélago a un grupo de convictos para poblar la isla Floreana (bautizada así en honor al presidente Flores quien ocupó las islas) y en octubre de 1832 algunos artesanos y granjeros se les unieron.

El viaje del Beagle trajo al barco de investigación británico bajo el mando del capitán Robert Fitz Roy a Galápagos el 15 de septiembre de 1835 para investigar los accesos a los puertos. El capitán y otros a bordo, incluyendo el joven naturalista Charles Darwin, realizaron un estudio científico de la geología y biología en cuatro de las islas antes de continuar su expedición alrededor del mundo el 20 de octubre. El gobernador de la colonia de presos en Floreana (José de Villamil) dijo a Darwin que el caparazón de las tortugas difería dependiendo de su isla de origen. Igualmente, luego de su retorno a Inglaterra, Darwin se dio cuenta que los especímenes de aves que había capturado en las Galápagos no eran sino variedades de pinzones, que también diferían de isla a isla. Estos datos fueron cruciales en el desarrollo de la teoría de la evolución que Darwin presentó en su El Origen de las Especies.

José Valdizán y Manuel Julián Cobos hicieron otro intento de colonización, dedicándose a la explotación de un tipo de liquen que se recolectaba en las islas (Roccella portentosa) y que se usaba como colorante. Luego del asesinato de Valdizán por parte de sus trabajadores, Cobos llevó del continente un grupo de más de cien trabajadores a la isla San Cristóbal para desarrollar una plantación de caña de azúcar. Dirigió su plantación con mano de hierro lo cual llevó a su asesinato en 1904. Desde 1897 Antonio Gil inició otra plantación en la isla Isabela.

Durante todo un año, a partir de septiembre de 1904, una expedición de la Academia de Ciencias de California, al mando de Rollo Beck, estuvo en las islas recopilando material científico en áreas de geologíaentomologíaornitologíabotánica, zoología y herpetología. Otra expedición de la misma Academia se llevó a cabo en 1932  (Expedición Templeton Crocker) para coleccionar insectos, peces, conchas, fósiles, aves y plantas.

Durante la Segunda Guerra Mundial Ecuador autorizó a Estados Unidos el establecimiento de una base naval en la isla Baltra y estaciones de radar en otras ubicaciones estratégicas con el fin de monitorear el Canal de Panamá. Los estadounidenses abandonaron las islas una vez finalizada la guerra. En 1946 se estableció en Isabela una colonia penal, que fue desmantelada en 1959.

La Unesco declaró a las Islas Galápagos como Patrimonio Natural de la Humanidad en 1978 y, seis años más tarde, como Reserva de la Biosfera (1985), lo cual ha resultado en un creciente interés a nivel internacional por este archipiélago.


——————–


 

Compilación: Vladimir Berrío-Lemm, julio 2015-2019.

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

¡COMENTA ESTE ARTÍCULO! Es muy importante para mí.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: