PANAMÁ Y SU HISTORIA por Vladimir Berrío-Lemm desde 1995.

16 de mayo de 2018

115 AÑOS… VICTORIANO LORENZO FUE FUSILADO.

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Palabras de fondo con motivo de la conmemoración del

115     AÑOS DEL FUSILAMIENTO DE VICTORIANO LORENZO
Vladimir Berrío-Lemm
Investigador asociado de FUPPAHISCA Panamá, 15 de mayo de 2018.

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CANCIÓN DEL SOLDADO

Adiós, adiós, lucero de mis noches,
dijo un soldado, al pie de una ventana;
me voy, me voy, pero no llores
ángel mío, que volveré mañana…

Ya se asoma, la estrella de la Aurora;
ya se divisa, en el Oriente el alba;
y en el cuartel, tambores y cornetas,
están tocando “Diana”…

Horas después, cuando la negra noche,
cubrió de luto, el campo de batalla;
a la voz del viva, pálido y triste,
un joven expiraba.

Alguna cosa de Ella, al centinela
que lo miraba morir, dijo en voz baja,
que alzo triste el fusil, bajó los ojos,
y se enjugó una lágrima.

Hoy cuenta por doquier, gente medrosa,
que cuando asoma en el Oriente el alba,
y en el cuartel tambores y cornetas
están tocando Diana:

Se ve vagar la misterios sombra
que se detiene al pie de una ventana,
y murmura: “No llores ángel mío,
que volveré mañana”…

Tal vez lo que vamos a compartir con ustedes, no sea lo que esperaban escuchar.  Pero es el producto de una investigación especialmente hecha para esta ocasión, para la cual se consultaron varias obras de diversos autores como Carlos J. Núñez, Rafael Ruiloba, el Centro de Estudiantes de Derecho, Jorge Conte Porras, Marcela Camargo, Mateo F. Araúz así como Rubén Darío Carles el padre fuera de las memorias que de la Guerra de los mil días dejaron varios de sus protagonistas o testigos de excepción.  Y no es todo el material consultable, como por citar las famosas memorias del General Ángel Silva Valderrama sobre la Campaña de Panamá entre otros.

Al decir de Mateo F. Araúz, participante de las milicias liberales en la Guerra de los Mil Días, hay dos cosas que es bueno rescatar.  La primera, poética, que para le época ya se cantaba una canción dedicada al soldado caído, de la cual citamos hace unos segundos un par de estrofas.  Y la segunda, su propia duda existencial si lo de Victoriano Lorenzo había sido un acto premeditado por militares colombianos, o un caso de justicia social o bien una venganza.  Su veredicto, confesando haber conocido en persona al Cholo, se inclina por la tercera opción: una venganza.  Y en 1949 afirmó que a Lorenzo lo lograron matar por el sicario enviado de Colombia que tomó la Ley en sus manos para crear, sin  del odio inspirado por la pasión política.

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Por su parte, está el esfuerzo del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad de Panamá que recogió en un escrito, el análisis jurídico de la ejecución de Victoriano Lorenzo en 1974.  Que al abrirse la causa militar se abrió un sumario abreviado en que el General Esteban Huertas solicitó de modo confidencial al gobernador de Coclé que recabara testimonios de quienes pudieran alegar acusaciones sobre el detenido.

Y tenemos los autores y conferencistas que nos hablan de un guerrillero y su lucha contra el imperio o la oligarquía y su semblanza de figura a seguir.  O que si su muerte fue ordenada en Washington.  Y…

Y podríamos repetir muchas otras cosas.  Pero dejemos un momento las aseveraciones debidas a investigaciones. Y hay que dejarlas por varias razones, entre ellas, que Victoriano Lorenzo no es propiedad ni de la izquierda ni de la derecha: es propiedad de Panamá.  Y mejor aún, de sí mismo.  No era brujo ni chamán ni mago.  No hay constancia que hablara lenguas indígenas aunque es presumible que entendiera el dialecto de la serranía. Y otras más: él no es la precuela de Ernesto el Che Guevara ni un descubrimiento de partidos políticos ni una veta para enriquecerse haciendo calcomanías ni banderines o clichés para pintar paredes: él fue un panameño que nos dejó, sin escribir, algunas páginas de historia patria mal entendida y peor escrita.

Es más, y como es mi costumbre desde 1990 cuando me han solicitado hablar de una persona conflictiva, deberíamos dejar ese fetiche a un lado un rato, y hablar del hombre hasta que llegue el momento de hablar del Cholo.  Por tanto, hablemos de Victoriano Lorenzo Troya.

Sí.  Hablemos un poco del hombre Lorenzo, de quien no se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento pero sí que fue en 1867, que fue en Coclé, tierras altas, y que era hijo del cholo Rosa Lorenzo de quien se conoce pertenecía a la vertiente Sabaneros de lo que hoy llamaríamos última presencia Ngäbe-Buglé en aquella provincia.  Y de su madre mestiza María Pascuala Troya.  Allá por el Cacao.

Y también sabemos que don Rosa quiso lo mejor para su hijo y que no fuera simplemente un cholo, o sea, un miembro de etnia indígena completamente absorbido por la cultura occidental criolla.  Por ello y hacia 1875, con 8 años, lo envía a recibir enseñanzas y costumbres con el sacerdote Antonio Jiménez, aparentemente Jesuita, en Capira.  Allí aprendió a hablar correctamente el castellano, a escribirlo y leerlo; caligrafía, modales y costumbres urbanas así como conocimientos generales para un hombre como operaciones aritméticas básicas.  Aprendió adicionalmente disciplina y paciencia.

Su padre lo estaba preparando para que a su regreso, en 1885, pudiera ser un joven hombre ilustrado que se encargara de guiar a su pueblo, y siendo designado cobrador de impuestos los criollos lo rechazan e intentan asesinar.

En 1889 fue nombrado regidor de El Cacao, donde vivía con sus familiares. El 8 de julio de 1890 contrajo matrimonio con María Lorenza Morán, de quien en principio, Victoriana Lorenzo Morán fue su hija.  En nuestro desempeño dentro del Órgano Judicial era magistrado Presidente el Dr. Américo Rivera Lorenzo, quien siempre mantuvo con orgullo que su segundo apellido provenía del Cholo guerrillero en grado de nieto.  Del mismo modo, José Rodríguez Lorenzo manifiesta ser familia, y que es uno de los siete nietos del Cholo habidos entre Victoriana y José Juan Rodríguez.

Habría que añadir que su padre era Jefe de los indígenas de la región, que hoy equivaldría a decir más bien Corregidor que Juez de Paz, lo cual debe haber influido en su liderazgo y manejo de personas.  Igualmente se entiende cómo podía tratar como igual con personas ilustradas de calibre: él era un híbrido entre lo indígena, lo campesino, lo político y lo social.

VICTORIANO LORENZO

Es conocida la desavenencia entre Pedro Hoyos (colombiano) y Lorenzo, auspiciada por el Alcalde de Capira que nombró a Hoyos Corregidor de El Cacao, siendo jurisdicción de Penonomé.  Cuando Hoyos trató de detener a Lorenzo, hubo intercambio de tiros, uno hecho por Lorenzo y que dejó sin vida a Hoyos en 1891.  Lorenzo se entregó como culpable y fue condenado a 9 años de cárcel pese a la defensa que le hizo Carlos A. Mendoza.  Fue recluido en las Bóvedas del Cuartel de Chiriquí.

Ahora bien, es muy bueno tomar uno de tantos párrafos que Mendoza empleó para la apelación de la condena:

Por doloroso que sea decirlo, me detendré a expresar con franqueza la opinión, que con toda sinceridad abrigo y que aparece plenamente comprobada por lo que de autos resulta, de que en este juicio no hay más que un responsable: nuestra mala administración, que se ha mostrado incapaz de prevenir la sangrienta tragedia que tuvo funestísimo desenlace en el caserío de la “Trinidad”, en la noche del 23 al 24 de junio de 1891. Hablo de aquella administración que se roza con el servicio público de las poblaciones dispersas en nuestras montañas, en donde viven, lejos de la acción directa de la autoridad, una porción considerable de individuos, sin sujetarse a ley alguna, política, moral o religiosa ; sin gozar, en el rudo batallar de la vida, de ninguna noble función ; sin otro respeto por los demás para guiarse en sus mutuas relaciones, que el innato, desarrollado en ellos por la misma naturaleza; sin otro amparo para sus trabajos, para sus propiedades, para sus vidas, que el que cada individuo pueda darse de por sí, y, lo que es más triste, más terrible, más pavoroso, sin vislumbrarse esperanza alguna de cambio inmediato para tan miserable modo de ser . Vivir así, sin maestros, sin escuelas, sin moral, no es vivir de hombres, es vivir de fieras para una gran porción de nuestros compatriotas que habitan en los caseríos formados entre las fragosidades de las montañas del istmo ([1]).

Distinguiéndose por su inteligencia y disciplina, esos nueve años no le hicieron mella porque pronto pasó a desempeñarse como auxiliar de los militares, mensajero, llegando a ser secretario de oficiales. Se hizo sastre y barbero y leyó sobre las leyes.  Allí demostró una faceta nueva: sencillo, humilde, ilustrado, obediente.  Si hemos entendido correctamente, durante su estancia carcelaria en un sitio castrense aprendió de primera línea cómo era la disciplina militar, sus formaciones, manera de emplear armas y dar órdenes de mando.  Fue pues, inadvertidamente, entrenado por quienes serían sus futuros enemigos y con una agravante: los conocimientos que adquirió de los latinos, serían empleados sorpresivamente en el campo con su tropa de cholos.

Izquierda, Abogado Carlos A. Mendoza.  Derecha, Dr. Belisario Porras

A su regreso a su patria chica de Coclé en 1900, trató de rehacer su vida con 33 años.  Se comportó como consejero letrado de la gobernación indígena y hasta en intermediario entre su gente y la Iglesia y su gente y los gobiernos criollos.  Su trato amable, respetuoso y bien hablado obligaba a tratarlo pero con reservas porque en la época no se concebía que un cholo pudiera ser dirigente, solamente los godos criollos podían serlo.

No es mucho lo que existe sobre Lorenzo que pueda referirse al hombre.  Casi todo se reduce a su desempeño en la guerra y fusilamiento.  Entonces, para hablar de Victoriano debe ser afirmando que era un ser humano, no un ser mítico.  Un hombre nacido cholo, o sea, indígena étnicamente pero occidental culturalmente.

Dicho lo anterior, en segundo lugar hay que hablar de la Guerra Civil en Colombia.  Esta guerra, la sexta, inició por fricciones y revanchas electorales entre liberales y conservadores.

Algunos generales del partido liberal de la población de Socorro, del lado colombiano, dieron inicio a esta guerra el 17 de Octubre de 1899.  El gobierno conservador reaccionó y se preparó para la guerra.  Las primeras derrotas de los dos partidos iniciaron a lo interno: los Conservadores se dividieron en Históricos y Nacionales y los Liberales se dividieron en Pacifistas y Belicistas.  La división crea la debilidad.

Las fuerzas liberales en Panamá seguían al caudillo Belisario Porras quien además de una vasta cultura y don de mando natural, era provinciano y no capitalino, lo cual le atraía seguidores.  Amigo de Rosa Lorenzo, pide apoyo para el desembarco de unas armas en Chame, a lo que Victoriano manifestó que él ayudaría y se sumaría a las fuerzas anti conservadoras.  Se acordó para el desembarco en Chame el 25 de mayo con sesenta hombres.  Allí queda Victoriano enganchado a la guerra.  A Victoriano se le considera un hombre ilustrado del interior del país.  Identificado con los campesinos y agricultores indígenas y los llamados cholos morados de la serranía, Él ofreció su apoyo a Porras porque Porras le ofreció respeto y reconocimiento.  Luego de la derrota del Puente de Calidonia  ocurrida del 21 a 26 de julio de ese año, y que de paso, nadie lo dice pero que produjo 98 muertos conservadores y 700 liberales, los conservadores persiguen a los liberales indígenas y llegan al Cacao incendiándolo y violando mujeres.  500 hombres se unen a Lorenzo y lo aclaman General.  Inicia la guerra de guerrillas sin cuartel que siempre ganó.

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Victoriano Lorenzo, foto cuando estaba en campaña.

Hacia septiembre de 1902, los Conservadores “Nacionales” se dieron cuenta que la guerra ya no tenía sentido y acordaron el alto al fuego el 24 de octubre en la hacienda Neerlandia, del lado colombiano.  Para entonces se luchaba en Panamá.  Con la decisión del Gobierno colombiano de solicitar a Estados Unidos interviniera en Panamá para cesar las hostilidades, se firmó la paz el 21 de noviembre de 1902 a bordo del acorazado Wisconsin.  Se estipuló amnistía general y la no represalia contra personas aisladas.

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Que los delitos comunes que pudieran haber ocurrido se resolvieran por la vía judicial ordinaria, no la militar.  Hubo jolgorio y acción de gracias por la paz, y la colonia china donó fuegos de artificio hasta el amanecer del día 22. Fin de 1,129 días de muerte y destrucción.

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El Puente de Calidonia, escenario de cruenta batalla.  La guerra arrastró incluso a la infancia.  Abajo, tropas preparándose en la Punta de Chiriquí.

Los Generales Salazar y Cobos viajaron a bordo del vapor Bogotá hasta Aguadulce, y el 24 de mes recibieron un comunicado de acuerdo al cual notificaban que “Victoriano Lorenzo, en San Carlos, no reconoce el tratado y con algunos oficiales está despachando al sitio La Negrita sus armas”, razón por la cual abordan de nuevo rumbo a San Carlos.  Se anota que ese día 24 el General Plaza logró convencer a Lorenzo de someterse y entregar armas, siendo detenido junto con su segundo, el Coronel Cañarete.  Al entregarlos a Cobo, Plaza señaló que lo hacía bajo las estipulaciones de la Paz del Wisconsin.  Al día siguiente se anuncia que Lorenzo había escapado del Bogotá, pero vuelto a capturar el 28 de noviembre y llevado a Panamá donde hasta marzo de 1903 no se sabía qué hacer, si tomarlo como delincuente común de las acusaciones que le hacían de haber asesinado unas personas, o como prisionero de guerra por no reconocer el Tratado del Wisconsin.

A la sazón, el Juez Superior de Panamá y pese a las proclamas en defensa del guerrillero lanzadas por algunas de las personalidades como Belisario Porras, el escritor Guillermo Andreve, y otros líderes liberales como Carlos A. Mendoza y Eusebio A. Morales, decidió que en este caso consideraba que se debían cumplir los Decretos Legislativos 484 de 1899 y el 212 de 1901 que modificaban, por la situación de guerra, los procedimientos criminales y militares.  De tal modo que el 7 de marzo el expediente se trasladó por falta de competencia a la Comandancia General de la División Carlos Albán, ubicada en Panamá, en el Cuartel de Chiriquí.

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El acorazado USS Wisconsin.

A la luz jurídica, se considera que, terminada la Guerra el 21 de noviembre de 1902, concluían las funciones de los Decretos mencionados.  Pero al aplicarlos indebidamente, se iniciala sospecha que se buscaba el modo de extraer a Lorenzo de la justicia ordinaria para poder tratarlo con la militar, expedita y distinta, y que en casos de guerra asimilaba los delitos comunes cometidos por individuos militares según el Código Militar de Colombia, en su artículo 1366.  A Lorenzo se le culpaba de fusilamientos que había realizado el ala de los cholos a cargo de Faustino Mina y de Fidel Murillo, y el incendio de propiedades y también de robo.  En especial se citó el Decreto 212 que indicaba que el homicidio sería juzgado por medio de Consejo Verbal de Guerra.

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Cuartel de Chiriquí, sede del Batallón Colombia.  Ubicado en lo que en otras ciudades fortificadas marinas se llamaría “El Morro” de Panamá, donde estuvo la Plaza de Armas.

El análisis jurídico nos amplía que todo el aparato legislativo de excepción militar debía regirse por la amnistía del Tratado de Wisconsin, lo cual no fue respetado.  Y por incongruencias de los testimonios previamente aportados se llamaron a otros testigos más como Efraín Navia, Leónidas Pretelt, Nicolás Victoria y otros.

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Arriba, sala del juicio militar verbal el 15 de mayo de 1903.  Abajo, Plaza de Armas en el sitio designado para el fusilamiento.  La tropa lista.  Victoriano Lorenzo hace uso de la palabra.

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El Consejo de Guerra Verbal fue convocado el 12 de mayo pero no fue hasta la tarde del 14 que se anota que todo estaba listo y con el defensor asignado.  Defensor que más bien calló y no defendió.  Ya estaba todo preparado para cuando llegó el enviado especial colombiano el trece de mayo Pedro Sicard Briceño, un alto militar, con la única finalidad de concluir el proceso que se estableció a las dos de la tarde del día 15, en que se congregó el Consejo Militar y se dictó la sentencia de culpabilidad y condena a muerte por fusilamiento.  Los fusileros se apostaron en la Plaza de Armas y le asesinaron no con una bala y varias cargas de salvas, sino con plenas cargas.   Aunque suene truculento, en realidad fue dos veces fusilado porque la primera descarga sólo lo hirió e hizo caer de rodillas quedando en la muralla las otras cinco, y luego la segunda carga le colocó seis disparos en el pecho.

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Foto que capta a Victoriano Lorenzo ya fallecido

Se le llevó en un cajón de heno a la Iglesia de Santa Ana donde La Estrella de Panamá registra que al servicio asistieron al menos 1000 personas, luego de lo cual fue devuelto al Cuartel, y ya anochecido, llevado al Cementerio Herrera, hoy Amador, donde fue lanzado presumiblemente a la fosa común.

El 24 de julio el periodista Sacrovir Mendoza editó un reportaje sobre el fusilamiento, que cuando el General Vázquez Cobos lo leyó, ordenó que allanaran la imprenta y la destruyeran.

Cuando Belisario Porras crea la Ley de Revisión del Catastro en 1913 crea un instrumento que permitió en 1915 segregar globos de terreno para dar en propiedad a desposeídos por latifundistas de los que quería erradicar su tierra Victoriano Lorenzo.  Y promulga en 1916 el Código Fiscal con el cual erradicar el cobro de rentas o diezmos a los indígenas por parte de latifundistas ni la Iglesia.  Y fue por el Decreto 44 de 1913 que Porras entregó al antiguo secretario de Lorenzo, Candelario Ovalle, la creación y otorgamiento de tierra de la Reserva Indígena de Coclé que beneficiaría a 6000 personas.  Y gracias a ese status los habitantes lucharon para que no usaran sus tierras para embalse del Canal en 1999 con motivo de su ampliación.

Con motivo del Cincuentenario de la República en 1953 se hizo el primer homenaje a la figura del Cholo.  En 1955 se lanzó la Ley 67 que ordenaba un busto a Lorenzo en el sitio del ajusticiamiento que no se cumplió.

Del mismo modo la Asamblea Nacional en 1966 lanza una Resolución mediante la cual declara injusto el ajusticiamiento de Lorenzo. Y la Ley 57 de 2007, mediante la cual lo declaran héroe y mártir de la nacionalidad panameña.  En 2015 la investigadora científica Nina K. Müller-Schwarze escribe la obra antropológica The blood of Victoriano Lorenzo.

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Este año la Gobernación de la Provincia de Panamá homenajea a Lorenzo con la develación de un cuadro en el Palacio Belisario Porras, y la creación de la Medalla de Honor que lleva su nombre.

Desde 1976 se homenajeó su figura en acuñación de monedas.

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Deseamos concluir esta disertación como la empezamos, con algo de poesía.  Para ello, una patriota olvidada que se sintió afectada por la muerte del Cholo, años después escribió:

A LA MUERTE DE VICTORIANO LORENZO

Amelia Denis de Icaza

¡Atado! y ¿para qué? si es una víctima
que paso a paso a su calvario va
lo lleva hasta el banquillo la república
y con ella en el alma a morir va.

¡Atado! y ¿para qué? frente al suplicio
los soldados esperan la señal,
el plomo romperá su pecho heroico
que ostentaba la enseña liberal.

Marcha a su lado el sacerdote trémulo
hablándole del cielo y de perdón
lleva un Cristo en las manos, y está pálido
murmurando en silencio una oración.

El sigue su camino siempre impávido
sin el hondo sufrir del criminal
libre nació bajo sus grandes árboles
y en ruda lucha defendió su ideal.

De hombres nacidos en las selvas vírgenes
en grupos de invencibles lo siguió
que allá en nuestras montañas, el indígena
puede morir pero rendirse no.

Se hizo su jefe el montañés intrépido,
el campo de batalla fue su altar
y el órgano divino, el ruido horrísono
del cañón enemigo al estallar.

Y ni el invierno con sus noches lúgubres
detuvo nunca su carrera audaz.
Como el león de los bosques en América
ni dio cuartel ni lo pidió jamás.

Soñó con la victoria, fue su ídolo
y en su mano nervuda se rompió
tras el ideal la noche con lo trágico
que el astro rey en el ocaso hundió…

Y después… y en las sombras del crepúsculo
en un lago de sangre el corazón;
y el pueblo que se aleja del patíbulo
murmurando una horrible maldición.

Su centro era el peligro, nunca el pánico
hizo su corazón estremecer
se alumbraba con luces de relámpago
cuando iba el enemigo a sorprender.

Hace 115 años, en este sitio, se cometió una barbaridad ilegal e inhumana con la cual, en lugar de destruir al hombre se empezó a construir una leyenda. Hoy ustedes, nosotros, hemos escuchado cómo ocurrieron las cosas de manera sencilla y sin fantasías o leyendas urbanas y nos corresponde, como testigos, evitar que la leyenda se distorsione sino que se cristalice como una página de nuestra historia.

Pasados los años, sin perder características conservadoras ni liberales, vemos hoy que el antiguo sueño de hallar un justo medio sin extremismos se consiguió.  Al menos en Panamá.  Por ello, tanto la funesta guerra como el fusilamiento de Victoriano Lorenzo Troya no fueron inútiles ni estériles: un nuevo país empezó a caminar aprendiendo del pasado, y poco a poco construye su futuro, cometiendo errores a veces, y muchas corrigiendo, adoptando un nuevo rumbo de paz, trabajo y tolerancia para alcanzar por fin la victoria en el campo feliz de la unión.

¡Muchas gracias!

 

Vladimir Berrío-Lemm, mayo de 2018.

 

ALGUNAS MANIFESTACIONES TIPO ESCULTURA

 

En el Museo de Historia inauguraron un diorama dedicado a la memoria del Cholo guerrillero. En varias partes del país se han erigido bustos y esculturas en su honor.  La saga continúa proyectándose a futuro.

 

ALGUNA PRODUCCIÓN DE ARTE

NOTA:  Esta entrada sufrirá cambios en la medida que con tiempo se le vaya agregando citas con su referencia. Esta es la versión discurso más imágenes.

V.B.-L.

 

[1] El pensamiento de Carlos A. Mendoza, página 95, edición de 1995 por Vicente Stamato.  Panamá.

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